Hugo Rangel Vargas
Juntos reescribiremos la Historia
Viernes 5 de Octubre de 2018
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Winston Churchill diría: “la Historia será generosa conmigo, puesto que tengo la intención de escribirla” y en efecto la escribió puesto que el país que dirigió durante la Segunda Guerra Mundial triunfó y “la historia la escriben los vencedores”. 

La aspiración de Churchill quizá es la que habita en el espíritu del presidente electo de México y de muchos simpatizantes de la izquierda en nuestro país, quienes abrigan la posibilidad de reescribir la historia nacional ahora que la victoria ha llegado. Y es que aun cuando restan días para el 1 de diciembre, ya hay estampas que dan cuenta de un cambio en la forma y el contenido con el que se divulgará la historia de nuestro país. 

AMLO comienza nueva narrativa nacional.
AMLO comienza nueva narrativa nacional.
(Foto: Cuartoscuro)

La diputada federal Ana Guevara ha presentado una iniciativa que tiene como fin último el retirar los colores de la bandera nacional del emblema del PRI, se han inscrito con letras doradas en el recinto legislativo de San Lázaro una mención a los mártires del 2 de octubre del 68, se ha divulgado la información desclasificada de la CIA que señala como colaboradores de esta agencia norteamericana a los presidentes Díaz Ordaz y Echeverría y se ha retirado del metro capitalino una placa alusiva a su inauguración que contenía el nombre del primero. 

La izquierda venció y por oficio o acometimiento de ajenos, o bien por iniciativa de los propios, parece que estamos dando un cambio a nuestra narrativa de los hechos históricos, o al menos, huele a un viraje en nuestra historia de bronce.

Esto no es nuevo y en un país que simplifica su pasado de forma recurrente, exponiéndolo como una cadena de sucesos en los que se enfrentan villanos con héroes y tiranos con hombres de bien; la historia parece reescribirse al calor de la ideología que se coloca al frente del país.

La derecha, por ejemplo, ha intentado desde el poder, en los últimos años, subir al protagonismo de esta historia de bronce nacional a personajes otrora vilipendiados y sobajados como Agustín de Iturbide, Maximiliano, Porfirio Díaz o incluso Manuel Gómez Morín.

La juventud de nuestra patria nos pone frente a toda esta serie de cambios ideológicos en la narrativa histórica, mismos que quizá acumulados, nos hagan entender con una mayor madurez que el poder y sus disputas no se dan entre villanos perversos y héroes de nobles intenciones. 

Sería deseable que la cuarta transformación llegue envuelta de madurez y alejada de revanchismos históricos, que nos abra la puerta a conocer a los personajes de la vida de la patria como seres de carne y hueso, que se aleje de la tentación de encumbrar en altares a personajes y de desterrar de los libros y de la investigación histórica a otros.

Pero quizá esto no ocurra, como no ocurrió en el pasado. Sin embargo, el país reclama que el triunfo de los héroes y las banderas del pasado que ahora dominaran en la narrativa nacional; traigan consigo la victoria de la justicia social y la igualdad. De lo contrario estaremos frente a un triunfo pírrico.

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