Aquiles Gaitán
La libertad del llano y la historia mentirosa
Martes 3 de Mayo de 2016
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La ley de leyes, la constitución , esta destrozada,el planteamiento político de una nueva Constitución , sera político, las constituciones verdaderas nacen al calor de los levantamientos civicos.
La ley de leyes, la constitución , esta destrozada,el planteamiento político de una nueva Constitución , sera político, las constituciones verdaderas nacen al calor de los levantamientos civicos.
(Foto: Especial)

Hay leyes no escritas que regulan la vida de los hombres, esas que rigen por encima de todas las cosas, por el sentido común, por el pensamiento lógico, no por el premio o el castigo, sino por el aprecio o el desprecio. Las otras, las escritas, norman las conductas, castigan los delitos, protegen la familia, el medio ambiente, la vida, la libertad, el patrimonio. Las leyes divinas castigan con el Purgatorio o el Infierno, o premian con el Cielo, ¡ay! “al Cielo, al Cielo, al Cielo quiero ir”, cantaban los niños en la doctrina, ¿y si no hubiera leyes escritas qué pasaría?, ¿acaso no tendrían vigencia las leyes del Universo? Hoy nos empeñamos, ¿o se empeñan los legisladores?, en formular leyes sin ton ni son, en reglamentar la vida cotidiana, en prohibir, en permitir ¡hasta una onza!, ni un gramo más, de mota en los bolsillos. Hasta una ley para despertarnos más temprano, una ley para tocar música, una ley para vender, una ley para soñar, otra para el canto de las aves, otra para que abran las flores y salgan los retoños de las plantas, otra para que corra el agua, otra para que llueva, la de la estabilidad del clima se viola sistemáticamente y hay que actualizarla, otra para que caigan las hojas de los árboles. En fin, todo tiene un orden, hasta que fallamos nosotros mismos y atentamos contra nosotros mismos, o cuando llega el desencanto, cuando ya no nos importa nada y nos valen madre las leyes escritas y sus representaciones, sus representantes, sus efectos y consecuencias, pues nadie respeta sus límites y las violaciones se acumulan, como las estadísticas de las violaciones propiamente dichas; el viento sigue en su desenfreno hasta convertirse en un cielo azul que canta su melodía de siempre, es el paradigma de la libertad, esa que nadie detiene como al propio pensamiento, esa por la que luchan los pueblos de toda la Tierra, esa que las leyes escritas restringen y acotan según la conveniencia de las oligarquías; cuando un pueblo quiere cambiar las leyes escritas, la tierra se cimbra, se templan las conciencias, se agarran piedras, palos, machetes, escopetas de chispa, retrocargas, rifles, pistolas, dagas, tranchetes, lo que le dé valor a la gente para defender su libertad, esa que limitan las leyes que ya no sirven.

La ley de leyes, la constitución, está destrozada, el planteamiento político de una nueva Constitución, será político, las constituciones verdaderas nacen al calor de los levantamientos cívicos, sociales, revolucionarios, contra el orden establecido; de lo contrario, es el conocido desenlace de quítate tu para ponerme yo, que es el efecto final de la democracia.

Hoy, después de las últimas modificaciones constitucionales, aflora la pus del contratismo, de la ganancia a ultranza a costa del descuido del mantenimiento de las flaquezas, la reforma energética que puso en manos privadas la industria petroquímica de Pemex que en su afán desmedido de lucro, no cuida los equipos y la maquinaria que sufren desgastes naturales y ocasiona desgracias que afectan no sólo la vida de los trabajadores, sino cadenas productivas de empresas que dependen de los productos que se dejan de fabricar; en Pemex andan como el perro del cohetero, ¡brincando entre las chispas!. Viene a mi mente la tragedia de hace 30 años en el pueblo ucraniano de Chernóbil, precisamente por las mismas causas, ¡que bueno!, que la tragedia de Coatzacoalcos no fue una planta nuclear, los efectos de Chernóbil persisten todavía, recordando los miles de muertos y miles de contaminados por radiaciones y, por supuesto, las 200 toneladas de material nuclear que como en un barco hundido se mantienen en sus tanques de combustible. La similitud es asombrosa, los gobiernos mienten.

