Alejandro Vázquez Cárdenas
PRI, el partido que nadie quiere
Miércoles 29 de Agosto de 2018
A- A A+

En marzo de este año, el Partido Revolucionario Institucional cumplió la nada despreciable cantidad de 89 años de vida. Representan más que el promedio de la vida de un humano, la cual ronda por los 77 años, dependiendo del país que hablemos. Nació como Partido Nacional Revolucionario, PNR, y su partero fue el Gral. Plutarco Elías Calles.

A estas alturas vale la pena preguntarse ¿Cómo se desempeñó el PRI? Si tomamos en cuenta el sangriento saldo de las revueltas que se engloban en la llamada “Revolución Mexicana” debemos aceptar que la violencia “revolucionaria” casi desapareció. El país ha tenido, desde entonces, una estabilidad política inusual en la normalmente convulsa América Latina.

Pero si lo evaluamos por desarrollo industrial y económico ahí si salimos mal, el desempeño en estos rubros ha sido mediocre. Para darnos una idea, en las épocas de López Mateos, países como Singapur y Corea del Sur eran tan pobres como Bolivia y otros parecidos. Ni el más fervoroso priista podrá negar que si nos comparamos con Corea saldremos perdiendo por donde se vea.

En marzo de este año, el Partido Revolucionario Institucional cumplió la nada despreciable cantidad  de 89 años de vida
En marzo de este año, el Partido Revolucionario Institucional cumplió la nada despreciable cantidad de 89 años de vida
(Foto: Gustavo Aguado)

¿Y en Educación cual ha sido el resultado? Fatal, y quizá fatal sea un término amable; México está en los últimos lugares en prácticamente cualquier evaluación que se haga. No hay defensa posible en este aspecto. La UNAM con ser 86 años más antigua que Harvard se encuentra académicamente a años luz de esta.

¿Y cómo se ha desempeñado en Derechos Humanos? Peor. Por donde se le vea. Recordemos su negra historia, la persecución de opositores estudiantiles entre el 68 y el Halconazo del 71, la escandalosa corrupción en la presidencia de José López Portillo, la ineficiencia del sexenio de De la Madrid, el saqueo con Salinas, los no tan presuntos lazos del PRI con el narcotráfico y como última vuelta de tuerca el muy corrupto y nada trasparente sexenio de Enrique Peña Nieto, donde vimos una corrupción como no se daba desde el sexenio de Miguel Alemán o el de López Portillo.

Cuando el PRI perdió el poder en el año 2000 ante el Partido Acción Nacional (PAN) todos esperábamos mucho, pero las cosas no se dieron como se debía, por muchas razones, incompetencia y cobardía entre otras; y tras la decepción muchos quisieron ver en el PRI un mal menor con la errónea idea de que el PRI tenia “experiencia en el poder”.
El tiempo, maestro implacable, nos mostró que EPN y el PRI no eran la solución. Corrupción e impunidad regresaron pero ahora en escala faraónica.

El pueblo, harto de un sistema visto como intrínsecamente corrupto e irredimible, manipulado hábilmente por una perversa campaña goebbeliana de desorientación que supo leer el descontento y aprovechar la supina ignorancia del votante promedio, optó por una alternativa que en su ingenuidad creyó diferente, cuando el realidad es una argamasa de lo más rancio del priismo de los 70 junto con lo más reaccionario del PAN, más otras estructuras marginales que han sido utilizadas como “compañeros de viaje”.

El votante promedio, sin información adecuada y guiado por las emociones, decidió saltar de la sartén al fuego. Resultado, el PRI se derrumbó a nivel nacional y su presencia en varios Estados será meramente testimonial. Su bancada es la más raquítica de toda su vida. Sus senadores caben en una selfie.

El nuevo gobierno aun no inicia pero las señales que ha mandado no son alentadoras; intolerancia, cerrazón, improvisación, ocurrencias, amiguismo, pago de favores, resurrección de personajes funestos, ignorancia y un evidente matiz populista. Motivos de preocupación existen. Por alguna razón “1984”, la famosa novela de George Orwell sobre la vida en un Estado autoritario, se ubicó recientemente en el número seis de la lista de libros más vendidos de Amazon. El futuro de México no se ve muy bien.

