Martes 30 de Enero de 2018
A- A A+

Publicó Carlos Salinas un artículo en el periódico El País el pasado 25 de enero con el título “Algunas preguntas para los electores”. En él, palabras más, palabras menos, habla de México frente al mundo, frente a Estados Unidos, frente al mercado, frente a sí mismo en el contexto del cambio financiero y tecnológico, se pregunta cómo organizar el empleo, redefinir las políticas sociales de la dádiva y la dependencia, encontrar alternativas para los jóvenes y las mujeres entre lo posible y lo deseable, cuál es la propuesta de los candidatos para revertir los efectos de la violencia y la inseguridad, la falta de confianza en las fuerzas públicas y los sistemas de justicia, cómo convertir la crisis cultural en nuevos valores de esperanza y fortaleza, con quienes gobernarán, quienes aspiran a gobernarnos, con respuestas sin engaños y un auténtico compromiso con la soberanía y la justicia del pueblo mexicano. Son las mismas preguntas que nos hacemos todos, preguntas por supuesto, sin respuesta, ningún candidato y menos los aldeanos tienen respuesta, estamos ante un vacío abismal, o en medio de un bosque perdidos, no digo en medio de un desierto porque nunca he estado, pero imaginemos algo así para ejemplificar el momento. ¿Y estos no tendrán vergüenza?, preguntaba una señora a otra a propósito de los aspirantes a políticos que aspiran a las candidaturas, ¡Pues claro que no!, por eso andan ahí, porque no tienen vergüenza, yo diría, y más los que quieren repetir o ejecutar el salto del grillo, de un hueso a otro, ¡claro! El político sabe que va a caer y cae, pero siempre estará esperando el momento de resurgir, habrá que tener en cuenta que las buenas intenciones no salvan la incompetencia, pero como no hay evaluación del desempeño, todos se sienten con merecimientos para representar al pueblo; quienes los conocen de antes y después podrán decir de dónde se hizo de mulas Pedro.

Les importa de dónde van a sacar el dinero o cuánto van a gastar en la campaña en gorras, playeras, promocionales, llaveros, bolsas de mandado, encendedores, posters, panfletos, gasolina, vehículos, viáticos, sueldos a brigadistas, calcomanías
Les importa de dónde van a sacar el dinero o cuánto van a gastar en la campaña en gorras, playeras, promocionales, llaveros, bolsas de mandado, encendedores, posters, panfletos, gasolina, vehículos, viáticos, sueldos a brigadistas, calcomanías
(Foto: TAVO)

La respuesta a las interrogantes sociales es la organización, organización interna de los gobiernos con gente competente y honesta, organización social para hacer frente a la delincuencia y a las propias policías, organización de la producción agrícola y de la pequeña industria a partir de los oficios, organización municipal para hacer frente al problema educativo, que cada municipio pague la nómina de los maestros que dan clase en las escuelas con la supervisión de los padres de familia, al que no vaya a trabajar, que no se le pague, que cada municipio elabore su plan de desarrollo, por modesto que sea, y lo cumpla, que cada municipio sea el arquitecto de su propio destino porque de lo contrario el Estado no puede con tanta ineficiencia. El problema es que la caballada está muy flaca y con esos jamelgos no vamos a llegar muy lejos, lo ideal sería que todos llegaran enseñados pero eso no es posible, llegan amañados y echados a perder a ver si pega; la capacitación de corto plazo que los partidos imparten, es para que conozcan sus principios y su programa de acción ¡Oh ilusos! ¿A quién le importan los principios y el programa de acción? Si las ideologías están en el olvido.

Les importa de dónde van a sacar el dinero o cuánto van a gastar en la campaña en gorras, playeras, promocionales, llaveros, bolsas de mandado, encendedores, posters, panfletos, gasolina, vehículos, viáticos, sueldos a brigadistas, calcomanías, comidas y cuanta cosa se les ocurra, eso sí les importa, pues la frase de Hank González resuena en sus oídos, es lapidaria: “Un político pobre es un pobre político”.