No quiero ser agorero del desastre pero mis pensamientos me llevan a escudriñar desde mi asiento en una nube, el funcionamiento del carrusel humano que da vuelta y vuelta llevando a cada quien montado en su propio caballito. El humo cubre la visión del horizonte, las quemazones de siempre, la improvisación de la actuación en la emergencia, la desorganización, la falta de equipos especializados, la justificación y el oportunismo, la raja política y ¡claro!, el importamadrismo y las futuras huertas de aguacate. El Cerro del Águila tiene días prendido y ahí sigue, algo tenemos que hacer para cuidar los bosques que quedan, pero los dueños no viven de la resina y de las huertas de aguacate por supuesto que sí; y los drenajes sin tratamiento y los basureros y el Lago de Pátzcuaro y las astilladoras que abastecen las máquinas de hacer papel, de Uruapan, Morelia, Zitácuaro, más las sierras que chillan por doquier; ¡pobres bosques! Esto no tiene remedio, la quemazón del Cerro de la Cruz movió la conciencia de los uruapenses, salieron a la calle a protestar; dicen, es un Área Natural Protegida, ¿de quién es?, ¿protegida de qué? Por un lado, todo tiene dueño, no es del estado, ni del municipio, ni de la Federación. Por otro, un decreto que impone desde el escritorio una modalidad a la propiedad, ¿de qué sirve? No hay programa de manejo ni comité que lo administre, el cerro tiene dueño y como los del Pico de Tancítaro, que es un parque nacional, pueden hacer lo que quieran con lo que es suyo, pues el estado, la Federación o el municipio, ¡nadie!, les pagó indemnización cuando decretaron la modalidad de la propiedad.

El Parque Nacional Barranca del Cupatitzio, el de la Rodilla del Diablo, que sí es de la Federación, está invadido de fritangueros, vendedores ambulantes, fotógrafos, vendedores de pico de gallo, elotes, etcétera, y nadie en Uruapan dice nada. Eso de la protección civil es igual a lo de la prevención del delito o la educación ambiental, resultan kafkianos, subjetivos, surrealistas, son mitos geniales, ante una realidad que nos aplasta, que nos insulta; sigamos pensando como en el raro poema “Entre nuestros artículos”, de Marcel Duchamp, en la utilización práctica de las pequeñas energías de la caída de las lágrimas.

Pero hablaba de la libertad, hablaba de la ley, cuya aplicación nos conduce a la justicia, pero ahora y más aquí, en esta tierra de Juan Colorado, lo que importa es la paz, la justicia llegará después, hoy es la paz y así como la paz del señor está contigo, Michoacán está en ti, lleva tus pensamientos a la lucidez extrema y siente a Michoacán dentro de ti, si sientes que revienta, aguanta que la paz traerá sosiego. Tampoco nos hagamos ilusiones que llegará mañana y que como por encanto agarrarán a todos los malditos, nadie puede ir tan lejos que no lo encuentren y por malditos debemos entender a todos, sean de cuerno de chivo o de cuello blanco, que tan dañinos unos como los otros, los une un común denominador, es el dinero ilegal que han obtenido de sus negocios; el peculado, el tráfico de influencias, los gastos desmedidos, el arca abierta donde el justo peca, esperemos que sean prácticas del pasado y no características de una gobernanza cuyos responsables viven esbozando una leve sonrisa.

Cuando la vida rural estaba ligada a las acémilas, cuando una mula se hacía vieja y ya no podía cargar y caminar al ritmo de la recua, le daban la libertad y la dejaban libre en el llano a que terminara sus días comiendo zacate a sus anchas, si moría de desnutrición o por enfermedad, poco importaba, era libre y así morían en plena libertad; así nuestra libertad, estamos libres en el llano, todos jodidos, viendo pasar las recuas, contemplando deslumbrados el ingenio y el talento aplicado en la última ley publicada en el Periódico Oficial o en el Diario Oficial. Las leyes destinadas a regular las manifestaciones, mítines, protestas, atentados al medio ambiente, en defensa de los niños, mujeres, ancianos, animales, las que regulan los pesticidas, la calidad del aire y todo lo habido y por haber, técnicamente pueden ser perfectas, con la hermenéutica jurídica observada al pie de la letra, pero no se aplican, el mundo para el que fueron creadas sólo se encuentra en el pensamiento de los legisladores, ¿será que nuestra historia, la historia de nuestro país, esa que nos han contado desde siempre, es una historia mentirosa?

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