Samuel Maldonado B.
Repercusiones
¡Ah, miserables!
Martes 10 de Mayo de 2016
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En estos días calurosos y cuando la luz del astro Sol nos agobia, ya casi adormilados continuamos escuchando o leyendo las noticias irradiadas por los funcionarios públicos y esparcidas desde el centro mismo del poder político y empresarial, a todas las entidades federativas, y la verdad, leyendo las noticias se induce más la flojera y terminamos leyéndolas a medias, aburridos y casi dormidos.

Ahora con mas frecuencia aparecen fotografía de autoridades,funcionarios, gobernadores o del propio titular de la Presidencia abrazando a la gente, saludándola, pero es precisamente para la foto, para el show.
Ahora con mas frecuencia aparecen fotografía de autoridades,funcionarios, gobernadores o del propio titular de la Presidencia abrazando a la gente, saludándola, pero es precisamente para la foto, para el show.
(Foto: Cuartoscuro)

Desde hace años no hay nuevas noticias, es la repetición de las ventas y subastas públicas de los bienes de la nación apoyadas totalmente por un Poder que se dice Legislativo. Las nuevas noticias que aparecen día a día no son buenas, son la repetición de lo mal que está nuestro país y la fortaleza del peso es que no se cae, porque vuela con sólo un poco de aire y cuando se sostiene, se va navegando sobre olas enardecidas que lo hunden una y otra vez.

En otras “buenas noticias”, el representante del Poder Ejecutivo federal aplaude y felicita al general comandante de las fuerzas militares por reconocer y pedir disculpas por las atrocidades que el Ejército ha realizado en cumplimiento de su supuesto deber.

En la otra cara de la moneda: vemos también las vanidades de los jefes en los estados, empeñados en una retórica plausible, creíble solamente para ellos y como un un distractor para el resto de los mexicanos, que desde hace quinquenios observamos en los cuatro puntos cardinales del país, la miseria, la pobreza, la desesperanza, la ignorancia, la falta de empleo, el encarecimiento de la vida y las vaguedades y ridiculeces de las autoridades en general, con sus raras excepciones. ¡Vemos (y disculpen la repetición) lo mismo que observaba Luis Donaldo Colosio: el lampedusiano; es decir, el gatopardismo, “cambiar algo para que nada cambie ”.

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”, ¿y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos y después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado”.

Por las vanidades, los jefes, presidentes municipales, gobernadores o presidentes de la República cada vez son más contrarios a servir y más asiduos a que les sirvan. A algunos les gustaba caminar y se ensuciaban los zapatos recorriendo caminos polvosos, visitando los poblados más miserables a efecto de llevarles el progreso, es decir, caminos asfaltados, escuelas, centros médicos asistenciales o compartir un taco con obreros, campesinos, y terminaban con sus camisas blancas llenas de polvo y manchados por los abrazos que la gente les prodigaba. Caminaban con mucha frecuencia sin guaruras, sin Estado Mayor Presidencial, pues el pueblo los protegía. Hoy en día es sorpresa, ¿o será sólo para lo foto?, que caminen y visiten un mercado público, que se tomen un café en los portales de cualquier pueblo y se dejen abrazar o extiendan la mano para saludar a la gente.

Ahora con más frecuencia aparecen fotografías de autoridades, funcionarios, gobernadores o del propio titular de la Presidencia abrazando a la gente, saludándola, pero es precisamente para la foto, para el show en periódicos, revistas y noticieros. Es un porcentaje infinitamente pequeño los que lo hacen si lo comparamos con la población total de estos “Espantados” Unidos Mexicanos.

Dentro del global de la población hay malestar, cansancio del show continuo, dónde la gente no tiene trabajo, donde se reduce día a día el valor del papel moneda mexicano; la acumulación del poder en la clase empresarial cansa, pues es ésta la que en los últimos sexenios ha empoderado a los ejecutivos federales. ¡Todos sabemos quién empoderó a Carlos Salinas de Gortari, a Ernesto Zedillo Ponce de León, lamentablemente egresado del Instituto Politécnico Nacional!

De los últimos gobiernos, pues, ¡puras vaguedades y mentiras! Se han distinguido sólo por su ansiedad de enriquecerse como si su salario de por vida, su jubilación por sólo seis años de Presidente, fuese una cantidad miserable.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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