Nunca como ahora se había pulverizado el ambiente político, lejos están los tiempos del partido hegemónico, de la dictadura perfecta del todopoderoso PRI, hasta que se le llenó el buche de piedritas al pueblo en general y llegó Fox, crucifijo en mano al más puro estilo cristero, a cambiar los paradigmas, pero a sumirnos más con sus barbaridades, después Calderón con otras tantas y después Peña Nieto recuperando terreno para la desesperanza, el entreguismo y la desilusión. La moneda está en el aire, el PRD carga con el PAN y la pena de Fox y Calderón, el PRI con la de toda la bola y la de Peña Nieto, el partido Mprena, con la obstinación del Pejelagarto, la ventaja es que la moneda de El Peje es de aquellas que en vez de sello y águila tienen dos águilas ¡Y le va al águila!

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Carta Abierta

El combate

Pensar sin destruir

El Carrusel

La victoria revolucionaria

Río de estrellas

El baile del perrito

Juego de espejos

Las frutas

El águila

El pobrecito

Los pedazos

El despertar perpetuo

El establo

El Mando Único

Las verdades ocultas

La quemazón

El pájaro

El sol de la mañana

La catrina

Nuestra cultura

El abismo

Recuerdos a la luz de la luna

El ensueño

El castillo

¡Viva la farsa!

¡Viva la farsa!

Los espejos

A los pobres

¿Dónde estás, confianza?

El reverso del júbilo

¿Dónde está la Patria?

Auditoría forense

El Manos

La nada

El caballo de Atila

En manos de 113

Reina por una noche

Día del padre

Para que no se olvide

La manzana

Los pasos perdidos

El atole con el dedo

Foco rojo

La organización

Mayo florido

¿Cómo quieres que te quiera?

Nada ha cambiado

Las conciencias

La primavera

La ilusión

A nadie le importa

Pan y circo

El buey

Los rostros verdaderos

Los mercaderes

Las palabras

¡Viva la farsa!

Las manos temblorosas

El corral de la patria

Los mansos corderos

Las pedradas a la luna

Un abrazo amoroso

¡Viva mi desgracia!

¡Aquí nadie se raja!

La leve sonrisa

Desarrollo con justicia social

El rapazuelo triste

El cambio de Michoacán

El arca de Noé

Día de Muertos

Dialéctica social

La luna de octubre

En el desierto

¿Entierro o incineración?

Derroche de optimismo

El elefante

Los atenazados

La tetilla izquierda

Hasta el copete

Los cuervos

Las nubes

La imaginación

El último recurso

El principio y el fin

Las calenturas ajenas

Un nuevo país

¡Esta es su casa!

Nacionalismo como alternativa

La inquisición

Sin remedio

La última palabra

Bajo el palio

Los miserables

El tañer de la campana

La libertad del llano y la historia mentirosa

A 400 años, recordando a Cervantes

Los buenos deseos

El Caos

¡Soñemos muchachos!

Eternamente agradecidos

El nuevo evangelio

¿Por dónde comenzamos?

Entre el llanto y la risa

Los cascabeles

Los factores del poder

Desde el corazón

La espiga solitaria

El galope despiadado

La tierra de nadie

La catástrofe

El manantial

Carta a los Santos Reyes

Amor y odio

¡Feliz Navidad!

Los ojos cerrados

El enigma

El granito de arena

Los elegidos

El cariño y el rigor

Una canción desesperada

El disentimiento

El abrazo amoroso

La reencarnación

Ramón Méndez

La rebanada de pastel

El gallo muerto

El soñador

¡Viva la libertad!

El cuarto vacío

El primer día

A mi manera

El ocaso

La farsa

Aquí no hay quien piense distinto

La Luna de queso

¡Arriba Apatzingán!

Las fumarolas

Los “vurros”

El tesoro

El único camino

Los dioses vivientes

Compañeros nicolaitas

El día de la verdad

Nota de viaje

La vaca sin leche

Nosotros mismos

Nosotros mismos

¡Desde arriba, hasta abajo!

La locura