Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
Arranque de campañas, promesas y realidades
Martes 15 de Mayo de 2018

«Vengo a aprender de ustedes» Luis Videgaray en su discurso de toma de posesión como titular de la cancillería mexicana.

A- A A+

El tiempo no avanza, los mexicanos, nuestros políticos, nuestra ciudadanía, nuestras circunstancias, nuestra realidad, nuestra indolencia, hemos logrado detener el tiempo, el anhelo de muchos hombres de ciencia es una realidad mexicana, me refiero a los políticos y sus campañas, siempre las mismas promesas, siempre los mismos análisis, siempre los mismos discursos, sus temas: la corrupción, el campo, los jóvenes, las mujeres, la defensa del peso mexicano, la soberanía, el desarrollo y la promesa de que nos van a sacar de la pobreza para insertarnos en el desarrollo. México será el México que anhelamos, siempre queda en un anhelo, nunca se concreta, es una utopía que funciona y funciona bien.

Ayer lunes 14 de mayo iniciaron las campañas electorales locales, pues las federales arrancaron el pasado 30 de marzo, los ciudadanos entraremos en dinámicas de saturación de información, de rostros amables buscando el voto en la puerta de nuestra casa, de buenos discursos, de información sobre el contrincante y su pasado de corrupción y malos manejos, de contaminación visual, de hartazgo, de interminables discusiones en redes sociales sobre el candidato que es mejor y debe ganar la elección, ya sabemos la historia y ya sabemos sus promesas, siempre han sido las mismas, al menos desde 1990, cuando se crea el Instituto Federal Electoral.

En cada proceso electoral los candidatos luchan por convencer al electorado que ellos son los indicados para hacernos cambiar, para terminar con la corrupción, para generar la seguridad pública, para abatir la pobreza, etc., siempre estructuran sus discursos y sus promesas de campaña alejados de aquellos a quienes van dirigidos, en sus oficinas, con su equipo de campaña, con sus asesores, con sus inversiones en encuestas de campo, encuestas que no reflejan una realidad, pues la mayoría de sus datos son inventados, siempre con las perspectiva de su realidad y de lo que ellos entienden por nuestra realidad, la realidad del mexicano, de a píe del ciudadano.

Cada político llega a la casa con una promesa de progreso, de bienestar, convencido de que es la persona que permitirá el cambio de realidad, nada más falso, contrario a este posicionamiento debe indicarse que el factor de cambio es el ciudadano, no el político, los ciudadanos desde nuestra trinchera motivamos un cambio o permitimos que las cosas sigan igual o empeorando.

Cada uno de nosotros tendremos la oportunidad de incidir en el cambio, en primer lugar cumpliendo con nuestras obligaciones civiles, si nos convencemos de no practicar la corrupción a diario, si renunciamos a los beneficios que nos otorga la corrupción y cumplimos con nuestras obligaciones y las consecuencias de nuestro actuar con responsabilidad civil, daremos una batalla eficaz contra la corrupción, no necesitamos que alguien nos prometa que él va a terminar con la corrupción, no necesitamos promesas de campaña, ocupamos hacer nuestra labor, corregir nuestros actos, formarnos en una fila sin comprar lugares o apartar, pagar nuestras infracciones, cumplir con los requisitos para los trámites que realicemos, no corromper, y por las vías legales exigir que cada autoridad haga su función, evitar la corrupción, no aceptarla como una actividad normal, o tazarla para decidir si es grave o no, la corrupción en cualquier medida es grave y debe evitarse, no es normal, debe denunciarse y debe escandalizarse cuando suceda, sólo así evitaremos que la corrupción siga siendo en gran cáncer de México, y que cuando se cometa un acto de corrupción sea denunciado, investigado, aclarado y, en su caso, sancionado.

