Samuel Maldonado B.
¡Lástima, Enrique!
Martes 20 de Marzo de 2018
A- A A+

Podemos afirmar que casi diez meses después de haber sido empoderado o entronizado en la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto logró, tal vez por convencimiento, por ingenuidad o por el pago compensatorio que dio como gratificación económica a los directivos del ahora Partido de la Involución Democrática (antes PRD) para que le fuera aprobada la iniciativa de ley que minimizó y casi logra la extinción del sistema energético nacional, compuesto principalmente por la Comisión Federal de Electricidad (ahora de la oscuridad), por Petróleos Mexicanos y por la industria de la petroquímica, mismas que tienen en la actualidad menos petróleo que vender (lo importamos), menos nacionalidad y una industria petroquímica totalmente en manos de industriales mayoritariamente de origen extranjero.

Las bondades que hipócritamente Peña Nieto exponía ante los dirigentes del PRI, PRD y PAN en esos sus primeros meses de gobierno, y que los compartía y difundía propagandísticamente un día sí y otro también, fueron una verdadera mentira, pues afirmaba que el desarrollo nacional se detonaría, que seríamos los mexicanos los que decidiríamos hacía dónde se iría o se invertiría la renta petrolera y que estaba seguro que con la privatización de estas industrias se generaría (casi de inmediato) más de medio millón de empleos adicionales (Reforma Energética, 19 de agosto de 2013, Jorge Rocha (ITESO)).

Las bondades que hipócritamente Peña Nieto exponía ante los dirigentes del PRI, PRD y PAN en esos sus primeros meses de gobierno, y que los compartía y difundía propagandísticamente un día sí y otro también, fueron una verdadera mentira
Las bondades que hipócritamente Peña Nieto exponía ante los dirigentes del PRI, PRD y PAN en esos sus primeros meses de gobierno, y que los compartía y difundía propagandísticamente un día sí y otro también, fueron una verdadera mentira
(Foto: Cuartoscuro)



Su apuesta era por que creía que el Producto Interno Bruto (PIB) crecería en uno por ciento, que habría más transparencia en los contratos que celebrara Pemex con los inversores y, ríase el lector, “que el petróleo, el gas natural y Pemex seguirían siendo patrimonio de los mexicanos”, etcétera, etcétera.

En estos largos seis años que afortunadamente están por terminar se ha difuminado Peña Nieto y disminuido considerablemente (dudo que alguna vez la tuviera) su capacidad operativa, pues estas industrias, principalmente la que fue expropiada en 1938 y que durante más de 70 años fue pilar y sustento del o para el desarrollo de nuestro país, atraviesa por una situación difícil debido a la inutilidad de sus propios directores y por la tendencia presidencialista de desincorporarlos y entregarlos totalmente a manos particulares. Afortunadamente está por terminar su bad sexenio.

Ahora gran parte de la industria petrolera, petroquímica y eléctrica está en manos prácticamente de aquellas empresas extranjeras que en los años de antes de la expropiación cacicalmente mandaban en México.
Pero no hay por qué preocuparse por estas industrias que prácticamente ya no están bajo la coordinación del Estado mexicano, pero sí en manos de la IP (no necesariamente nacionalistas), a los que les ha ido requetebién, además los precios de los energéticos indispensables para los mexicanos han subido de precio, impulsando una red de incrementos tanto en alimentos como en diversos enseres, los precios van hacia arriba, deteriorando aún más el nivel de vida de los más débiles.

Muchos no han podido soportar la pobreza y otros, para medio sobrevivir, se han enlistado en las filas del crimen organizado. ¡Han tomado esa decisión porque no tienen otra alternativa!

Los precios en general han ido en aumento constante sin miras a que el gas, la electricidad, los alimentos, tengan la tendencia de bajar de precio y, al contrario, los valores de éstas son un insulto para los mexicanos, principalmente para los más desvalidos. Por otra parte (y disculpen el sarcasmo), el número de pobres ha bajado “precisamente porque ya no tuvieron nada para comer”.

Estos son los resultados de un sistema de gobierno prostituido que en estos largos seis años (principalmente) no ha tenido el tino alguno. La máxima autoridad se ha dejado regañar por autoridades extranjeras, nunca, en el último siglo, habían ridiculizado a un Presidente de México y más bien, en toda América se hablaba de ellos con respeto.
¡Afortunadamente el actual está por terminar!

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
Comentarios
Columnas recientes

Senadores y diputados... ¡Hay que martillar y burilar o cincelar!

La doctrina Estrada y la mano que mece la cuna

La guerra de las drogas, tan tan o batin tín

El arte de gobernar

Mr. Bad Fake

El profesor Raúl Morón

Lo que sigue no será peor de lo que ha pasado...

Las orejas grandes

De globos de Cantoya y pronósticos boxísticos

Los suspirantes y Porfirio Díaz

¡Mi voto para...!

¡Poderoso caballero...! Rico Mac Pato

¡Una jauría de lobos!

