Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
“Una clase política preocupada”
Martes 31 de Julio de 2018

“La política no es un pasatiempo, no es una profesión para vivir de ella, es una pasión con el sueño de intentar construir un futuro social mejor; a los que les gusta la plata, bien lejos de la política” Pepe Mújica.

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La declaración del Presidente electo de México, de los diputados y senadores de Morena en el sentido de regular los ingresos de la clase política ha causado una gran preocupación y ha generado diversas manifestaciones al respecto.

Nuestros políticos han alzado la voz haciendo notorio su descontento por la regulación de emolumentos y gastos suntuosos de la clase política, todos están preocupados por las acciones que iniciarán desde el ejecutivo federal, el Congreso de la Unión, las legislaturas locales, las gubernaturas y los ayuntamientos en donde ganó morena, por ser el partido político que abandera esta propuesta, esta zozobra ha llegado al Ejecutivo, Legislativo y Judicial de los tres niveles de gobierno.

¿Qué les preocupa?, los ciudadanos no podemos concebir que una persona se encuentre enojada o preocupada porque sus ingresos personales no podrán ser mayores a $108,000.00 pesos mensuales, cuando el ciudadano común solamente tiene garantizado un ingreso mínimo diario de $86.00 pesos, que equivale a $2580.00 al mes, los ciudadanos no entendemos como un político se enfurece cuando se entera que se cancelará su presupuesto para comidas, viajes, autos de lujo, chofer, boletos de avión, gastos personales, cuando todos esos privilegios son ofensivos para nosotros pues no han resultado beneficiosos para la sociedad y no tiene razón de ser el sostenerlos, los ciudadanos no podemos comprender como es que la clase política se opone a pagar sus facturas de teléfono, su gasolina, su seguro de gastos médicos, comprar su ropa de trabajo, etcétera, cuando todos esos conceptos son pagados por cada ciudadano del ingreso muy inferior al que tiene la clase política, aún con la regulación que se ha sostenido iniciará el 1 de diciembre de 2018.

Es tiempo que el político tenga que ir a recibir atención médica a los hospitales públicos, al IMSS, al ISSSTE, a los hospitales civiles, es momento que la clase política pague su propia gasolina, sus comidas lujosas, compre su auto, pagué su chofer, que le cueste de su ingreso sostener su vida suntuosa y la de su familia, solo así se entenderá la importancia de hacer valer y defender el derecho a un mínimo vital, el salario mínimo digno, el regular la inflación, el saber lo que significa que el transporte público cobre un peso más que ayer, el tener que sudar el dinero que ingresa, el poder disfrutar un viaje en familia sabiendo el esfuerzo que involucró.

“Una clase política preocupada”
“Una clase política preocupada”
(Foto: Especial)

La Justicia de la Unión, ha interpretado que el individuo debe contar con las condiciones mínimas para desarrollar un plan de vida autónomo y de participación activa en la vida democrática del Estado (educación, vivienda, salud, salario digno, seguridad social, medio ambiente, etcétera.), lo que se erige como un presupuesto del Estado democrático de derecho, pues si se carece de este mínimo básico, las coordenadas centrales del orden constitucional carecerán de sentido; sin embargo, este análisis, lo hace desde la perspectiva que te permite el ganar $650,000.00 pesos mensuales en el caso de sus Ministros, $145,000.00 pesos mensuales un Magistrado de Circuito y $132,000.00 un Juez de Distrito, más otros ingresos y privilegios, de ahí que estos conceptos carecen de sentimiento, solamente son arrancados de la mente o del estudio, pero no abonan en nada al sentir ciudadano, no generan un seguimiento para garantizar su respeto, su difusión, su garantía, solo son conceptos plasmados en una interpretación de la ley, no encuentran sentido en la vivencia, no tienen ni idea lo importante que puede significar el tener un ingreso mínimo digno, un acceso a la salud pública de calidad, no entienden la trascendencia de una educación pública, gratuita y de calidad, no han sufrido los aumentos de la canasta básica, no encontramos en sus letras una verdadera defensa y garantía del derecho a un mínimo vital, solo vemos su idea, lo que sus lecturas les han abonado, lo que los diarios les han informado, lo que han escuchado, pero todo subjetivo, todo ideal, todo sin sentido.

Ahora con esta medida de regular los ingresos se inicia un paradigma complejo y distinto, hoy por hoy tenemos algo más que lo demagógico que puede tener el señalar que se acaban los ingresos ofensivos y suntuosos, que se terminan con los lujos y los gastos innecesarios, hoy tenemos la oportunidad de concientizar a quienes tienen la voz en la defensa de nuestros derechos humanos, hoy podemos cambiar el ángulo de estudio e interpretación de los gobernantes, hoy tenemos la esperanza de ver, si bien no a todos, por lo menos a alguno de ellos, sentados junto a nosotros en ese hospital esperando la consulta médica, hoy sabrán que significa pagar por su gasolina, comprar sus vestimentas, pagar sus comidas, esperar a que un semáforo cambie al verde, etcétera.

De concretarse estas medidas regulatorias será el primer paso para indicarle a la clase política que no pueden vivir de su actividad, que la política no es un pasatiempo, que no es una profesión para vivir de ella, que deben actuar con pasión que deben sus esfuerzos deberán enfocarse en construir un futuro social mejor, que si buscan dinero tendrán que alejarse de la actividad política, hoy nuestra clase política tendrá la oportunidad de poner sentimiento en sus discursos, de poder hablar y actuar como lo ha hecho aquel otrora preso y hoy ex presidente José Mújica.

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