Alejandro Vázquez Cárdenas
La política del chantaje
Miércoles 23 de Mayo de 2018
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El Diccionario de la venerable Real Academia Española define como "chantaje" a la presión, que mediante amenazas, se ejerce sobre alguien para obligarle a obrar en determinado sentido. Es utilizada también como sinónimo de extorsión.

La historia del Sr. López Obrador, abanderado de la coalición Juntos Haremos Historia con la cual busca, por tercera ocasión, llegar a la Presidencia de la República, nos muestra un catálogo de acciones que encuadran perfectamente en la definición de chantaje. Eso no es novedad, desde su natal Tabasco se ha caracterizado por su apuesta por el chantaje. Y como el estudio de la Historia no es precisamente el fuerte de nuestra sociedad y la memoria suele ser volátil o selectiva, va un pequeño recuento de su manera de actuar.

Andrés Manuel López Obrador.
Andrés Manuel López Obrador.
(Foto: Cuartoscuro)

En 1992 realiza el llamado “Éxodo por la Democracia” como protesta por presuntas irregularidades en las elecciones municipales. López Obrador era el presidente estatal del PRD recientemente formado. El éxodo fue una caminata de Villahermosa, Tabasco, al DF con la idea de presionar al presidente Carlos Salinas. El conflicto fue resuelto por el entonces Secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, básicamente cediendo a las peticiones de Obrador, El resultado; la caída del gobernador Salvador Neme Castillo.

En 1993 encabezó López O. la lucha de los barrenderos de Tabasco, los plantó en el DF, los llevó a un choque con los granaderos en terrenos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y luego los instaló en el Zócalo por un acuerdo con Manuel Camacho, entonces Regente de la ciudad. El plantón se extendió hasta septiembre y amenazó con suspender la ceremonia del Grito de Independencia y del desfile del 16 de septiembre. Camacho negoció con López Obrador y logró levantar el plantón a cambio de “pagarles el desgaste físico". El dinero lo entregó Marcelo Ebrard en efectivo delante de varios testigos. Con el dinero en la bolsa, López Obrador regresó tranquilamente a Villahermosa y abandonó la lucha de los barrenderos municipales.

Posteriormente vinieron las marchas de noviembre de 1994 y nuevo plantón en Villahermosa para protestar por el fraude electoral de Roberto Madrazo. López aprovechó la coyuntura del cambio de gobierno. El IFE acababa de estrenarse, pero aún presidido por el secretario de Gobernación. Zedillo negoció con Porfirio Muñoz Ledo, entonces presidente nacional del PRD, y acordaron la renuncia de Madrazo a la gubernatura. Pero una indiscreción de Muñoz Ledo alertó a Madrazo que rápidamente habló y logró el apoyo del entonces muy poderoso Carlos Hank González. Madrazo no sólo no renunció sino que levantó el plantón a macanazos. López Obrador fracasó.

En 1996 encabezó la lucha de campesinos en contra de Petróleos Mexicanos cerrando pozos petroleros. Lucha que costó al país muchos millones de pesos. López Obrador la declaró "lucha pacífica" pero rápidamente los campesinos chocaron con la policía. Finalmente, el gobierno estatal decidió desalojar los pozos con policías y en el enfrentamiento López Obrador recibió un toletazo en la cabeza que le hizo sangrar y manchar la camisa. Con gran sentido de la oportunidad, busco la foto y lució la herida en una portada de Proceso. Fracasado el movimiento, negoció el fin del conflicto a cambio de la cancelación de las órdenes de aprehensión.

Por fin, en el 2000 se decidió por la lucha pacífica. Aceptó la candidatura a Jefe de Gobierno del DF, pero fiel a su naturaleza, consiguió el registro en las calles y no en el proceso legal porque carecía de residencia en el DF. La denuncia fue hecha por los perredistas Pablo Gómez y Demetrio Sodi. Una marcha callejera intimidó al gobierno de Zedillo, o bien Zedillo decidió pagarle sus favores por su apoyo, que como presidente del PRD realizó para sacar adelante sus reformas, por lo que sea, el resultado fue que autorizó su registro fraudulento. El negociador de López Obrador con Zedillo fue el inolvidable René Bejarano.

A lo largo de cinco años usó los recursos del gobierno del DF para su campaña por la presidencia, logrando en ese tiempo encuestas de aceptación con el 50 por ciento de promedio. En 2004 ocurrió el muy torpe intento de desafuero por haber violado un amparo. No hubo problema, a la primera manifestación Fox, como era de esperar, se intimidó. De nueva cuenta torció la ley.

Inconforme con su derrota en el 2006 frente a Felipe Calderón nuevamente recurre a métodos violentos secuestrando por meses el centro del entonces DF; al fracasar en su intento, opta por autonombrarse “Presidente legítimo” en medio de una ridícula escenografía de opereta.

Ahora lo tenemos de nuevo, recargado y reciclado con lo peor del PRI y del PAN. Todo por no haber atajado a tiempo a un individuo señalado insistentemente y desde hace tiempo como un enfermo portador de un trastorno psiquiátrico y que ahora, ha decidido arrastrar a millones de desamparados ideológicos, polarizando peligrosamente a la sociedad.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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