¡Soy una idea!, Lula, dixit

La consigna, todos contra AMLO

En la guerra electoral, Peña nieto se sube al ring

¡Lástima, Enrique!

Debatir o no debatir

¡Los mexicanos somos “mucha cosa”!

El gran dedo electoral

¡Ya huele a muerto!

El derbi presidencial

¡Huy que miedo... ahí vienen los rusos!

De sentimientos y sufrimientos, ¡ser o no ser!

Marichuy

¡Buscando una sombra que los cobije!

¡Sufragio efectivo, no reelección!

¡Feliz año, amor mío!

Andrés Manuel López Obrador, ¡el gallo a vencer!

Muchos para tan poca leche

Collares de flores para los elegidos

Los huachi...uleros del país

¡Más cara que las albóndigas!

El gato y el ratón

Torpeza política, ¿qué necesidad?

¡Aspiran, suspiran y tiemblan!

Desde Tirio hasta Chapingo

Elegía a la muerte

¡Duele México!

México y Corea del Norte

Ingresos e intervencionismo

¡En jamelgos van, lanza en ristre!

¿Quiénes son los asesinos?

¿De presidente a pirata?

¿Lo peor o lo menos malo?

Una peñita manejable

A propósito de puntos

¡Ni fu, ni fa!

¡Larga vida La Jornada!

Los jóvenes: esperanza de la humanidad

Uno grande y el otro enano (mosqueteros y jamelgos)

Los ladrones andan sueltos

La esencia del alacrán

De la OEA o de la DEA

¿Se hunde el PRD, se fortalece el PAN?

Escuchar el ruido del silencio

Fúnebre información

Desvergonzados y desnacionalizados

Dilma, de la cárcel a la Presidencia

¿Por qué y para qué?, sin respuestas

Las orejas muy, pero muy grandes. ¿Cuánto muertos más?

La OEA intervencionista

Solalinde y el padre Concha Malo

De luto nacional

¡Qué pobre tan pobre!

¿Juicio político al presidente?

Días infaustos

¡No nos confundamos!

¡El Hitler renacido!

De torpezas, de muros y de miedos

El corral de la patria

A propósito de huevos

Peñita y don José Narro

¡Feliz 2017, amor mío!

En el último tercio de la corrida

¡Aguas con los militares!

Sensatez que debe escucharse

¿Enemigo público número uno?

De un gigante y un enano

De quemadas e incinerados

De piratas y de cuentos

Ni bueno ni malo, sino todo lo contrario

Minas en Colombia

De diputados a diputaditos

Cambiar para no cambiar, ¿gatopardismo en Michoacán?

¡Y la muerte sigue viva!

¡De Colombia para México!

Gastan la pólvora en infiernitos

De residencias a residencias

¿Se marcha o se retrocede?

Míster Rico McPato o el tiro por la culata

¿Quién es el rey?

¡Los muertos no se olvidan!, 1968

¿Será por eso su rebeldía?

¡Mexicanos primero!

Otro peñasco acertado… en la economía de los mexicanos

Perogrullada

La culpa es de los poderosos

¡Con el mar de fondo, de fracaso en fracaso!

Sorpresa, el reconocimiento de Cambio: Cemeí

Por kilo y por montón, no por libras

Los poderosos y los miserables

¡Habrase visto tal desvergüenza!

¡Diálogo sin imposiciones!

En el infierno económico

¿Acabarán con el país?

Otro paso más y Pemex, al Infierno

¡Ah, miserables!

¿El quemadero lo calcinará?

¡Vergüenza es no denunciarlo!

La desviación conduce al error, ¡hay que escuchar!

Los miserables… de ayer y hoy

O se corrige o al precipicio

¡A media asta la Bandera Nacional!

El renacido Hitler

¿Del dreamliner al militarismo?

La gran manzana podrida

Vino, vio y ¿convenció?

Centenario de la Constitución, ¡nada qué celebrar!

De la dictablanda a la dictadura

Con la esperanza perdida

¿A qué irá tan lejos?

El capo de capos y la economía nacional

Los ensueños de los pobres

¡Feliz año, amor mío!

¡La Policía siempre vigila!

Por favor, no mezclen a El Chapo. De corruptos a corruptos

¡Viva Venezuela!

El apagón económico nacional

Así era el Estado mexicano (¡Huy qué miedo!)

El imperialismo causó la tragedia en París

Poderoso señor don Dinero

Admirados y aborrecidos

El oro y moro

Encerrados en su propio círculo

¡El rey ha muerto!

Castillo de naipes

Colaboracionismo oficial, mata partido

Cambio de estrategia de normalistas y maestros

La expoliación (Minería y petróleo)

Las tribus sin puntería

La Rosa Blanca y Pemex, historia repetida

Mentiras y más engaños

Irreversible lenta extinción

¡Mal para el que se va…!

¡Apreciación no es devaluación!

De piratas o bucaneros

Don dinero rompe cadenas

Sin obstáculo alguno; en caída libre

Y en México, ¿cuándo?