Hasta la fecha no existe ninguna investigación de corrupción que no contenga intereses políticos, ya sea para sacar de la actividad política a alguien o bien para fortalecer a algún otro político, no hay un interés real sobre investigar los hechos y sancionar a todo aquel inmiscuido, la corrupción y las fiscalías anticorrupción han sido utilizadas para temas políticos electorales, que en cuanto cumplen con esa finalidad, la consecuencia legal queda olvidada, ni la prensa, ni los ciudadanos, ni las autoridades, informan sobre la consecuencia legal de tal o cual investigación, así tenemos la Casa Blanca, el caso Odebrecht, el caso del Teatro Bicentenario de Morelia, La Estela de Luz de Calderón, un sinfín de obras públicas inservibles o sin terminar, el caso Hinojosa Cantú, los temas de varios ex gobernadores, y así podemos seguir una gran lista de casos de corrupción que solo han dado resultados en el campo de la política pero en lo jurídico no arrojan conclusiones convincentes o exhaustivas.

Otra labor ciudadana para lograr el cambio es exigir calidad en los servicios públicos, pedir un trato amable y de calidad en los transportes públicos, una tarifa adecuada y correspondiente con la calidad del servicio, transportes limpios, con placas y tenencias al día, con choferes con una imagen adecuada y que acaten las normas de tránsito, que no hablen por celular que atiendan con respeto a los usuarios y usuarias, que no sobrepasen su capacidad, debemos exigir un asiento para todos, debemos abordar en las paradas y no en cualquier lugar, así se avanzará así forzaremos a obtener lo que merecemos, no podemos seguir en nuestro papel de que «…en el norte no es así, allá si se castiga», o «…pues así es aquí y las autoridades no hacen nada», y más frases que buscamos para poder justificar nuestro incumplimiento como ciudadanos, debemos denunciar a todo aquél servidor público o chofer del servicio público que no acate lo que las leyes le imponen, debemos exigir a las autoridades, pero más importante es que demos el primer paso, que exijamos con el ejemplo, que hagamos lo que nos corresponde, para esto tampoco necesitamos un político en campaña.

Sin duda hay rubros que si corresponden a los políticos y que los ciudadanos no podemos injerir al momento de determinarse, no podemos evitar en que los espacios del Legislativo, que en los cabildos, que en el Ejecutivo se resuelva en base a intereses personales o de grupo político, no podemos evitar que los espacios ciudadanos como la CEDH, la CEEAV, el IAIP, que espacios como magistraturas, direcciones, consejerías, etc, sean repartidas en formas de cuotas de poder entre los grupos parlamentarios, ahí la única forma de evitarlo es actuando con responsabilidad y con conocimiento de causa a la hora de votar, sin duda pareciera que es lo más sencillo, votar bien y votar con responsabilidad, sin embargo ha sido lo más complicado en esta sociedad mexicana pues por una parte la mayoría del electorado no vota y quienes votamos no reparamos en sólo acudir y tachar una opción, anular el voto, o votar sin siquiera saber quién es el candidato, sus antecedentes, sus promesas, su equipo, etc, sólo votamos bajo un anhelo y convencidos que será una utopía que todo seguirá igual, que nada va a cambiar.

Hoy nos toca decidir, hoy la pelota está en nuestra cancha, hoy no podemos permitir que quienes pretendan ser elegidos sólo puedan aprender ante su desconocimiento de causa, hoy podemos evitar que nuestra nación, nuestro futuro y nuestra estabilidad sea un conejillo de indias, hoy nos toca exigir, hoy nos toca imponer, hoy nos toca ser ciudadanos y hacer nuestra labor, votemos, votemos por uno u otro candidato, no importa quién de nosotros tenga certeza en su decisión al final el voto será dividido y se tendrá que votar por quienes lograron o se atrevieron a ser candidatos, lo que importa es que sepamos que parte de ese México anhelado está en nuestras manos y que hemos evitado que salga del utópico lugar donde ha reposado desde aquel lejano y emblemático grito de «…muera el mal gobierno» y sea una realidad, hoy nos toca aprender a nosotros, aprender de nuestro errores y omisiones, aprender de las consecuencias que soportamos, aprender a votar, hoy es nuestra elección, hoy tendremos que decidir qué tipo de ciudadanos somos y qué México queremos, o tengamos miedo a elegir, el temor más grande debe ser permitir que nuevamente un proceso electoral no genera bases para un avance, para un cambio, para una mejora para todos.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

