Carlos Enrique Tapia
Migración México-Estados Unidos
Trump ¿presidente?
Miércoles 11 de Mayo de 2016
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Donald Trump es ya prácticamente el nominado del Partido Republicano a la Presidencia
Donald Trump es ya prácticamente el nominado del Partido Republicano a la Presidencia
(Foto: Especial)

¿Malas o pésimas noticias? Para los inmigrantes mexicanos clandestinos, para los liderazgos latinos en Estados Unidos, para el gobierno mexicano y los gobiernos estatales, Donald Trump es ya prácticamente el nominado del Partido Republicano a la Presidencia, después de ganar Indiana y obligar a Ted Cruz a abandonar la contienda.

En México el dólar se cotizó hasta en 18 pesos y la BMV (Bolsa Mexicana de Valores) cayó. Con la retirada de Cruz, un cubano-americano de origen canadiense, con señales documentadas de odio hacia los inmigrantes e ideas neofascistas, pero igual odio de Trump contra los mexicanos, el establishment republicano tiene un reto.

La retirada de Cruz no es sólo un asunto de votos, es un asunto racial. Trump, blanco, anglosajón y protestante, representa muy bien, como James Petras afirma, a esa clase trabajadora blanca ignorante que se siente amenazada no solamente por los afroamericanos, sino por los mexicanos que supuestamente les arrebatan los empleos.

Quienes apoyan a Trump, como el Tea Party, hervidero de blancos anglosajones protestantes, el KKK (Kukuxklán), los neonazis, la clase trabajadora blanca, los blancos pobres, un sector del establishment, entre otros, suponen que un candidato que pregona levantar un muro que podría ser pagado con las remesas de los inmigrantes solucionaría todo.

Si bien es difícil cambiar las expectativas de quienes “creen” en la patraña del “diseño inteligente” contra la evolución, es necesario analizar las incongruencias del gobierno mexicano, las estupideces de los gobiernos locales respecto a las remesas y la polarización que implicaría un gobierno encabezado por un millonario ignorante y pérfido.

Donald Trump ha centrado su propaganda en asuntos internos, y la migración indocumentada, la mexicana, siempre ha sido tratada como asunto doméstico. De éste surge la argumentación de Trump. México “envía” lo peor (pobres, delincuentes, narcos, lo que es falso). La propaganda de Trump ha tenido éxito pues nadie ha podido contrarrestarla.

Asuntos como empleo, tratados de libre comercio, inmigración que roba trabajo a los nativos blancos anglosajones, transnacionales que gozan de la desregulación global y se van de Estados Unidos y supuestamente favorecen a otras naciones, en suma, la globalización, sin decirlo, que en apariencia ha tenido efectos negativos y perniciosos para ese país.
Sin duda, una política que pretendiera dar marcha atrás a la globalización implicaría situaciones desastrosas no sólo para la Unión Americana, sino en particular para los llamados países emergentes y pobres del mundo. La recuperación económica en el mundo desarrollado, que aún no llega, desataría incalculables desafíos.

Con todo, el supuesto renacimiento imperial de Estados Unidos enfatizando sus intereses internos a través de agresivas políticas internas –muro para contener la inmigración, expulsión de migrantes, retorno obligado de empresas, entre otras– parece propaganda para consumo interno. Podría ser imposible reorganizar el mundo a las malas.

En realidad Donald Trump, de ganar la Presidencia, ratificaría inmediatamente las principales directrices de la globalización. Así, es falso el debate sobre quién es mejor: Clinton o Trump. Hillary Clinton va con Wall Street, el establishment multimillonario, la banca internacional; mientras Trump juega a ganar adeptos con manipulación y mentiras.

La campaña de Trump es para consumo interno y su cinismo le preocupa poco si agrede a países vecinos. El problema es que, por ejemplo, entre algunos grupos de latinos en Estados Unidos, ante las prácticas políticas de Clinton y sus relaciones, podrían votar por Trump y sus políticas racistas, xenófobas, pero favorables al establishment.

Hillary Clinton ha promovido duras medidas antiinmigrantes, guerras, el establishment (Wall Street, banca internacional), e impuesto políticas a otros países (guerra contra el narco, contención de la inmigración). Parece recuperar la idea imperial del expresidente Clinton, quien en los 90 llamó a recuperar el lugar de Estados Unidos en el mundo.

Mientras Trump centra sus alegatos de campaña entre el establishment y los blancos anglosajones protestantes, no dudaría en llevar los intereses internos, domésticos, de Estados Unidos, a políticas que provocarían cambios drásticos a nivel global. De ganar, de seguro las relaciones entre México y Estados Unidos serían redefinidas.

Nuestro país ha sido históricamente un gran socio comercial de la nación del norte, además de recipiente principal de la migración mexicana, la cual ha respondido acorde con los ciclos de la economía y las políticas migratorias de ese país. El mayor ejemplo es la IRCA (1986), pero el gobierno mexicano no quiere desagradar a quien podría ser presidente.

Acorde con las últimas declaraciones gubernamentales, México se prepara para redefinir los lazos de subordinación, en caso de ganar Trump la Presidencia, pues a pesar del cambio de embajador y de un subsecretario de la SRE, poco se está haciendo, tanto en el campo diplomático como en el marco bilateral y multilateral.

Igualmente, a nivel interno, el gobierno mexicano, los políticos y algunos sectores de las elites económicas, siguen resguardando el establishment mexicano. En materia de corrupción, el gobierno y su partido se niegan a transparentar y rendir cuentas; en emigración, poco se hace para aminorarla, y la delincuencia continúa imponiéndose.

Así, por un lado, la inacción, los discursos de bajo perfil, la dilución de una relación bilateral que va más allá de la contigüidad geográfica, la vecindad y el comercio, y por el otro, la impunidad, la complicidad, la corrupción, la desatención estructural a los grandes problemas nacionales, marcan la coyuntura que podría redefinir la relación México-Estados Unidos.

Obviedades. 1. Las sociedades offshore en los paraísos fiscales no pagan impuestos en sus países de origen. Drenan recursos, muchas veces públicos, para acrecentar la riqueza de unos pocos. No es asunto de su “ilegalidad” o no, como el SAT intenta justificar, sino de lo que no pagaron de impuestos, mientras individuos, pequeños y medianos empresarios cumplen con la exacción gubernamental. 2. Michoacán: Tercer lugar en incendios forestales a nivel nacional; tercer lugar en número de mujeres violentadas, mientras el “nuevo comienzo” se solaza con 2018. 3. El dizque independiente presidente municipal de Morelia acusa a los ciudadanos críticos que las fotomultas y la privatización del alumbrado público están siendo usados para descalificarlo, pero se equivoca si supone que los morelianos no pueden o deben cuestionar sus yerros, pifias y mediocridad; el hecho de haber ganado una contienda electoral después de haber renunciado a su partido, el PAN, haber competido como supuesto “candidato independiente” y querer ejercer su cargo público autoritariamente, no le da permiso para lo que sea. 4. El adalid de las mentiras televisadas, modelo de similares locutores y lectores de noticias, acusa, ante una carta anónima publicada por Wall Street Journal, que denuncia el pago a Televisa de al menos mil millones de pesos para promover políticos corruptos, de lo que el Teacher, como sus adoradores acostumbran llamarlo, hace cotidianamente. 5. La lluvia del lunes colapsó Morelia, mientras el alcalde “independiente” se quejaba de “ataques” políticos. Baches, agua, semáforos que no funcionan, ejecutados, obras mal construidas sin responsables. De Morelia de diez al colapso urbano.

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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