Aquiles Gaitán
Río de estrellas
Martes 6 de Marzo de 2018
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Con discusión en las academias universitarias se da paso al disentimiento y la controversia sobre las ideas que son expuestas en torno a cada disciplina, es el método de la enseñanza que viene desde la época de los siete sabios de Grecia y sus escuelas, desde entonces se discute lo que es honesto y deshonesto, lo que es justo e injusto, lo que es bueno y malo, ese coloquio se interpreta según la época y lugar en la que a los hombres les toca vivir, hoy y aquí: ¿qué es lo honesto y deshonesto?, ¿qué es lo justo e injusto?, ¿qué es lo bueno y lo malo? Ya no estamos en la vida académica, estamos frente a la sociedad, en el mundo presente, en nuestra realidad que nos lacera como espinas en los costados.

La denominación de Siete Sabios fue el titulo dado por la tradición griega a siete antiguos sabios griegos.
La denominación de Siete Sabios fue el titulo dado por la tradición griega a siete antiguos sabios griegos.
(Foto: Especial)

La pobreza, los asesinos sueltos, el desempleo, el despilfarro del presupuesto en campañas políticas, sindicalismo, un Ejército improductivo y el sostenimiento de una estructura organizacional obesa, corrupta e ineficiente, la burocracia, pues, de un federalismo mal entendido.

Es el momento de volver a plantear lo que queremos, lejos de la legalización de la mariguana, la prostitución y el vicio; de volver a plantear una organización de la sociedad a partir de la relación Federación-estado-municipio, sobre la base de una nueva repartición de los ingresos de la Federación, de volver a legalizar la portación de armas a los ciudadanos para su propia defensa y organizarnos por tenencia y por colonia en comités de defensa ciudadana y en comités de defensa rural para hacer frente a la delincuencia organizada o desorganizada, coludida con la otra delincuencia mimetizada en las policías.

No podemos cerrar los ojos o hacernos de la vista gorda y no ver lo que tenemos enfrente, la quemazón de vehículos en las carreteras es tan dañina como la acción de obstruir las vías del tren o parar tres meses la Universidad, o tumbar los bosques para plantar aguacates o llenar de cajitas de plástico las tierras más productivas para cultivar productos de exportación e importar maíz, sorgo y trigo, a ver cómo nos va si se acaba el tratado de libre comercio.

¡Hasta los cueros tiesos para los chicharrones vienen de Estados Unidos!

Sin duda hemos avanzado, podemos decir que todo tiempo pasado fue mejor porque éramos menos los mexicanos, pero hoy, con tantos millones de pobres, con tanta gente en las ciudades que demandan escuelas, agua, alimentos, casa, vestido y no hay riqueza suficiente para generar los empleos que se necesitan para emplear la mano de obra calificada y no calificada de nuestra sociedad, de ahí la migración, de ahí el trabajo informal, de ahí la desesperación que orilla al sicario y al halcón a vivir entre la causa y el efecto en busca de su propia muerte.

Ya nomás falta que aparezcan nuevamente al Chupacabras para acabar el cuadro de terror en el que vivimos ante tanta desgracia matizada por el lado romántico de las campañas políticas cuyos protagonistas se baten en el lodo de la diatriba y los dimes y diretes propios del ambiente con mensajes de radio y la televisión cada cinco minutos, y todavía no comienza la campaña, por lo pronto ya se repartieron los lugares de la lotería, cada quien su tabla y su puñito de maíz en este escenario de ignorancia y de fragilidad política.

Me dio pena ajena el “dedazo” de Peña Nieto en la designación de su candidato, y más pena la docilidad del rebaño tricolor, de la santa alianza entre el sol en el ocaso y los antiguos cristeros, sólo Dios sabe cómo permitió eso, le están dando la ventaja al Pejelagarto, que como el flautista de Hamelin va tocando el instrumento en forma magistral, sus seguidores finalmente votan.

Un río de estrellas preside la noche, un viento silente me llena, me conduce hacia la luz de las zarzas ardiendo que ilumina los pies descalzos y la mano que esculpe las palabras en la piedra, no se quema incienso a las culebras, tenemos que volver a encontrar las palabras perdidas y borrar de los textos sagrados las palabras reformas estructurales, deuda pública, inversión extranjera, delincuencia organizada, drogadicción, corrupción, pobreza, ignorancia.

Es la revolución o la contrarrevolución, es la política de cambiar el deshonor por el honor, la debilidad por el poder, la corrupción por la incorrupción, la sumisión y el atropello por la libertad y la justicia, entonces nuevamente el cielo estrellado se reflejará en el río, en el río de estrellas que preside la noche.

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