Aquiles Gaitán
La victoria revolucionaria
Martes 13 de Marzo de 2018
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La naturaleza tiene sus propios sentimientos en el invierno, la primavera, el verano, el otoño. Reflejan la alegría, la angustia, la melancolía, el dramatismo; con ellos se identifican los seres humanos desde el principio de la propia vida porque forman parte de ella. Aún en estos tiempos de aglomeraciones urbanas forman parte de ella y deben, debemos, respetarla lo más que se pueda para no destruirla en sus elementos sustantivos, la flora y la fauna.

Contaban una anécdota atribuida al famoso general Rauda que cuando estaba encargado de la plaza militar de Uruapan se la pasaba jugando gallos y de parranda; para que tuviera qué hacer, de la zona militar le mandaron un telegrama urgente que decía: “Sírvase informar del estado en que se encuentra la flora y la fauna en su localidad”. El general Rauda, ni tardo ni perezoso, contestó: “La Flora tiene tres días borracha en la cantina sin salir y a la fauna nadie la conoce”. Para no caer en imprecisiones, la flora son las especies vegetales y la fauna, las especies animales.

La flora silvestre, según la Ley General de Protección al Medio Ambiente, igual que la fauna silvestre, es competencia del gobierno federal, que autoriza su aprovechamiento, es decir, su destrucción sistemática y paulatina hasta llegar a la anarquía en que nos encontramos.

Si voy por mi propio derecho de usos y costumbres a cazar güilotas, conejos o venados, soy un cazador furtivo, y por lo tanto portador ilegal de un arma de fuego, víctima de los policías y delincuentes que encuentre en mi camino, pero como furtivo, capaz de sortear esos flagelos y burlar a unos y a otros; cada vez hay menos que cazan por deporte y cada vez hay mas que cazan por hambre, que también son usos y costumbres, nadie tramita permisos de caza en Michoacán, como tampoco para tumbar los bosques de pinos y plantar aguacates, si acaso los talamontes que tienen aserraderos para taparle el ojo al macho y poder traficar cuantos metros cúbicos quieran, más si son las llamadas “astilladoras”, materia prima de las papeleras, los municipios están al margen, pero eso sí, tirar la basura doméstica y limpiar el agua de los drenajes es competencia municipal, la federación se reserva los residuos peligrosos y el aprovechamiento del agua para riego o cultivo de especies acuáticas.

Pensemos en la naturaleza y sus propios sentimientos, en que la primavera llega con su cálido abrazo a despertar las flores dormidas, a desterrar los fríos, a llenar de calor los corazones
Pensemos en la naturaleza y sus propios sentimientos, en que la primavera llega con su cálido abrazo a despertar las flores dormidas, a desterrar los fríos, a llenar de calor los corazones
(Foto: Especial)



Los impuestos especiales y el IVA y el ISR los recauda la Federación, de ahí y de los ingresos petroleros les da el 20 por ciento a los estados y del 20 por ciento ya repartido entre los estados, cada estado reparte entre los municipios un 20 por ciento, la federación se queda con un 80 por ciento, el estado con un 80 por ciento del 20 por ciento y los municipios, ¡gracias, muchas gracias!, reciben sus migajas. Esto es lo que se llama el federalismo fiscal, cuyo sistema recaudatorio de los impuestos viene desde el mismísimo Congreso Constituyente de 1917 que por mayoría de votos, ya en la madrugada después de dos días de debate, se pasó a votación el contenido de la fracción II del artículo 115 de la Constitución y hasta la fecha, parches más, parches menos, la Federación se lleva la tajada de león.

En materia laboral, la Federación tiene su competencia, la industria del acero, la textil, los ingenios azucareros, etcétera, a los estados les dejan lo doméstico, a los municipios, nada. En materia de competencias jurisdiccionales para conocer delitos, la Federación se queda con el uso de armas de grueso calibre, delincuencia organizada, narcotráfico y todo el etcétera conocido, a los estados, robo y homicidio común, y a los municipios, los ebrios y escandalosos. ¿Coordinación?, ¿coordinación para qué? Para hacerle el trabajo al gobierno federal que no puede y que aun así, entre todos, no pueden. Podríamos seguir con la salud, la educación, las comunicaciones y transportes y todo lo que hace la Federación, el gobierno federal, ser omnipresente pero no omnipotente, sino todo lo contrario.

Es necesario en torno a las campañas políticas replantear la relación entre la Federación, los estados y los municipios en todos los ámbitos, pues la Federación es insuficiente en todos los ámbitos y sus acólitos son proclives a la corrupción nuestra de cada día, no digo que todos sin excepción, eso no es cierto hay burócratas federales honestos. ¿Y usted, nunca ha recibido ningún dinero? ¡Sólo Jesucristo, licenciado! Respondió el burócrata ante la respuesta a la pregunta ¿Por qué dice usted semejante cosa? Seguro licenciado, porque él tenía las manos clavadas.

Pensemos en la naturaleza y sus propios sentimientos, en que la primavera llega con su cálido abrazo a despertar las flores dormidas, a desterrar los fríos, a llenar de calor los corazones, el gobierno federal, de no cambiar las cosas, seguirá como ha sido, seguirán gobernando como desde hace 100 años, los que democráticamente disfrutan de la victoria revolucionaria.

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