"Hoy los mexicanos gritamos"

El silencio del Congreso

Hoy exigimos respeto a nuestros derechos

“Nuestro congreso preocupado”

“Una clase política preocupada”

“Los Ministros y la austeridad”

“La esperanza de México”

"Propuestas y más propuestas"

Aumentar las penas una propuesta en boca de todos

Arranque de campañas, promesas y realidades

El agua, un problema incipiente

La familia

Los beneficios de la Reforma Energética

Una batalla, un logro y un beneficio para todos

El derecho a recibir el salario en tiempo y forma

La cuesta de enero más larga

México en el banquillo de los acusados

¿Candidatos independientes o una nueva clase política?

La colegiación de la justicia

Competencia contra monopolio

La Benemérita y Centenaria Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo

La política es un interés de todos

Qué nombre le vamos a poner

Nuevo ciclo escolar y nuevo reto educativo

Un avance ciudadano sin tintes políticos

El derecho de las víctimas y la obligación del Estado

Gracias, pero no es una concesión, ¡es un derecho!

Prisión preventiva oficiosa, ampliarse o desaparecer

Justicia en obra negra

La moneda está en el aire

Todos contentos, tenemos reelección

Un andador con sabor a parque lineal

“En espera de una reacción”

El menosprecio al derecho a un medio ambiente sano

La percepción, un tema añejo en Michoacán

¿Procuración de Justicia?

Una evaluación sin convocatoria

En espera de un acto de congruencia política

Hay de prioridades a prioridades

Entre mensajes y la realidad

Una nueva oportunidad

Está Navidad me servirá para…

Lo siento, no hay dinero en las arcas

El feminicidio, entre la espada y el espíritu

El salario mínimo y el mínimo vital

Una ley necesaria

La razón y la política en la Ley Antimarchas

Maestro Cárdenas, un inmortal autor de recuerdos

Derecho a un medio ambiente sano

Las escuelas Normales y el derecho a la educación

El derecho de los reos

A dos años de aquella noche

Sociedad dividida

Un informe con esquema diferente

El verdadero reto de la justicia penal en la actualidad

¿Perdonar y olvidar o una justicia restaurativa?, una decisión ciudadana

Un caso más de un todólogo mexicano

El caótico caso de la educación

Supe de un país lleno de promesas y demagogia

Un perdón con sabor a mentira

Un futuro inmediato

Michoacán ante un nuevo reto

La Alerta de Violencia de Género, ¿necesidad o pretexto?

Independientes ante el desgaste y la pérdida de credibilidad

Foto infracciones, entre argumentos y falacias

El derecho a la vida y la ignorancia legislativa

Una evaluación docente… ¿confiable?

Las decisiones de una madre

¿Qué protege el derecho humano al trabajo?

Los políticos y sus iusmonólogos

Un pueblo sin tribuna

El Estado, la violencia y las políticas públicas

“Justicia o política… una decisión pendiente”

“Entre la cobardía y el deshonor”

“Día Internacional de la Mujer, festejar sin compromiso o comprometerse sin festejar”

Michoacán y su identidad

Comisión Estatal de los Derechos Humanos, ¿sirviendo a la ciudadanía? (Segunda parte)

Comisión Estatal de los Derechos Humanos, ¿sirviendo a la ciudadanía? Primera parte

Derecho a conocer nuestro sistema de justicia penal

El derecho a estar informado, de la letra a su realidad

Una recaptura de Estado

Caminos, acciones y otros vericuetos de un buen ciudadano

Compartiendo mi realidad

Nuestro salario, aguinaldo y otras prestaciones laborales son derechos humanos

Declaración Universal de los Derechos Humanos, concientizando a los ciudadanos

Ser mujer también es nuestra lucha

Una parte de nuestro México, historia vigente que se niega y se esconde

Terrorismo, una crítica distante y una indolencia cercana

Los derechos humanos, de un discurso glorioso a una realidad dolorosa