Francisco Lemus
Visor
Nuevos brotes de violencia y elecciones
Jueves 5 de Abril de 2018
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El brote de violencia en la entidad solo puede significar daños a la economía y al turismo.
El brote de violencia en la entidad solo puede significar daños a la economía y al turismo.
(Foto: Cuartoscuro)

La violencia se ha vuelto a desatar en Michoacán y eso sólo puede representar malas noticias para la economía del estado, tanto por la imagen que muestra ante los turistas como para los posibles inversionistas que no encuentran las condiciones mínimas necesarias que garanticen la seguridad de sus recursos en este clima.

Que Michoacán vuelva a aparecer en las noticias como parte de una nueva andanada de malas noticias no puede más que despertar preocupación entre la ciudadanía, que si bien ya ha normalizado ciertos niveles de violencia, sabe que los reflectores de los noticieros provocan reducciones en distintas actividades económicas, como el turismo.

Asimismo contribuye a mantener vigente el estigma de que Michoacán es un lugar sin ley. Algo que será difícil de romper en años, pero que los gobernantes aseguran que lograrán en cuestión de meses, sin éxito en todos los casos.

El actual gobierno estatal había logrado mantener los reflectores alejados de la realidad de violencia y criminalidad que todos en la entidad reconocen que es un hecho, pero al menos en términos de la percepción, ese caos tendía a volver a la regularidad. Sin embargo, los acontecimientos de las últimas semanas han roto con esa aparente calma.

Lo más probable es que esos hechos estén relacionados directamente con el próximo proceso electoral y sean la forma en que un grupo más de actores políticos les recuerdan a quienes van a “gobernar” el estado que les tienen que considerar, sea como sea, que las negociaciones o acuerdos se vayan a llevar a cabo.

Desde hace más de una década uno de los principales problemas del narcotráfico en México es que se encuentra cada vez más desfragmentado y por ello son cada vez más los actores que se deben considerar, y peor aún, son cada vez más los intereses que están en juego. Un juego en el que la violencia y asesinatos son cosa de todos los días para desgracia de nuestro país.

Nadie puede presumir de tener una solución para los problemas de criminalidad que enfrenta México como consecuencia del narcotráfico, pero lo que es un hecho es que si las autoridades en verdad tuvieran voluntad de combatir esa situación, algunos avances se habrían logrado. Pero para que la criminalidad haya llegado a estos niveles tuvo que haber complicidad en el gobierno.

Si la estrategia del gobierno federal anterior fue la de priorizar a toda costa una negada guerra contra el narco, en el actual la estrategia es fingir que nada pasa; los resultados no han sido muy distintos, con las consecuencias que ya todos los mexicanos conocen o han tenido que vivir, siendo quienes viven en Michoacán algunos de los que han visto el peor rostro de la violencia.

En el caso de Michoacán, como en muchas partes del país, aparentemente se ha tenido que negociar para que las cosas estén medianamente tranquilas, una opción que cada vez más personas consideran es lo que se requiere, pero aunque lo apacigua, no acaba con el problema, y estos brotes de violencia seguirán presentándose cada vez que se requiera renovar el trato.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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