Aquiles Gaitán
El baile del perrito
Martes 27 de Febrero de 2018
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En todo el mundo existe la preocupación de las especies animales en peligro de extinción, lejos de las razones paleontológicas y ecológicas de los últimos 500 millones de años, el enfriamiento del clima, la erupción de los volcanes, la acidificación de los océanos, el exceso de bióxido de carbono, el calentamiento global o el esteroide que se estrelló en Yucatán, hoy y aquí, las sociedades humanas con sus derechos, su afán de riqueza y la subsistencia alimentaria, están acelerando el deterioro del medio ambiente y consecutivamente la desaparición de las especies, ya no sólo las animales, sino, con la tala de los bosques y selvas, la de especies vegetales.

El gobierno del estado reveló la preocupante destrucción de bosques
El gobierno del estado reveló la preocupante destrucción de bosques
(Foto: Especial)

En el pasado festejo por el Día del Ingeniero Agrónomo, el gobernador del estado de Michoacán, ingeniero agrónomo de Chapingo, puso en el tapete de la discusión la terrible destrucción de los bosques de coníferas de Michoacán en aras de la plantación de aguacates, zarzas y arándanos, con ello, con la destrucción del bosque, va la destrucción de la biodiversidad que comprende desde los microrganismos, hongos, aves, insectos, reptiles, mamíferos y pinos, madroños, encinos, el coto pleno que acoge la vida animal y vegetal.

Por un lado, los rancheros humildes con la siembra del maíz y el frijol para la subsistencia y la explotación de la resina y la madera a los acaparadores; por otro, los rancheros que hoy con las huertas de aguacate están ricos, viven bien y las nuevas generaciones tienen otro futuro, ya no se van a las ciudades ni al otro país que ya no los quiere.

El problema es complejo, el marco legal de la propiedad privada no implica que si se tiene un bosque tendrá que ser bosque por los siglos de los siglos, y ya ve usted, hay quien lleva plagas del descortezador para inocular los arboles, o les ponen aceite en las raíces o simplemente les prende fuego o los tala. ¿Qué pasa?, ¿acaso no son de él?, ¿no puede plantar o sembrar lo que él quiera?, ¿no se han abierto tierras de cultivo desde que el hombre existe? No vamos a reconstruir ningún bosque porque a nadie le interesa, a menos que el propietario, sea quien sea, lo cuide y lo cultive y plante nuevamente las especies vegetales, pero los animales muy difícilmente se recuperarían, a menos que se repoblaran las arboledas con conejos, ardillas, zorras, linces, pájaros carpinteros, gavilanes, águilas, jilgueros, etcétera, y ¡claro!, ponerle cerca para que no entren los depredadores humanos, como las tienen las huertas para que no se roben el fruto.

¡Bosques michoacanos! Rueguen por ellos, aun si su conservación estuviera dentro del Deuteronomio como una ley de Dios, los hombres no la respetarían como no respetan la de “no matarás” o “no robarás”, no hay nada que hacer, así es la destrucción en el mundo entero, pero aquí ¡más!

Pero inicié con el Día del Agrónomo y lo que ahí se dijo. Se dijo además que la riqueza que producen las huertas no se reparte con justicia, que los trabajadores de las huertas reciben salarios sino de hambre, no tan buenos, y el seguro y el SAT se los quedan a deber, pero se olvidó de una cosa, la obligación que señala el articulo 31 fracción IV de la Constitución, que establece en las obligaciones de los ciudadanos que todos debemos cooperar de la manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes para el sostenimiento de los gastos públicos y los propietarios de las huertas no lo hacen, pues hace mucho tiempo que no pagan el Impuesto Predial por la simple y sencilla razón de que no hay catastro rural en Michoacán, y si no hay catastro no hay base gravable y consecuentemente no hay manera de cobrar y ¿qué hace falta?, que los municipios exijan el catastro que hoy tiene el Estado de manera ilegal, que se levante el catastro rural y que paguen el Impuesto Predial como lo pagamos todos hoy en Morelia, avasallados por la ilegalidad del municipio que hace las cosas como nunca al aplicar un incremento arbitrario a los valores de las propiedades sin valuación ni notificación alguna, lo que resulta en un incremento igualmente arbitrario en el pago del Impuesto Predial.

Pero eso es otra cosa, hablo del medio ambiente y cómo protegerlo, es ahí donde se establece el fondo ambiental para tener el dinero suficiente para llevar a cabo acciones de remediación, plantas de tratamiento de aguas, confinamiento de residuos, etcétera, pues todo se reduce a pesos y centavos, finalmente “con dinero baila el perro”.

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