Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
Una batalla, un logro y un beneficio para todos
Martes 20 de Febrero de 2018

No importa lo que te diga la gente: las palabras y las ideas pueden cambiar al mundo.

Robin Williams.

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En el mundo, en nuestro país, nuestro estado, nuestra ciudad, en todo tiempo y momento hay actos de autoridad que están soportados por alguna normatividad que los ampara y permiten su aplicabilidad. Muchos de estos actos vulneran los derechos humanos, agreden el sentimiento, hacen mella en la autoestima, nos bajan la guardia para seguir adelante, más aún cuando sabemos que hay una ley, un código, un reglamento que los hace legales aunque no sean justos. Con un sistema de leyes tan complejo como el mexicano y enfrentar una problemática tan compleja, una realidad que lacera, una injusticia nos puede llevar a dos determinaciones, dejar de luchar o ponerse de píe y generar un cambio, dar una batalla.

Con la declaratoria inconstitucional de la Ley del Seguro Social se obtiene un beneficio para todos.
Con la declaratoria inconstitucional de la Ley del Seguro Social se obtiene un beneficio para todos.
(Foto: Especial)

Existe un síndrome llamado de Prader-Willi, es una alteración genética que provoca, entre otras consecuencias, alteraciones en el aprendizaje. En esta ciudad se inició una batalla en contra de las leyes de seguridad social, pues se pretendió dar de baja a un niño de cuatro años que tiene este síndrome, un acto de autoridad que tenía fundamento y motivación pues así lo permitía la Ley del Seguro Social.

La decisión de una madre, una abogada, una mujer, fue dar la batalla. Inició un juicio de amparo en contra de la Ley del Seguro Social pues discriminaba a su hijo por no permitirle acceder a una educación, se ventilaba un juicio donde se involucraban derechos humanos de menores, a la salud, a la educación, a la seguridad social. El resultado, declararse inconstitucional la Ley del Seguro Social para obligar a crear un esquema de educación básica para los menores con capacidades diferentes.

Esta resolución sin duda abre un panorama amplio para hacer valer nuestros derechos humanos, ahora sabemos que no se trata de lo que el Estado o nuestras leyes puedan otorgarnos, si nuestros derechos humanos están siendo violentados, aun con fundamento legal, podemos acudir ante los tribunales a exigir que el Estado los respete, los garantice, los respete y los proteja. Los ciudadanos debemos saber que la acción es nuestra, tenemos los derechos procesales, los tribunales y los argumentos, sólo debemos decidirnos a dar la batalla, a levantarnos, ponernos de pie y permanecer activos, exigentes, motivados.

Hoy sabemos que no basta que exista una ley que permita un acto de autoridad para que el mismo se ejecute sin consecuencia, a pesar de ser injusto o vulnerar derechos humanos, si bien es cierto, toda autoridad debe actuar conforme a las leyes que la rigen le dictan, no menos cierto lo es que dichas leyes pueden en cualquier momento ser combatidas, pueden ser omitidas preponderando la obligación constitucional de respetar los derechos humanos y puede generarse, desde la trinchera de la ciudadanía, una declaratoria de inconstitucionalidad.

Con la declaratoria de inconstitucional de la Ley del Seguro Social se obtiene un logro social, un beneficio para todos, pues se obliga a incluir un esquema en el que todos los menores con capacidades diferentes tengan oportunidad de disfrutar de su derecho humano a una educación inclusiva, este es sólo el comienzo de un esfuerzo que se inicia y se culminará sólo con el apoyo y participación de todos.

Importante es que siempre conozcamos los avances en tribunales cuando se trata de derechos humanos, pues sin duda alguna cada batalla ganada es en beneficio de todos y cada logro o avance en esta materia no debe quedar olvidado o para conocimiento de las partes en el litigio, sino que todos debemos involucrarnos para que los efectos sean generales y se integren a la brevedad en el sistema normativo nacional.

Al final del día, si no generamos ideas, si no nos atrevemos a decir nuestras palabras, si no nos disponemos a ponernos de pie y luchar por nuestros derechos, sin importarnos lo que digan de nosotros, entonces nunca cambiaremos el mundo, y peor aún, nunca nos daremos cuenta de que nuestra batalla generó un beneficio para miles de niños con capacidades diferentes. Ahora nos toca a nosotros, luchemos nuestra batalla, generemos nuestras ideas y digamos nuestras palabras porque sólo así obtendremos lo que nos corresponde en derecho y justicia.

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