Gilberto Vivanco González
Vivilladas
Morelia, bajo el agua
Viernes 26 de Octubre de 2018
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Los reportes estadísticos no se han puesto de acuerdo en torno a las inundaciones que vivieron casi 30 colonias y otros espacios públicos y deportivos de la capital michoacana donde la más severa problemática se identificó, según protección civil, en diez colonias: Agustín Arriaga Rivera, Jacarandas, Prados Verdes, Industrial, Carlos Salazar, Porvenir y Ampliación Porvenir, Nueva Valladolid, Ejidal Tres Puentes y Pedro Anaya, son las áreas donde sus habitantes en cada temporada de lluvias están con el Jesús en la boca; a pesar que las autoridades respectivas en cada periodo de gobierno, están muy al pendiente para evitar que las tragedias se repitan.

Todos comprendemos que las condiciones de la tierra no son las mismas por el deterioro ecológico que se ha provocado y que irremediablemente impacta, cada vez con mayores repercusiones en el cambio climático; ello, a pesar que grandes potencias como Estados Unidos de América y China, afirmen con su apatía incredulidad o conveniencia, que el desarrollo tecnológico e industrial no impactan en la salud del globo terráqueo.

Aunque, por otro lado pero con las mismas secuelas, no podemos dejar de lado que la tremenda desforestación y el avance incontrolable de la mancha urbana en comunión con la basura y el marcado consumismo de plásticos y unicel usados con el propósito de hacernos una “vida más fácil” a los humanos, también cooperamos para darle otra sacudida al planeta.

TAVO
TAVO
(Foto: TAVO)

Con uno u otros motivos el asunto es que las tormentas y huracanes cada ciclo provocan lluvias más atípicas que, sumadas al desorden ecológico que hemos incitado, originan que pueblos enteros, varias de ellos michoacanos, amanezcan literalmente con el agua hasta el cuello.

Por cierto, respecto sobre las inundaciones en Morelia los meteorólogos o responsables de Conagua no se ponen de acuerdo si fue el huracán Willa o la Tormenta tropical Vicente o quizá fueron los ambos culpables. Para el caso es lo mismo, lo que implica que es necesario replantear no solo las estrategias de prevención y atención a los damnificados en varios rubros, sino atacar las causas reales del problema.

Urge realizar fuertes inversiones en infraestructura hidráulica para dar un poco más de certidumbre a miles y miles de personas afectadas, porque eso de entregar “kits” con artículos de limpieza o campañas de salud o comunitaria después del niño ahogado, no es muy reconfortante para quienes viven de cerca la tragedia, más aún cuando una gran mayoría observan cómo cada año su vivienda y los muebles que logran subsistir se van deteriorando a consecuencia de los enumerados desbordamientos.

Se aplaude que no existan pérdidas humanas, que haya existido todo un protocolo de emergencias donde participaron la Coordinación de Protección Civil de Morelia, el Organismo Operador de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Morelia, la Secretaría de Servicios Públicos, DIF Municipal, la Dirección de Enlace Ciudadano y la Policía Municipal, que se haya aplicado el Plan DNIII, pero se llega a minimizar lo que líneas arriba hemos puntualizado.

Debemos reconocer el trabajo y disposición vecinal que de manera fraterna apoyaban a quienes sufrían la angustiante situación y desde luego la participación del ejército que recorrían calles y avenidas llevando medicinas, agua potable y un poco de alimento; aunque correcto es señalar que ciertos partidos políticos o algunos de sus agremiados también auxiliaban con material de limpieza y pequeñas despensas. Si fue notaria la solidaridad famosa de los mexicanos; ahora deseamos que el gobierno destine puntual y correctamente los recursos del plan DN III a quienes perdieron su patrimonio casi instantáneamente.

Finalmente, se reportan decenas de toneladas de basura en ríos, drenes y alcantarillas, lo que indica que como ciudadanos comunes también tenemos nuestra responsabilidad, por lo tanto todos debemos contribuir a tener un mundo más limpio, más sustentable y a cuidar este planeta que puede vivir sin nosotros pero nosotros sin él nunca lo lograríamos.

Terry Swearingen, activista ambiental estadounidense, ganadora del Premio Goldman, el "Nobel" del medio ambiente, reflexionó: "Vivimos en la Tierra como si tuviéramos otra a la que ir", así mismo, Félix Rodríguez de la Fuente (1928-1980), naturalista y divulgador ambientalista español, sentenció, en torno a la naturaleza; "Todos debemos ir engrosando ese pequeño ejército, ¡que el día de mañana se considerará heroico! mucho más que los que lucharon con las armas en la mano: el ejército de los que un buen día dijeron que había que hacer algo para proteger a una madre que no se queja, que nos ha dado todo lo que tenemos, ¡y a la que estamos matando!"

Sobre el autor
Nació en Zinapécuaro Michoacán (1961) Profesor de Educación primaria (E.N.V.F.); Licenciado en Ciencias Naturales (E.N.S.M.); Maestría en Investigación Educativa y Docencia Superior (IMCED). Excatedrático y exdirector de la Normal Rural de Tiripetío; Ex director y excatedrático de la Escuela Normal Urbana Federal, catedrático del IMCED. Diplomado en Administración de Escuelas Superiores (IPN)
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