Francisco Lemus
Visor
La cruzada contra el asistencialismo
Jueves 15 de Febrero de 2018
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Votar en contra del asistencialismo en un país como México, donde el Estado ha sido, la mayor parte del tiempo, omiso con las necesidades de la mayoría de sus pobladores, suena absurdo; sin embargo, hay quienes ya lo utilizan como un argumento en contra de un posible gobierno de corte más popular.

En Estados Unidos esta ya es una vieja fórmula en la que se utiliza el argumento del dinero de los contribuyentes responsables utilizado para beneficiar a una parte de la sociedad que se caracteriza por ser floja y viciosa.

La pobreza es una consecuencia de este sistema económico; en México además es la condición más común, ya que se ha llegado a estimar que más del 50 por ciento de los mexicanos se encuentran en tal situación
La pobreza es una consecuencia de este sistema económico; en México además es la condición más común, ya que se ha llegado a estimar que más del 50 por ciento de los mexicanos se encuentran en tal situación
(Foto: Especial)

En una sociedad protestante, fundada en la ética del trabajo individual, pero además neoliberalizada al extremo, donde cada quien debe rascarse con sus propias uñas, este discurso tiene un gran impacto en la mayoría de los estadounidenses que saben que su Estado cuenta con recursos y los utiliza en diversos apoyos.

Estos apoyos no son el capricho de los políticos estadounidenses, surgieron tras las crisis de inicios del siglo XX y ante el reconocimiento de la sociedad de que la desgracia podía apoderarse de cualquier ciudadano estadounidense y eso no tenía por qué tener como consecuencia su desaparición física.

Con el paso del tiempo todos los programas sociales, no sólo los de asistencia, sino incluso los de seguridad social empezaron a considerarse como innecesarios y dádivas exclusivas para unos cuantos desafortunados, y finalmente que eran programas de los que se aprovechan holgazanes y vividores.

En México el Estado ha tenido mucha menor presencia en comparación con el vecino del norte, aun así a lo largo del siglo XX consolidó importantes instituciones sociales que ofrecían salud, educación y otros servicios sin tener que recurrir a la mediación del mercado; estos servicios, aunque cada vez más deficientes han sido fundamentales para el desarrollo nacional.

Esto no se cuestionaba, hasta ahora, que entre los jóvenes votantes empiezan a circular argumentos que hacen hincapié en el hecho de que hay mexicanos, pobres por elección, que se benefician de los servicios públicos a costa de quienes sí pagan impuestos, o que algún día los pagarán.

Las madres solteras o “luchonas” son, en la imaginación de estas personas, parte de ese grupo que ya se beneficia de las riquezas que les provee el Estado mexicano, y que se beneficiarán aún más si es que un proyecto de carácter popular llega a la Presidencia a seguir incentivando la holgazanería de los mexicanos pobres.

Esta idea se funda en dos falacias, la primera, que el Estado efectivamente dedica grandes recursos a estas personas, seguro no es ni una décima parte de los beneficios que da a las grandes empresas; y segunda, que los pobres en México no trabajan, cuando la realidad demuestra que sí trabajan, incluso por encima del promedio mundial.

Pero más allá de todo, brindar la posibilidad aunque sea de subsistir a capas desprotegidas de la sociedad, sea por la razón que sea, no tendría por qué ser cuestionado, por el simple hecho de ser humanos y reconocer que vivir en la pobreza no tiene que ser una condena de muerte.

La pobreza es una consecuencia de este sistema económico; en México además es la condición más común, ya que se ha llegado a estimar que más del 50 por ciento de los mexicanos se encuentran en tal situación, una cifra que varía de acuerdo a la forma en que se mida la pobreza, pero que da cuenta de una emergencia nacional.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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