Alejandro Vázquez Cárdenas
Suicidio en el anciano
Miércoles 7 de Febrero de 2018
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Nos informa la muy popular Wikipedia que el suicidio es “el acto por el que una persona de forma deliberada se provoca la muerte. Por lo general es consecuencia de desesperación, derivada o atribuible a una enfermedad física, enfermedad mental”, y la Organización Mundial de Salud (OMS) nos informa, en publicación de enero de 2018, que cerca de 800 mil personas se suicidan cada año. Por cada suicidio hay muchas más tentativas de suicidio cada año. El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de quince a 29 años y que el 78 por ciento de todos los suicidios se produce en países de ingresos bajos y medianos.

Los métodos más comunes, según la OMS, son la ingestión de plaguicidas, el ahorcamiento y las armas de fuego.

Cerca el 80 por ciento de los suicidios son efectuados por hombres
Cerca el 80 por ciento de los suicidios son efectuados por hombres
(Foto: Especial)

Los suicidios en la juventud son motivo de muchos estudios, pero hablemos ahora del suicidio en ancianos. En la medida en que las personas mayores conforman el segmento de más rápido crecimiento de la población, el número absoluto de sus suicidios aumenta y continuará incrementándose, se pronostica que para 2030 será el doble.

En el caso de los ancianos, debemos resaltar los siguientes rasgos distintivos: realizan menos intentos de suicidio que los jóvenes pero son mucho más efectivos. Por cada anciano suicida lo han intentado cuatro, mientras que por cada joven suicida lo han intentado 200.

Utilizan métodos mortales (el 85 por ciento de los suicidios en los hombres ancianos es por ahorcamiento, armas de fuego y precipitación de lugares elevados). Reflejan menos señales de aviso y éstas son más difíciles de detectar. Y algo muy importante: dichos actos suicidas no son impulsivos, sino meditados, realizados después de un detenido proceso de reflexión.

Hay una serie de factores de riesgo que pueden dar indicios sobre la posibilidad de que se dé una conducta suicida en un individuo, pero es difícil, por no decir en muchos casos imposible, predecir el suicidio. Los profesionales de la salud deben conocer y saber evaluar los siguiente factores.

Edad avanzada. En los países industrializados las tasas de suicidio consumado se incrementan con la edad, siendo las personas mayores de 65 años, los oficialmente “ancianos”, las que mayor número de suicidios presentan.

Sexo masculino. Cerca el 80 por ciento de los suicidios son efectuados por hombres. Por cada suicidio femenino se producen tres o cuatro en varones. Sin embargo, son las mujeres las que presentan un mayor riego de intentos de suicidio, siendo tres veces superior a la de los hombres.

Pero, ¿por qué un anciano, por lo demás mentalmente íntegro decide suicidarse? Hay varios factores que se deben analizar.

Factores médicos, Enfermedades terminales, dolorosas, incapacitantes, las neoplasias, la diabetes mellitus complicada con retinopatía o polineuropatía, la insuficiencia cardiaca congestiva, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, etcétera.

Las depresiones de cualquier naturaleza, los trastornos crónicos del sueño, cuando tienen sentimientos de soledad e inutilidad permanecen inactivos, aburridos, con falta de proyectos vitales y manifiestan una gran tendencia a revivir el pasado.

Influye también la pérdida de seres queridos. La viudez durante el primer año, cuando puede ocurrir la llamada autodestrucción pasiva, en la que el evento vital desencadena una depresión que altera el sistema inmunológico, lo que facilita la aparición de enfermedades físicas, principalmente las infecciosas.

El abuelo “ping pong” que se produce cuando se condena al anciano a la migración forzosa al ser trasladado de un domicilio a otro a conveniencia de los familiares.

El ingreso en un hogar de ancianos, cuando se realiza en contra de su voluntad, puede reactivar situaciones de desamparo previas que pueden precipitar un acto suicida.

Finalmente también tenemos los factores socio-ambientales, tales como una jubilación mal planeada, el aislamiento social, la innegable actitud despectiva de la sociedad hacia sus ancianos, la pérdida de prestigio más un largo etcétera

¿Qué se puede hacer? En países del primer mundo, muchas cosas. Existen programas de apoyo a personas de tercera edad, vigilancia, atención médica, redes sociales, grupos de autoayuda, etcétera. En países como México, poco o casi nada, todo depende de la buena voluntad de los familiares o de la Virgen de Guadalupe, y ante este panorama muchos optan por el suicidio.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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