Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
Violencia intrafamiliar
Miércoles 3 de Octubre de 2018
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Los últimos tres Debatamos Michoacán que presenté, se refirieron a la masculinidad y violencia rural; el cómo el padre sometía, controlaba, disciplinaba y violentaba a su esposa e hijos. Un relato real que vivió Rafael García y que lo compartió para los lectores de esta columna, en un claro intento de que se conozca la realidad que se vive de violencia de todos tipos en las zonas serranas y en el rancho como él lo dice.

Para hacer el abordaje de la violencia, es necesario comprender la epistemología del concepto de Violencia intrafamiliar, o violencia dentro del hogar o bien, violencia doméstica. La violencia doméstica existe en familias de todas las razas, culturas, religiones y posición económica; así como en familias con estudios avanzados, o bien sin una preparación académica; en familias que gozan de buena salud física o sin ella, es decir, es un fenómeno social que está transversal en toda la sociedad; si bien debo de reconocer que a mayor preparación, menos violencia, no necesariamente en todos los casos se aprecia esta máxima.

Existen diferentes modelos para la comprensión de la violencia
Existen diferentes modelos para la comprensión de la violencia
(Foto: Especial)

La violencia no es un hecho aislado, como tampoco es producto de la mente enferma del agresor principalmente del padre, aunque puede ser de otro miembro de la familia siendo éste hombre; la violencia doméstica está relacionada con la condición de la mujer, de la esposa, a quien se le considera como un sujeto diferente, que no está dotado de poder, de fuerza y por ende de racionalidad para enfrentar al hombre, este es el mismo discurso, que se plantea, hace más de dos mil quinientos años. Aristóteles en su libro La Política, quien explica que el hombre con racionalidad y la mujer sin ésta como los esclavos y los animales al establo, situación que continua prevaleciendo en la actualidad en las zonas rurales, suburbanas, y que vemos ya tipificado el delito de feminicidio (Código Penal de Michoacán).

Por lo tanto podemos considerar que no necesariamente las cuestiones físicas o psicológicas son determinantes en las víctimas para ejercer la violencia, esto nos remite a pensarnos en una sociedad que vive en complejidad y que requiere de distintas aristas y disciplinas para entender esta situación.

Existen diferentes modelos para la comprensión de la violencia, uno de ellos es el que nos obsequia la OMS, el cual plantea hacer una revisión individual, relacional, de comunidad y social. Pero también nos aporta sobre cuáles serían los factores que producen una violencia, y se señalan la globalización en un modelo neoliberal, pobreza y exclusión social, comercio ilícito, injusticia, manejo de la información en los medios, entre otros.

Otro sujetos sociales que conviven en los espacios públicos pero que no son dominantes por la edad principalmente o bien por su condición de piel, de trabajo, son los niños, niñas y adolescentes; las personas adultas mayores; pero también los indígenas; y yo agregaría un perfil social más, que es el afrodescendiente, quien por su color de piel ha sido excluido desde hace 500 años (CONAPRED).

Estos perfiles sociales son también violentados o excluidos, las razones pueden ser varias, pero preferentemente la jerarquización con que se vive en esta sociedad, que otorga a los varones masculinos, heterosexuales, sin discapacidad, mayores de edad, el derecho a controlar a las personas utilizando cualquier mecanismo, desde el sometimiento, el control, la disciplina o la regularización, tal como lo expresa Michel Foucault en su Libro Vigilar para castigar.

La manera en como está jerarquizada la sociedad, es legitimada y apoyada por los aparatos ideológicos de Estado, a través de diferentes mecanismos e instituciones como: la familia, la escuela, la iglesia, entre otros, como las leyes y las políticas públicas, con ello, sobre todo en las zonas rurales, se vive la violencia como naturalizada y normalizada, esto es, es normal y natural que se le violente a la mujer porque no comprende, no entiende, o bien a los hijos pequeños porque existe la necesidad de enseñarlos a reproducir el esquema del machismo, de la misoginia.

Derivado de estas acciones violentas, las organizaciones de la sociedad civil han motivado y en ocasiones presionado para que las instituciones públicas diseñen políticas públicas para atender los problemas y fenómenos de la violencia. No obstante ello, la asignación de recursos materiales, económicos y humanos no han permeada aun a toda la sociedad, razón por la cual, me parece que las áreas rurales requieren de urgente atención por la violencia permanente que sufren de una violencia invisible, esto es, de una violencia naturalizada y normalizada que se vive como normal y natural.

No obstante, muchos hombres misóginos y machistas han querido desmeritar todo el trabajo público y social que han emprendido mujeres de la sociedad civil para erradicar este cáncer; y han querido penetrar con consideraciones y juicios que condenan arteramente a la mujer, ya sea porque se viste de una forma y es provocadora y causante de los hechos de violencia que se ejercen sobre ella; escuchamos en la realidad social comentarios como: que no salga de noche sola; que no use ropa escotada o llamativa; que no se pinte demasiado, como si estas causas fueran los detonantes de la violencia que se viven en México.

Otra causa de violencia que me preocupa, es insistir que el hogar es el lugar más seguro; creo a través de las denuncias de violencia nos podemos dar cuenta que el hogar se ha convertido en un lugar de peligro para las mujeres y los niños, niñas, ya que muchos casos de violencia se llevan a cabo en el interior de la casa, lugar que se cree, debe servir de apoyo para la familia y cada uno de sus integrantes.

Hoy las familias mexicanas requieren de regresar a formar en valores y principios a los hijos, requieren de que padres e hijos se respeten; se requiere de comunicación abierta, asertiva, de escucha inteligente, de tal suerte que ninguno de los miembros de la familia, iniciando por el agresor, que puede ser el padre, llegue a los niveles de violencia que actualmente se viven en la sociedad mexicana.

De esta manera requerimos de que se eleve la autoestima para que se aprenda a respetar a los demás, requerimos de fomentar la comunidad y la solidaridad, provocando el efectivo avance en los derechos de las personas, considerando que todos somos diferentes, pero requerimos de un trato en las mismas condiciones, esto es el ejercicio de la tolerancia, y el respeto.

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