Salvador Molina Navarro
El silencio del Congreso
Martes 21 de Agosto de 2018
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No reconozco fuente de poder más pura que la opinión pública.
Benito Juárez

En días pasados estaba en boga el tema de la reforma constitucional para nombrar un Fiscal General de Justicia que perdurará en su encargo nueve años, se hizo del conocimiento por parte de nuestros diputados locales que nombrarían un fiscal general para el estado en esta legislatura, señalaron que tenían interés es transparentar el proceso, que su principal objetivo era el nombrar un perfil idóneo y en beneficio para los Michoacanos.

El Congreso cuenta con 180 días para expedir la Ley Orgánica de la Fiscalía General de Michoacán
El Congreso cuenta con 180 días para expedir la Ley Orgánica de la Fiscalía General de Michoacán
(Foto: Especial)

Hoy ha sido un tema olvidado, la prensa no ha publicado ninguna nota al respecto, se sabe que la reforma a la Constitución Política del Estado de Michoacán de Ocampo, fue publicada en el Periódico Oficial el pasado trece de agosto, el Congreso Local no ha lanzado la convocatoria para que se perfilen quienes aspiren a ocupar ese cargo público, aún no hay noticias de la convocatoria.

Por su parte, la sociedad civil se ha manifestado mediante marchas para exigir a los diputados que quien se nombre como fiscal general sea michoacano, aunque cierto resulta que la Constitución de nuestra entidad federativa no exige tal requisito, por lo que de exigirlo así la convocatoria que se emita, sería violatoria de los derechos humanos de quienes aspiren a ese cargo sin haber nacido en este Estado.

Lo que más interesa a la sociedad es que el Fiscal General de Justicia del Estado sea una profesional del derecho, que sea una persona sin nexos partidistas y que no se encuentre comprometido o relacionado íntimamente con algún político, a la ciudadanía le importa que este nuevo funcionario genere estabilidad al interior de la ahora Fiscalía General de Justicia, que luche por la dignidad de los salarios de nuestros policías, nuestros ministerios públicos, los administrativos y todo el personal de esta dependencia, que el nuevo titular se comprometa a no desviar el dinero etiquetado para el pago de salarios, que no exista un desabasto de hojas en las oficinas que nos atienden, que se transparente el ingreso y el egreso de los recursos públicos, nosotros exigimos que se designe a una persona que sea accesible, que garantice el derecho de audiencia, que atienda las necesidades de los justiciables, que ponga un alto total a la siembra de evidencias, a la alteración de las escenas del crimen, en fin a todos los señalamientos que tiene consigo la otrora Procuraduría General de Justicia del Estado.

Pero ¿Qué es lo que le interesa a los diputados, al gobernador, a la clase política?, sin duda los intereses entre la ciudadanía y la clase política son distantes, son incompatibles. Cada uno entiende a su modo y bajo sus conveniencias lo que debe ser un Fiscal General de Justicia, lo lamentable es que a quienes les toca proponer, designar y controlar el proceso es a la clase política y ahí en ese terreno los ciudadanos no hemos podido encontrar la forma de influir, de vigilar, de exigir, ahí se termina el discurso y en encerronas se decide bajo interés personales, políticos y económicos.

Hoy en día nuestra clase política ha desconocido la opinión pública, la ha desatendido, le ha negado la calidad de ser la fuente de poder más pura, hoy de nueva cuenta los ciudadanos nos encontramos solo como espectadores, viendo como cada uno de los políticos juega sus cartas, acomoda las circunstancias para que al momento de designar al nuevo Fiscal sea bajo sus condiciones y con sus conveniencias, al final del día los ciudadanos no hemos podido separarnos del lugar que nos ha asignado nuestra idiosincrasia, nuestro indolencia, solo permanecemos en un lugar desde el cual nos podemos quejar o a lo más manifestarnos, pero no hacemos nada cuando la pelota está en nuestra cancha, no logramos entender y aceptar el poder que tenemos, no admitimos que nosotros somos la fuente de poder más pura y poderosa.

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