Deus, misereátur nostri

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
Comentarios
Columnas recientes

México, entre el odio y rencor social

La depresión y la vejez, un problema que se incrementa

Cómo asaltar el poder

Los “abajoinsultantes”

Delincuencia y periodismo

Vivir en la Rumania comunista

Pacifismo

PRI, el partido que nadie quiere

Las consignas del odio

Premios Darwin

Inteligencia, Hitler y engañar con la verdad

Sectas, un fenómeno religioso y político

Elecciones aristocracia y kakistocracia

Sobre la responsabilidad

Democracia, educación y votos

Recordando al News Divine

Bulos y fake news

La salud y los políticos

La política del chantaje

El señor López Obrador y la educación

Delincuentes sexuales

Pena de muerte, ¿sirve o no?

López Obrador y su personalidad

Qué hacer después de los 60

Culpables fuimos todos

Autoridad moral y las redes sociales

Paz a toda costa, ¿eso queremos?

Criminales y maltrato animal

Ideologías totalitarias

Justicia, al servicio del poder

Pactar con el narco

Una alternancia fallida

La objetividad y el periodismo

Suicidio en el anciano

Incitatus, el Senado, el IFE y el PRI

Lectura, un hábito en extinción

Trastorno paranoide, datos

Hablando de diputados

Llegar a viejo, datos

Cuba, peligrosidad predictiva

Pax Narca

Amanuenses, más vivos que nunca

Religiones y sectas

Nicolás Chauvin, ignorancia y necedad

Cuando nos negamos a ver, el caso de la CNTE

La salud y los políticos

Votar con el hígado

Ignorancia radioactiva

Tomar decisiones. No todos pueden

Pertenecer a la izquierda

Fanatismo y política

Congreso sordo y caro

Productos milagro, las ganas de creer

Un partido sin remedio

Intelectuales y la violencia

Nuestros impuestos (no) están trabajando

La congruencia y la izquierda

La estupidez

Medicina y comercio

Tener fe, la justicia en México

Simonía y delincuencia

El cerebro de reptil

Abortar o no abortar

Cocaína, heroína, éxtasis y tachas

Hablando de genocidios

Política, odio y resentimiento

Información y noticias falsas

Hablando de totalitarismo y mesianismo

Un modelo de universidad

Feminicidios, misoginia y machismo

1° de mayo, algunos datos

Un crimen sin castigo

Con licencia para matar

México, su educación y cultura

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

No pasa nada

Corrupción, un problema severo

Philip Roth, sus libros y la vejez

Patognomónico y probable

Don Alejo, un ejemplo

Periodismo y poder

¿Son iguales todos los humanos?

La historia se repite

Notas sobre la evolución

¿Quién mato a la gallina?

Reflexiones sobre la ignorancia

Pemex, ¿petróleo de los mexicanos?

Un problema diagnóstico

Carta de Esculapio a su hijo

Secuestros en México

Fabula de la cigarra y la hormiga

Cuba y Castro, algunos datos

Trump, datos y reflexiones

Democracia y elecciones en Estados Unidos

Investigación médica, mentiras e Internet

La fábula del escorpión y la rana

Reflexiones sobre religión y ciencia

Cómo transformarse en un intelectual

El mono desnudo

Diálogo, ¿qué es eso?

Septiembre, ¿que celebramos?

Incompetentes o cómplices

Universidad Michoacana y la CUL

La democracia y los democráticos

Periodismo, sesgo y derechos humanos

Gana la CNTE

Las tres “C”

Usos y costumbres

¿Hasta cuándo?

Fanatismo y terrorismo, un peligro

Agnosticismo y ateísmo

A 28 años de un 6 de julio

Opiniones respetables

Paro médico

Miedo

Enfermedades psicosomáticas

La CNTE y sus mentiras

El toreo y la mente humana

El principio de Peter y los abogados

1º de mayo y los sindicatos

Productos pirata

Un nuevo tropiezo, la CNTE en Michoacán

La injusticia en México

Ferias y peleas de perros

Los nombres de los hijos

El “Justo Sierra” y la autonomía universitaria

Aristocracia y kakistocracia

La farsa de las terapias pseudocientíficas

PRI, un aniversario más

La educación universitaria en México

La visita del Papa

Medicina, pronóstico reservado y tanatología

El fuero ¿debe desaparecer?

Los gobernantes que merecemos

Cambio de placas, mal asunto

Escepticismo y credulidad

El debate, despenalizar o no las drogas

Terminó un mal año

Una carta para los mexicanos

Los perros no son juguetes

Silvano, el desencanto

La violencia del Islam radical 2

Islam, la violencia

Un aniversario más, la caída del Muro de Berlín

IMSS, una institución rebasada

Mentiras y medios de comunicación

Educación, ortografía y marchas

Delincuencia y medios de comunicación

Homeopatía, algunos datos