Alejandro Vázquez Cárdenas
Justicia, al servicio del poder
Miércoles 7 de Marzo de 2018
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La evidente y burda campaña en contra de Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por Mexico al Frente, orquestada por el gobierno federal y usando como brazo armado a la PGR, es una muestra de la desesperación de quienes manejan la desabrida campaña del señor Meade, personaje que nomás no levanta del tercer lugar. Quienes pueden mandar –y pagar– están usando cuanto medio se venda, sea cadena radial, televisiva, el espacio editorial en muchos medios impresos, periodistas venales, obedientes “analistas”, entrevistas a modo y muchos bots en redes sociales tanto Twitter como Facebook.

Por la coalición PAN, PRD y Movimiento Ciudadano está Ricardo Anaya, que en su camino dejó a muchos lastimados
Por la coalición PAN, PRD y Movimiento Ciudadano está Ricardo Anaya, que en su camino dejó a muchos lastimados
(Foto: Cuartoscuro)



Esta feroz campaña en contra de Anaya usando a la PGR en forma descarada es una medida desesperada ante una realidad adversa. La inmensa mayoría de los ciudadanos perciben al PRI y a sus funcionarios como corruptos, o muy corruptos; veamos una lista corta: la forma en que el gobierno federal hizo oídos sordos a los escandalosos datos de corrupción en los gobiernos de Javier Duarte, Roberto Borge, César Duarte y Rodrigo Medina; la insultante impunidad de Humberto Moreira, el escándalo de la Casa Blanca, la casa de Malinalco de Videgaray, el caso Odebrecht, que se supone ya está terminado con la colaboración de autoridades de Brasil, país donde un presidente (Lula) fue a dar a la cárcel por esto; la impunidad de Emilio Lozoya por sus manejos en Pemex, la constructora OHL y sus nexos con EPN y Eruviel Ávila, la documentada y filmada siembra de una pistola por parte de la PGR en el vehículo del abogado de Infraiber que llevaba el caso en contra de OHL, los muertos en el socavón en el Paso Exprés de Morelos, accidente que desnudó la corrupción e incompetencia de la Secretaría de Comunicaciones y su titular, Ruiz Esparza, que increíblemente no fue procesado por nada; el fraude de Bansefi y sus tarjetas, la llamada Estafa Maestra, investigación que reveló que entre 2013 y 2014 al menos once dependencias habrían desviado dinero público a través de 186 empresas a las que se otorgaron contratos irregulares, de estas 128 compañías son fantasma y el fraude llegaría a la impresionante cifra de siete mil 670 millones de pesos.

En el desvío habrían participado once dependencias entre las que se puede mencionar a la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), también implicada en el caso Odebrecht, la Secretaría de Desarrollo Social, la de Rosario Robles, responsable de los programas de ayuda a los pobres; la Secretaria de Agricultura, de Educación, entre otros. Ocho universidades públicas habrían cumplido con el papel de intermediarias, lo que les dejó una comisión.

Hasta el procurador General Raúl Cervantes, supuestamente una persona honorable, y pretendido Fiscal carnal, estuvo envuelto en una polémica al tener registrado un automóvil Ferrari en una casa deshabitada en el estado de Morelos, estrategia con la que usualmente se evita el pago de un impuesto en la Ciudad de México.

La imagen de Peña Nieto y del PRI está en niveles históricamente bajos. Cerca del 80 por ciento de los mexicanos los perciben como corruptos. Son miles de millones robados. Esto obligó al PRI a nombrar a un candidato “ciudadano” Antonio Meade, con buena trayectoria institucional, sin escándalos personales conocidos, no está afiliado al PRI y mantiene una buena imagen entre las élites financieras. Pero la campaña sencillamente no despega. El fuerte de Meade no es precisamente la simpatía ni el discurso, no “conecta” con las masas, se le ve lejano pero sobre todo carga con la pesada losa de la enorme corrupción del PRI.
Tiene que competir con un populista mesiánico que lleva sexenios en campaña, López Obrador, que enarbola un discurso vindicatorio simple, con palabras que agradan al votante de escasa educación, prometiendo el cielo en la tierra, dinero para todos, universidades gratuitas y sin exámenes y otro montón de disparates.

Por la coalición PAN, PRD y Movimiento Ciudadano está Ricardo Anaya, que en su camino dejó a muchos lastimados, entre otros al grupo cercano al rencoroso ex presidente Felipe Calderón, grupo que ha sido incapaz de digerir su derrota y no dejan pasar una oportunidad para torpedear la campaña de Anaya, haciendo válido eso de “quemo mi casa con tal de ver arder la del vecino”.
La campaña avanza, las preferencias mantienen a AMLO en la punta con Anaya pisándole los talones y un Meade estancado, que no avanza. Ante este panorama el PRI recurre a lo más sucio, utilizar a la PGR para fabricar un delito y usar a todos sus amanuenses para atacar a Anaya.

La misma estrategia que se siguió en el intento de desafuero de AMLO, con el resultado de impulsar la candidatura de López, pero parece que la historia no se les da a los priistas. No tienen memoria… ni vergüenza.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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