Aquiles Gaitán
A 400 años, recordando a Cervantes
Martes 26 de Abril de 2016
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A 400 años, recordando a Cervantes
A 400 años, recordando a Cervantes
(Foto: Especial)

No puedo ser un crítico desalmado que ofenda deleznablemente a las personas, a la sociedad o al Estado que en su afán de hacer bien las cosas, no les alcanza su capacidad o el esfuerzo desplegado; trato de hacer cuestionamientos racionales a la propia vida, que expongan las razones de por qué y los propósitos de para qué, de tal manera que antes que consentirlas por los leyentes, se examinen los argumentos, se interpreten las palabras en su significado literal, pero a la vez, se lean entre renglones las intenciones que asoman las orejas tras la cerca. Es el juego de la escritura y el escritor, es el juego que todos jugamos al emprender la lectura de un texto que nos puede sorprender, apasionar o emocionar, o hacernos recordar imágenes que tenemos guardadas en el inconsciente, en el subconsciente o en el consciente, o nos genera ideas, ilusiones, mitos, utopías, sueños, o nos indigna y nos hace crispar los puños ante los insultos a la inteligencia que día a día nos perpetran los que abusan de la palabra desde las tribunas con “telepronter”, con micrófono o sin él, desde la catedra ocre, no mediocre, sino ocre completa, que lejos de sembrar buenas semillas, siembran semillas de cardos y abrojos desde la penuria del discurso. Dos manos abiertas y un libro entre ellas presiden el frontispicio del Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás, con tres palabras que resumen el compromiso con la vida, de la noble institución y de quienes a ella acuden, “toma y lee”. Los libros que nos acompañan durante nuestra existencia suelen ser pocos, ¡claro!, los que leemos y volvemos a ellos con frecuencia a refrescar la memoria, con el gusto del que toma el agua fresca y cristalina del ojo de agua, ahí donde apenas el agua aflora de las tinieblas del subsuelo; para evitar lanzar rebuznidos a los cuatro vientos, debemos leer y encontrar en la lectura, a la par que la enseñanza del léxico y la palabra, conceptos que nos ayuden a entender y normar nuestra conducta. De esos libros que a muchos nos acompañan, destaca uno, de cuyo autor, se celebran 400 años de su partida de este mundo: Miguel de Cervantes Saavedra; su libro El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, es el resumen de la naturaleza humana de ayer, de hoy y de siempre, las fantasías y los encantamientos de la Edad Media fueron historias contadas y creídas en su momento, en el mundo de aquel entonces, el personaje de Cervantes, al tomar la decisión de hacerse caballero andante, para deshacer todo género de agravios, sin razones que enmendar, abusos que mejorar y deudas que satisfacer, tomo partido por la justicia. Limpio las armas que fueron de sus bisabuelos, preparó su caballo Rocinante e idealizó a una moza labradora de muy buen parecer, llamada Aldonza Lorenzo, como Dulcinea del Toboso; por escudero engatusó a un vecino labrador de poca sal en la mollera, al que prometiéndole hacerlo gobernador de una ínsula o rey de algún reino, lo convenció para salir con él a la aventura.

El que quiera leer El Quijote, tómese su tiempo para que no se enfade, pero léalo, aunque se tarde años.
A las mujeres, a la belleza de las mujeres, dedico los capítulos XIII y XV, donde narra las circunstancias de la pastora Marcela, bella, rica e independiente, que no aceptó a nadie porque no quería casarse, a quien culpaban de la muerte de un enamorado llamado Gisóstomo a quien querían enterrar en terrenos de su propiedad, tal como él había solicitado. Marcela pronuncia en defensa suya palabras tan sabias y preciosas que hoy y siempre quedarán para la honra del feminismo y de la libertad.

“Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa, y de tal manera que, sin ser poderosos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosura, y por el amor que me mostráis decís y aun queréis que yo este obligada a amaros.

“Todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama; y más que poder acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo, y siendo lo feo digno de ser aborrecido, cae muy mal el decir: quierote por hermosa; hazme de amar, aunque sea feo. Pero puesto caso que corran igualmente las hermosuras, no por eso han de correr iguales los deseos, que no todas hermosuras enamoran…

“El verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario, y no forzoso. Siendo esto así. Como yo creo que lo es ¿Por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que decís que me queréis bien? Si no, decidme: si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros porque no me amábades? Cuanto más que habéis de considerar que yo no escogí la hermosura que tengo, que tal cual, el cielo me la dio de gracia sin yo pedirla ni escogerla; y así como la víbora no merece ser culpada por la ponzoña que tiene, puesto que con ella mata por habérsela dado naturaleza, tampoco yo merezco ser reprendida por ser hermosa; que la hermosura en la mujer honesta es como el fuego apartado, o como la espada aguda, que ni él quema, ni ella corta a quien a ellos no se acerca. Fuego soy apartado, y espada puesta lejos.

“El que me llama fiera y basilisco, déjeme como cosa perjudicial y mala; el que me llama ingrata no me sirva; el que desconocida no me conozca; quien cruel no me siga: que esta fiera, este basilisco, esta ingrata, esta cruel y esta desconocida ni los buscará, servirá, conocerá ni seguirá de ninguna manera.

“Tengo riquezas propias, y no codicio las ajenas; tengo libre condición, y no gusto de sujetarme: ni quiero ni aborrezco a nadie; no engaño a este, ni solicito aquel, ni burlo con uno, ni me entretengo con el otro”.

Cada capítulo es un manantial de sabiduría de fascinación, ¡loor a Cervantes! Pero, con este largo periplo quiero destacar la entrega del Premio Cervantes en Madrid, España, al escritor mexicano Fernando del Paso, el mismo que escribió Palinuro de México, que tuve que encargar a España porque en el tiempo de su publicación en México no se encontraba por ninguna parte, un bello libro que hoy acabo de entender con la clave de don Fernando: “Está escrito en tiempo, presente, pasado y futuro”. Lo tuve que leer en capítulos nones y capítulos pares, para poder entender lo que el escritor dijo es su libro autobiográfico.

Aquel palinuro tenía en su cuarto de estudiante de Medicina un frasco de leche que por aquel entonces se usaba para la venta del producto, con un letrero pegado que decía “sementerio”.

Pero don Fernando habló desde una silla de ruedas en el aula máter de la Universidad de Alcalá de Henares, saliendo de una crisis existencial, de una convalecencia por un infarto cerebral, que casi lo mata, con voz clara y emocionada al agradecer el premio frente a la cúspide del poder de España con el rey al canto, ante las cámaras de televisión del mundo entero, medio por el cual disfruté de la ceremonia, dijo estas palabras: “Criticar a México en un país extranjero me da vergüenza. Pues bien, me trago esa vergüenza y aprovecho este foro internacional para denunciar a los cuatro vientos la aprobación en el Estado de México de la bautizada como ley Atenco, ley opresora que habilita a la Policía a apresar e incluso a disparar en manifestaciones y reuniones públicas a quienes atenten, según su criterio, contra la seguridad y el orden público…

“Las cosas no han cambiado en México sino para empeorar, continúan los atracos, las extorsiones, los secuestros, las desapariciones, los feminicidios, la discriminación, los abusos del poder, la corrupción, la impunidad y el cinismo.

“Esto pareciera sólo el principio de un Estado totalitario que no podemos permitir. No denunciarlo, eso sí me daría más vergüenza”.

Este golpe de cerebro no lo esperaba nadie, el diagnóstico de la situación actual, de Fernando del Paso, seguramente debe ser del estado de Jalisco, donde vive, porque en otros estados, según se nos informa, día a día por todos los medios habidos y por haber todo está en paz, las estadísticas hablan su lenguaje encantado, nosotros en Michoacán andamos en el sexto lugar y que nos muerdan y murmuren. Ante el mundo entero habló el profeta, el poeta, el escritor; cada uno es hijo de sus obras, don Fernando, a usted se le admira y ahora además que por sus obras: José trigo, Palinuro de México, Noticias del imperio, De la A a la Z por un poeta, etcétera. Se le admira por su valor de levantar la voz en nombre de un pueblo oprimido.

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