Rafael Mendoza Castillo
La batalla teórica y política del normalismo
Lunes 19 de Febrero de 2018
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Inicio estas reflexiones con el pensamiento de Manuel Gil Antón: “Se miente al decir que los críticos, así, en general y sin matiz, rechazan la evaluación pues están en contra de la valoración del quehacer del magisterio. No: lo que ocurre, argumentan los escépticos, es que la evaluación es muy importante pero no como mecanismo laboral de control, desconectada de la práctica cotidiana”. Entendemos a la evaluación como un medio pero nunca como un fin y en el marco de un proceso de transformación.

Nos colocamos frente a la realidad, ante el mundo, desde la praxis como condición constituyente para transformar la realidad que ha sido interpretada y orientada por el actual capitalismo neolberal. Otro mundo es posible y necesario.
Nos colocamos frente a la realidad, ante el mundo, desde la praxis como condición constituyente para transformar la realidad que ha sido interpretada y orientada por el actual capitalismo neolberal. Otro mundo es posible y necesario.
(Foto: TAVO)

La guerra al normalismo se inicia con un documento que ha elaborado la SEP, donde se proponen normas de ingreso, promoción y estímulo en escuelas Normales: “Se sugiere crear un instrumento ad hoc para que sean las autoridades educativas las que tengan todo el peso para elegir quién entra como académico a las escuelas Normales”, afirman maestros normalistas (periódico La Jornada, 17 de febrero de 2018).

Dicho documento lo difunde la Subsecretaría de Educación Superior, a la que está adscrita la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE). Se establece en dicho documento la creación de una comisión técnica nacional que definirá perfiles e instrumentos de evaluación para el ingreso del personal académico a las normales, el cual se realizará por concurso de oposición público. Nuevamente el autoritarismo prianista de derecha ignora las voces crítcas de la comunidad normalista. La guerra ya está aquí. El dinosaurio sigue vivo.

Se afirma que una política educativa es un ejercicio filosófico. Esto último tiene que ver con la búsqueda de un pensamiento crítico fundamental, mismo que incluye principios a partir de los cuales se deriva lo demás que lo sostiene. Por eso la filosofía se dirige a los principios, no a las derivaciones. Lo anterior permite evitar las confusiones, hacer las distinciones y las determinaciones (límites) conceptuales, categoriales. Contra esto la SEP propone al normalismo controles laborales y administrativos.

Por otro lado, dilucidar los intereses que ahí se implican. El que elige se elige, nada es neutral en el mundo histórico –social, construido por los hombres y mujeres–. Así, es necesario promover que el constructor del mundo social reoriente los rumbos y abandone su papel de mudo testigo.

El ejercicio filosófico permitirá examinar, desde el pensamiento crítico, las estructuras, procesos y tendencias de la realidad social vigente. Lo anterior exige el cuestionamiento riguroso de las mediaciones (habitus, percepción, apreciación y acción) y mecanismos entre lo real, lo consciente y la praxis constituyente. De esa manera entenderemos que la praxis se localiza en el fondo de la realidad social y la conciencia. Tanto una como otra son incomprensibles sin el proceso constitutivo que les da origen y sin el hombre como agente de su producción.

Con la anterior postura epistémica se supera la de quienes solamente se quedan en las condiciones de posibilidad del conocimiento en el sujeto, o en la práctica o en el objeto. Por eso el mundo es objetual, subjetual y práxico. Es importante cambiar el modo de pensar para comprender de otro modo la realidad que ha sido nombrada por el poder de dominación, y también comprometernos en la transformación de esta última.

Este es el momento de la verdad porque nos estamos planteando e imaginando la forma social de sociedad que queremos (proyecto alternativo de nación), la educación deseada y necesitada, la escuela anhelada, el tipo de sujeto que queremos ser y los contenidos que deseamos seleccionar de las ciencias y las artes con la finalidad de construir un mundo distinto a la lógica criminal del capital (acumulación de capital en élites). En este último horizonte se inscribe la propuesta de reforma prianista a las Normales.

Si la política educativa implica la reflexión filosófica es porque nos compromete a transformar este mundo de injusticias y desigualdades siempre en favor de las clases subalternas, de los marginados, de los olvidados. Pero saber también que al poder y sus oligarcas les interesa dejar el mundo como está y defender su consenso sobre el mismo. De ahí la idea de que la lucha es política y teórica. No nos engañemos: el poder del capital empezará por desregular toda norma que permitía el ingreso, promoción y permanencia de los docentes en las Normales oficiales (ya existe documento al respecto).

Lo antedicho nos obliga a buscar referentes, fundamentos, principios, conforme a la razón criíica, para justificar el tipo de educación, de cultura y de sociedad que deseamos construir. No podemos ni debemos elegir una filosofía que promueva el poder de dominación y de explotación del actual orden, realmente existente (neoliberalismo corporativo, mediático, militar, policiaco y empresarial). Por este camino viene el carro neoliberal de la reforma a las Normales del país. Lo peor es que se pretende aplicar sin el consenso de los actores, docentes, estudiantes y padres de familia. Otra vez, evaluación punitiva y administrativa.

La filosofía que proponemos para pensar lo educativo consiste en apropiarnos de la crítica como la condición de posibilidad de esclarecer y distinguir aquello que libera a los hombres y mujeres de aquello que les provoca sufrimiento, robo y dominación, esto es, la critica de lo existente. Por otro lado, fundar nuestro modelo educativo de formación –y formación de formadores– en un proyecto alternativo de sociedad que vaya más allá del capital.

Colocaremos también el sentido de conocimiento para comprender la realidad social con su orden correspondiente, entendiendo que el conocimiento es una construcción social y como tal tiene que ver con una relación social de poder. Por último, nos colocamos frente a la realidad, ante el mundo, desde la praxis como condición constituyente para transformar la realidad que ha sido interpretada y orientada por el actual capitalismo neolberal. Otro mundo es posible y necesario.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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