Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
Los beneficios de la Reforma Energética
Martes 27 de Febrero de 2018

Por ignorancia critican la Reforma Energética.

Enrique Peña Nieto.

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Atrás quedaron los posicionamientos en favor y en contra de la Reforma Energética, nuestro presidente de la República se mantuvo firme en su defensa, señaló que esta reforma trascendental era necesaria pues evitaría una inflación en los servicios y productos derivados de la Reforma Energética, acusó de ignorantes a quienes temían un alza desmesurada en los precios del gas, la luz, gasolinas, combustibles, etcétera; se autoproclamó estadista, se manifestó como un mártir que sacrificaba su nombre a cambio de una estabilidad nacional.

El presidente Enrique Peña Nieto acusó de ignorantes a quienes le temían a la Reforma Energética
El presidente Enrique Peña Nieto acusó de ignorantes a quienes le temían a la Reforma Energética
(Foto: Cuartoscuro)

Yo, como muchos, no soy experto en temas energéticos y menos en su comportamiento global, contrario a esto, yo y muchos sabemos y resentimos en nuestro bolsillo cuando algo salió mal o cuando no fueron congruentes los discursos con el comportamiento económico de lo prometido.

Ahora es noticia el incremento del gas LP, ese que se decía se iba a estabilizar, subió en promedio 50 por ciento, más de 100 pesos por cilindro de 20 kilos, ahora pagamos una gasolina de baja calidad a precios exorbitantes, antes de la reforma nos manifestábamos en contra del llamado gasolinazo mensual, incluso, como sociedad, pretendimos hacer una movilización nacional, ahora nos quitaron ese término, ya no hay “gasolinazos” en la prensa, ya no hay “gasolinazos” en la ciudadanía, ya no existe el término, nos lo cambiaron por la liberación del precio de la gasolina, y desde entonces el anteriormente llamado “gasolinazo” dejo de existir, antes era de manera mensual, ahora el ajuste del precio de la gasolina es diario, sube varios centavos en los más de los días del mes y baja pocos centavos en los menos del día del mes, ya no pasó nada, ya no nos quejamos del gasolinazo, en promedio no ha existido un mes en el que el precio de la gasolina sea menor al final del mes que al principio, en la balanza nos aplican un gasolinazo cada tres días y no pasa nada, ahora el aumento es mayúsculo y la inconformidad es menor.

Ahora sigue el gas doméstico, subió de un solo jalón más de 100 pesos por cilindro de 20 kilos, no pasa nada, estamos viendo si Gómez Urrutia llega al Senado de la República o no, estamos atentos al tema de Anaya, ¿será llamado a declarar?, ¿se iniciará carpeta de investigación en su contra por delincuencia organizada?, estamos atentos ver cuántos delincuentes detienen y cuánto duran en la prisión, nos regocijamos cuando escuchamos que se pueden imponer penas de 140 años de prisión a personas; nada de lo anterior abona a una recomposición social, nada de lo anterior soluciona nuestros principales problemas, todo es demagogia, todo busca disminuir la inversión del gobierno en temas de reinserción y pretende establecer cárceles de exterminio, tal cual se presentaba a Barrabás y Jesús ante el pueblo para que los juzgaran y desquitaran la frustración de los malos gobiernos.

Hoy por hoy vivimos las consecuencias de una Reforma Energética que, suponiendo sin conceder, fue creada para no permitir una inflación extrema en los precios de los productos y servicios energéticos; es decir, podríamos estar peor sin reforma que con la reforma, lo que sí ponen de evidencia es que la situación económica del país está en riesgo, que nuestro poder adquisitivo es parco, que hemos elegido mal a nuestros representantes, que seguimos distraídos en temas intrascendentes que no abonan a los intereses de la ciudadanía, seguimos comprando discursos y obteniendo de éstos motivos para estructurar protestas, seguimos siendo inertes cuando se trata de razonar el voto, de analizar perfiles; seguimos siendo víctimas de nuestra indolencia.

En este año electoral el balón esta en nuestra cancha, sabremos jugar, podremos sacar provecho a nuestra única ventaja como ciudadanos, la decisión es nuestra y las consecuencias serán para todos, amigos y enemigos, familiares y desconocidos, nuestros hijos, nuestros padres, para nosotros, las consecuencias están ahí y ya sabemos que sí hacen mella.

No critiquemos en la ignorancia, evitemos en la razón que se presenten circunstancias en este país que obliguen que se nos impongan las reformas trascendentales que ahora sufrimos.

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