Samuel Maldonado B.
REPERCUSIONES
¡Ya huele a muerto!
Martes 20 de Febrero de 2018
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El símbolo de la incultura política se ha dejado ver en todos los partidos, protagonizado en forma particular en uno, que desde su fundación en 1988 fue coloquialmente llamado como “el partido de la esperanza”. Ciertamente que no es el único instituto político que padece el mal de la podredumbre, de la descomposición, que lo ha llevado desde su fundación a una gradual desintegración, por lo que seguramente terminará como tantos otros “partiditos” que han existido en la parte última de la historia de México, mismos que han sido cobijados estoica y económicamente, desde Palacio Nacional.

En el impoluto PRD de sus inicios, su primer presidente le dio un impulso muy importante, de tal manera que la dirección tomada llevaba al PRD por una senda de indudable triunfo y con rumbo directo a Palacio Nacional
En el impoluto PRD de sus inicios, su primer presidente le dio un impulso muy importante, de tal manera que la dirección tomada llevaba al PRD por una senda de indudable triunfo y con rumbo directo a Palacio Nacional
(Foto: TAVO)

El ocaso del PRD ha sido paulatinamente lento, situación que contrasta con su dinamismo inicial, pues pocos años después de su fundación, prácticamente a la renuncia del ingeniero Cárdenas a la presidencia del mismo, el partido comenzó a desmoronarse.

Desde los primeros días de este casi exhausto sexenio, cuando hábilmente sus directivos firmaron con el gobierno de Peñita, “una tripe alianza” tanto económica como política, por cierto muy tenebrosa, que ha favorecido no al país, sino a exclusivos directivos del supuesto partido opositor y que hoy desgobierna al país.

En el impoluto PRD de sus inicios, su primer presidente le dio un impulso muy importante, de tal manera que la dirección tomada llevaba al PRD por una senda de indudable triunfo y con rumbo directo a Palacio Nacional, pero no contábamos con las trapacerías que, desde la más alta posición política, se realizarían: robo de urnas, desaparición de boletas, quema de las mismas, más otras rapacidades cometidas por quienes contaban o administraban las papeletas electorales y obedecían estrictamente las órdenes palaciegas.

Aun así, ese joven partido democrático continuaba en una senda segura que, pensábamos, llevaría a la recuperación del país, pero desgraciadamente desde el interior del nuevo partido había ya muchos simuladores que habían vivido de las dádivas presupuestales que a partidos de supuesta oposición el propio gobierno de la República les proporcionaba.

De tal forma actuaban los dirigentes de las llamadas “tribus” que el presidente de Partido de la Revolución Democrática puso sobre la mesa su renuncia, como único camino para recuperar el partido que con base en esfuerzos y muchos muertos se había construido. ¡Ese partido, el PRD, hoy ya huele a difunto!

En el seno de su última asamblea, realizada en la Ciudad de México, en el Salón Hermes del edificio Expo Reforma, los belicosos, tramposos y “avalentonados” perredistas se liaron a golpes, se aventaron unos a otros mesas y sillas y, con gran furia, pelearon con lo que a su alcance tenían, precisamente en la madrugada del domingo anterior, y todo por las posiciones plurinominales.

Las tribus participantes en este colosal y fraterno desmadre, entre otras, fueron Alternativa Democrática Nacional, IDN, Nueva Izquierda, Galileos, Vanguardia Progresista y otras como Patria Digna (Sic).

El disgusto colectivo, supongo, se debió al inequitativo reparto de las pluris, posiciones políticas de esas que no necesitan hacer campaña para llegar al Honorable Congreso de la Unión, mismo que cada día pierde parte de lo “honorable”.

Bueno es recordarles a esos salvajes que componen actualmente el PRD que su primer símbolo lo fue un sol cromático, mismo que el ilegal gobierno, a través de su institución electoral, le negó (o le sustrajo) los colores, dejándole sólo con el color amarillo.

En el PRD de sus primarios años la gente participaba activamente engrosando sus filas, buscando cambiar tanto la imagen del país como encontrar la senda que nos debería llevar al engrandecimiento de nuestra nación. Por eso es tan lamentable que en lugar de estarse dando sillazos y trompadas, los belicosos perredistas debieran hacer un análisis demoscópico de la situación política, social y económica en la que se encuentra el país y buscar las herramientas necesarias, no para descalabrarse entre ellos y sólo para ser legislador u ocupar un puesto temporal en el nada honorable Congreso de la Unión.

Dejar las sillas y mesas no como armas para golpear a sus líderes o a sus compañeros, sino para poner los libros sobre las mesas y estudiar el camino para el desarrollo pleno de este México tan tembloroso.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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