Francisco Lemus
Visor
La cultura política de súbdito en Michoacán
Jueves 18 de Enero de 2018
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Es difícil entender la política michoacana sin ver el gran peso que tienen algunas personalidades en ella, los casos pueden ser comprensibles o verdaderamente desafortunados; como sea, son muestra de una cultura política no muy desarrollada, más de súbditos que de ciudadanos, que se adhieren una postura política para obtener beneficios personales.

De acuerdo con dos clásicos de la cultura política Gabriel Almond y Sidney Verba, hay tres formas básicas de cultura política: a) parroquial, orientada hacia lo afectivo y con poco desarrollo institucional; b) de súbdito, que reconoce un liderazgo especializado e instituciones, pero se sigue guiando por sus afectos, y c) de participación, más cognitiva y racional.

En Michoacán, con la alternancia inaugurada en el año 2000, se pensaba que era un estado orientado mayoritariamente hacia la izquierda, al menos electoralmente, después, además del momentáneo retorno del PRI a la gubernatura
En Michoacán, con la alternancia inaugurada en el año 2000, se pensaba que era un estado orientado mayoritariamente hacia la izquierda, al menos electoralmente, después, además del momentáneo retorno del PRI a la gubernatura
(Foto: Especial)

Los autores hacen énfasis en que estas formas de cultura no se encuentran puras en la cotidianidad, sino que se pueden encontrar rasgos de una y otra en una misma sociedad. Desde luego en Michoacán existen instituciones, entendiendo por ello reglas, normas, procedimientos y un sistema de sanciones, pero vale cuestionarse qué tan efectivas son.

Los súbditos tienen la noción de que existe una autoridad y se guían afectivamente hacia ella, las instituciones les parecen menos importantes porque en efecto, los gobernantes las controlan. El súbdito busca ante todo estar personalmente relacionado con quien gobierna para poder gozar de sus favores, o al menos tener esa ilusión.

En Michoacán, con la alternancia inaugurada en el año 2000, se pensaba que era un estado orientado mayoritariamente hacia la izquierda, al menos electoralmente, después, además del momentáneo retorno del PRI a la gubernatura, llama la atención que el partido político más de izquierda en este momento tiene aún poco peso en la entidad.

En las elecciones para gobernador pasadas, Morena presentó una candidata casi desconocida en la entidad, pero sus bases tampoco mostraron mucha fuerza y quedaron muy lejos de la competencia, mientras que el sol azteca mantuvo su fuerza y ganó sin mayores complicaciones y a pesar de su ya notable vuelco a la derecha.

¿En verdad en Michoacán hay una tendencia a la izquierda o las victorias de la década pasada fueron sólo los afectos de una gran parte de su población hacia la figura de los Cárdenas?

El ejemplo de los Cárdenas y sus cuatro gubernaturas puede tener su justificación hasta romántica, pero el apoyo mostrado por una parte de la ciudadanía moreliana a favor del retorno de Fausto Vallejo, con un periodo de gobierno tan cuestionado y envuelto en escándalos de ilegalidad, en verdad que es un tema que merece atención.

La ciudadanía moreliana, con su estatus de capital estatal y su grado de urbanización, mantiene comportamientos políticos que hacen pensar en que priva la cultura del súbdito, que prefiere guiarse por sus afectos y orientaciones personales antes que por las instituciones y el conocimiento objetivo.

Dicho de otra forma, más vale malo por conocido que bueno por conocer, y más vale un viejo conocido que todas las instituciones de Michoacán.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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