Jerjes Aguirre Avellaneda
¡Para el debate por Michoacán!
Lázaro Cárdenas: De Sicartsa a Zona Económica Especial
Viernes 13 de Mayo de 2016
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El lado michoacano de la desembocadura del Río Balsas ha sido el escenario territorial de importantes procesos de cambios económicos, sociales, demográficos, culturales y políticos, respecto a las cuales todo Michoacán ha mantenido importantes expectativas. Algunos de estos cambios han correspondido a las predicciones y otros han provocado enormes desencantos y frustraciones.
50 años fueron suficientes para transformar la desembocadura michoacana del Río Balsas, de un minúsculo poblado fundado por “peones acasillados” de la gran Hacienda de La Orilla, en una gran ciudad, asiento de un puerto marítimo, actividad minera e industrial, que en conjunto llevan el nombre de su principal promotor, Lázaro Cárdenas, como merecido homenaje a uno de los mexicanos con mayor visión y patriotismo del siglo XX.

En sus orígenes, en 1971, el Complejo Industrial Lázaro Cárdenas Las Truchas tenía como objetivos sustituir las importaciones de productos siderúrgicos, fomentar las exportaciones, descentralizar la producción industrial e integrar un polo de desarrollo en una región estancada de Michoacán. Ocho años después, en 1979, el complejo minero-industrial fue incorporado a una de las cuatro zonas del país para el desarrollo de puertos industriales.

Pudo considerarse que un centro industrial y puerto marítimo podría generar actividades con elevada capacidad de propagación y multiplicación de sus beneficios en la región y la entidad. Lázaro Cárdenas extendería sus avances a sus empobrecidos vecinos de los municipios de Arteaga y Aquila, a la vez que contribuiría de manera significativa a la transformación de la realidad y las mentalidades de todos los michoacanos.

Inclusive, a partir de la década de los años 60, se iniciaron procesos de cambios radicales principalmente con la construcción de las presas Infiernillo y La Villita, más la pavimentación de la carretera Uruapan-Lázaro Cárdenas. En 1970 el municipio dejó de llamarse Melchor Ocampo para denominarse en lo sucesivo Lázaro Cárdenas. Adicionalmente las inversiones federales en la construcción de la Siderúrgica Las Truchas provocaron una impresionante explosión demográfica que hizo crecer la población 36 veces al pasar de cinco mil 045 en 1950 a 179 mil habitantes según el censo de 2010.

No obstante, para finales del siglo pasado Lázaro Cárdenas parecía haber llegado a los límites de su crecimiento al pasar de su condición de centro de atracción a centro de expulsión de población. En el año 2000, según estimaciones del Conapo, su intensidad migratoria había alcanzado el grado medio y las remesas crecían en importancia, en tanto que el 7.3 por ciento de los hogares tenía migrantes en los Estados Unidos y el 9.2 por ciento recibían apoyos con envíos de dólares.

La privatización de las empresas estatales en 1988 vinculadas con el fierro y el comercio internacional cambiaron con los criterios de inversión y rentabilidad, donde los factores de empleo, los beneficios sociales y el interés general fueron identificados con las finalidades de maximizar las utilidades empresariales.

ArcelorMittal
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(Foto: Rafael Rivera Millán )

En los años de esta centuria el desencanto fue evidente para los lazarocardenenses en términos de inversión y empleo, crecimiento de la pobreza y la desigualdad, los conflictos laborales y aún la inseguridad y violencia que sacudieron a toda la Costa michoacana y el área conurbada con el vecino estado de Guerrero, como fenómeno todavía con presencia innegable.

En estas condiciones, este año ha sido de surgimiento de nuevas esperanzas para Lázaro Cárdenas y su área de influencia. De una parte, la iniciativa de Ley de Zonas Económicas Especiales ha sido aprobada y ahora posee toda la fuerza jurídica a la vez que en paralelo, ha sido anunciado que serán declaradas en breve tres zonas con este carácter, una en Chiapas, otra en el corredor interoceánico de Coatzacoalcos y Salina Cruz y una tercera en Lázaro Cárdenas, cerrando una espiral histórica e inaugurar una época en el desarrollo y el bienestar en los territorios incluidos.

Sin embargo, como ocurre en todas las áreas del conocimiento, es imprescindible aprender del pasado para evitar cometer los mismos errores, y lo ocurrido en Lázaro Cárdenas en su pasado cercano de 64 años es una invaluable lección para la construcción de los futuros que los michoacanos merecen. Al menos son tres las recomendaciones que podrían formularse para el éxito de la Zona Económica Especial de Lázaro Cárdenas:

Primera: la ciudad de Lázaro Cárdenas y el municipio mismo forman parte de un todo regional costeño y serrano del que no debería sustraerse bajo el riesgo de repetir la separación del “mundo del puerto” de todo el “mundo michoacano”. El establecimiento de la Zona Económica Especial es una extraordinaria oportunidad para aplicar en la planeación, el enfoque de desarrollo territorial, de modo que sea la Zona y su territorio de relación inmediata las unidades de trabajo, en vez de los sectores tradicionales aislados.

En otro aspecto, una de las finalidades de las Zonas Especiales en todas partes donde se establecen, consiste en la corrección de las desigualdades en el desarrollo y la calidad de vida de los territorios donde funcionan. En consecuencia, la inclusión de los municipios pobres y marginados de la Cuenca del Bajo Balsas con centro en Huetamo necesariamente tiene que considerarse en su disponibilidad de recursos naturales y mineros, entre otros, al igual que su fuerza de trabajo.

Segunda: las Zonas Económicas Especiales, como su nombre lo indica, necesitan de estructuras de organización institucional, también especiales. Será pertinente la constitución de instancias apropiadas para el desarrollo territorial, dotadas de herramientas de trabajo, en la concepción y el método, de las que la administración estatal y municipal actual no disponen. Las comisiones especializadas entre los regidores, por ejemplo, o la forma como operan las tenencias y encargaturas del Orden, o las formas de relación y cooperación entre un municipio y otro, son notoriamente insuficientes para enfrentar con éxito los beneficios que impone una Zona Económica Espacial.

Tercero: usualmente en los proyectos económicos en diferentes escalas la cultura en sus componentes subjetivos para disfrutar de la belleza y de las relaciones con los demás, otorgando sentido a cuanto se hace, queda fuera de todo análisis, previsión y posibilidades de fomento. Esta circunstancia influye de manera importante en las dificultades para el surgimiento de una identidad cultural y de un orgullo de pertenencia que faciliten la solidaridad, el respeto a las diferencias, la confianza y la paz social.

Una Zona Económica Especial debe poseer un contenido humano no sólo de prosperidad material, sino de elevada calidad para la comprensión y el disfrute de la vida. Lo contrario equivale a repetir los errores que muestra la historia de lo que tendría que representar una esperanza para Michoacán.

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