Rafael Mendoza Castillo
La oligarquía financiera no quiere dejar el poder
Lunes 28 de Mayo de 2018
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La actual campaña política, que muchos así le llaman, pero más bien se parece a un espectáculo de luz y sonido. Muchos mexicanos juegan el papel de espectadores pasivos e indiferentes, aunque bastantes personas asumen comportamientos en las trincheras de sus espacios partidarios. Sin embargo, dicho espectáculo revela algunas cosas interesantes que nos motivan a pensar y reflexionar dicho acontecimiento. Diremos en primer lugar, que los mecanismos y reglas que orientan tales procesos los dictan las cúpulas partidarias, la oligarquía, los poderes fácticos, las corporaciones internacionales, teniendo como horizonte la defensa del modelo de acumulación de capital, para pocos.

Las instituciones que dirigen tales elecciones no juegan el papel de imparcialidad, sino que intervienen favoreciendo a determinados candidatos, ya sean independientes o no. En el primer caso mencionemos al llamado Jaime Rodríguez El Bronco. En lo que a este señor se refiere, el TEPJF le aprobó una serie de irregularidades y como magos se las pasaron por buenas (cuatro de ellos votaron a favor y tres en contra). En el caso de Margarita Zavala, el INE no observó ninguna irregularidad y le dio el visto bueno, cuando sí las tuvo. Se gastó el dinero público que recibió, no fue sancionada en su renuncia y no pasó nada (impunidad).
Cuando un partido violenta la ley que regula el proceso electoral, las instituciones encargadas de velar por su cumplimiento los multan (pago en efectivo), pero no les cancelan el registro. ¿Y saben por qué?, porque ellos mismos hacen las leyes a modo. Las cúpulas partidarias son corruptas, pero no tontas. Estas prácticas no tienen nada que ver con la política como acción transformadora, sino con la planeación y la administración del orden constituido. Por la vía electoral se resuelven las contradicciones reales entre grupos, clases e individuos.

La corrupción y la impunidad es el cemento que articula el modelo económico llamado neoliberal, más radical en su ambición por acumular riqueza en el uno por ciento de la población y dejar en el olvido al 99 por ciento del tejido social. Este modelo usa a las instituciones según convenga a sus interese privados. Así, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos mantiene los topes salariales, siempre a favor de los empresarios. De ese modo la PGR se usa para golpear a ciertos candidatos que no convienen al régimen prianista e implementa la guerra sucia para desacreditar y descalificar al adversario, con quienes no coincide con su proyecto de país.

Lo anterior muestra que la derecha en el poder y la plutocracia representada por Enrique Peña Nieto le apuesta y le apostó a al institución familiar, con la finalidad de que las gentes se olviden de la ética de la responsabilidad y de la política, lo cívico. Lugar este último privilegiado para reactuar sobre la realidad y transformarla. Es tan autoritaria y dogmática la derecha y la oligarquía, que ellos definen, desde su ideología conservadora y excluyente, qué tipo de familia es la buena y la llaman sagrada, las otras no existen. Se trata de un pensamiento unidimensional y fundamentalista.

Por otro lado, la campaña política muestra el pleito de dos voluntades. Una de ellas representada por tres candidatos Meade, Anaya, El Bronco, ya sin Margarita, los cuales se identifican con la globalización, con la oligarquía, con los intereses norteamericanos y se oponen al cambio. La otra voluntad está representada por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el cual le apuesta a la erradicación de la corrupción y la impunidad, sin tocar el modelo de acumulación de capital y su sistema neoliberal. Como bien afirma el sacerdote Alejandro Solalinde, en referencia a los tres primeros: “Ahí van todos ellos bajo el mismo modelo neoliberal capitalista, tras la misma oligarquía, el mismo proyecto; van por más de lo mismo”.

El modelo neoliberal que se impuso en el país desde 1982 ha venido destruyendo los fundamentos históricos de la nación por la vía de las reformas estructurales y colocando identificaciones en el imaginario de los mexicanos (riqueza en pocos, propiedad privada, individualismo, etcétera), distintas a las anteriores (solidaridad, comunitarismo, nosotros, proyecto compartido, etcétera), con la intención de convertir al país en súbdito de los intereses económicos, políticos y culturales de las corporaciones nacionales y extranjeras. Esta tendencia es defendida por los tres candidatos de la derecha, citados más arriba. Son los continuadores de la corrupción y la impunidad.

En la sucia tarea de mantener el mismo orden, el mismo régimen político, el mismo modelo económico han venido trabajando, desde el famoso Pacto por México, el prianismo, el perredismo derechizado y traidor a su origen (Silvano apoyando a Meade), conjuntamente con los poderes fácticos, mediáticos, empresariales, militares, policiacos, las mafias financieras y sus bancos extranjeros, la tecnocracia. Todos ellos destructores de los cimientos institucionales y captura del Estado (cleptocracia: gobierno de rateros).

Queda claro con lo anterior, que el modelo de transnacionalización del capital, no solo constituye una forma social para que el capital absorba la riqueza de la nación, sino que también es productor de ideas, concepciones e ideologías, para convertir a los individuos, clases y grupos, en medios para consumir y lograr que estos últimos se retiren de la política como acción constituyente, del pensamiento crítico disruptivo, no adaptativo al orden actual, de las preguntas conforme a la razón reflexiva, y se instalen en el hogar, en lo privado, mientras las mafias y el monopolio del negocio, del excedente, se reparten el patrimonio de la nación (cacocracia : gobierno de ladrones y de los peores).

El poder de dominación, de explotación, su clase política gobernante, su oligarquía financiera nacional y extranjera, su democracia liberal representativa, nunca han respetado el voto de la gente, siempre han cometido fraude, desde Vasconcelos hasta el día de hoy (1988, 2000, 2006, 2012). Ya empezó la compra del voto, la compra de medios de comunicación, la compra de intelectuales orgánicos al sistema, el asesinato de periodistas, de luchadores sociales y la criminalización de éstos (Nestora Salgado), por parte del candidato de la ultraderecha tecnocrática, llamado José Antonio Meade. Solamente en abril de este año hubo 70 feminicidios. ¿Qué democracia es ésta? Esta es la democracia del capital y sus propietarios. Por eso no se quieren ir del poder. Les gustó el capital y sus privilegios. La democracia liberal les sirve para sus objetivos privados. La democracia de los excluidos está en la voluntad popular, en la comunidad política, en su soberanía, desde abajo, directa. Ya no deleguemos el poder en los propietarios del gran dinero. Otro mundo es posible y necesario.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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