Ismael Acosta García
Ernesto Hernández Doblas: Lugar de muertos
Lunes 5 de Noviembre de 2018
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“La recompensa final de los muertos es no tener que volver a morir”
Nietzsche.

La muerte es una de las figuras poéticas más apetecidas en todos los escritores y poetas del mundo de todas las edades. Hace unos años, mi amigo poeta y escritor, Ernesto Hernández Doblas, me invito a comentar una de sus obras sobre este tema, titulada Lugar de Muertos; entonces, escribí esto:

El drama de Sócrates es una de las más bellas imágenes poéticas sobre el tema. Trae aparejada su propia filosofía que se sublima con el hecho de la muerte. Los políticos acusaron al filósofo de negar la existencia de los dioses de la ciudad, obrar contra sus leyes y subvertir a la juventud. Sócrates, que entonces tenía 70 años, fue condenado a morir bebiendo la cicuta.

Morir es como dormir. La muerte es hermana del sueño. El sueño es una muerte corta. La muerte es un sueño largo.
Morir es como dormir. La muerte es hermana del sueño. El sueño es una muerte corta. La muerte es un sueño largo.
(Foto: Cuartoscuro)

Según la maravillosa pintura de Jacques-Luis David, que dibuja ese momento, Sócrates se alza resuelto a tomar el veneno tras haber pronunciado su discurso sobre la inmortalidad del alma, y dice: “La hora de la separación ha llegado y cada cual tiene que seguir su camino: yo, a morir, vosotros a vivir. ¿Cuál es el mejor? sólo Dios lo sabe”.

Merece, pues, pensar en la muerte. Sin embargo creo que quien piensa en ella está pensando en la vida. Siempre va a ir ligada hacia un nuevo horizonte: la vida.
Machado decía: /Apenas desamarrada //la pobre barca, viajero, //del árbol de la ribera, //se canta: no somos nada. //Donde acaba el pobre río //la inmensa mar nos espera.

Ernesto, en Lugar de muertos nos dice: /Desperté a la lluvia //con besos de otoño //y me sentí nostalgia. //Todo lo ausente //brilla en el silencio //como una isla //enmarcada por el sueño. //Por eso siembro //semillas de nostalgia. //Por eso: //amargo el pan //largos los días //e imposibles los caminos //del amor. //Por eso la luna //derrama miel //sobre los labios del poema.

Todos alguna vez hemos pensado si existe la vida después de la muerte y es que ésta nos provoca el sentimiento de reencuentro con la familia y amigos y vivir felices por toda la eternidad; pero cada vez ante nuestros ojos, no se nos muestra esa evidencia o contacto espiritual con nuestros muertos.

Nuevamente, Machado, dice: /Y cuando llegue el día del último viaje, //y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, //me encontraréis a bordo ligero de equipaje, //casi desnudo, como los hijos de la mar.

Y Ernesto escribe: /Hundido estoy //en el eclipse //más frenético del tiempo. //Con un dolor //creciendo en los espejos. //Bajo la tierra //se me agrietan las manos //y el caballo de la muerte //se desboca //por los ojos de la noche. //Oscuras abejas //me zurcen un traje //al ras de los huesos. //Luzbel observa. //Hundido estoy. //Casi muerto. //Olvidado. //Marchitándome //en el viento.

Amigos, alguien dijo que: “Morir es como dormir. La muerte es hermana del sueño. El sueño es una muerte corta. La muerte es un sueño largo” Bajo esta reflexión, creo que la muerte es un beneficio para el hombre. No me imagino qué o cómo es la eternidad. Estoy seguro que soportarla sería una verdadera agresividad al cuerpo. A mis 64 años a veces yo mismo ya no me soporto.

Nuestro miedo a la muerte no es más que nuestra ignorancia a reflexionar y aceptar que la muerte es un bien para el mundo y la vida misma. La muerte es –en palabras de Nietzsche- el eterno retorno; la regeneración; la vuelta a la vida; el equilibrio de la naturaleza.

El mismo Sócrates, decía: “Quizá la muerte sea la mayor bendición del ser humano, nadie lo sabe, y sin embargo todo el mundo le teme como si supiera con absoluta certeza que es el peor de los males” Por ello, “¿Por qué temerle a la muerte? Si cuando la vida es, la muerte no es; y cuando la muerte es, la vida no es”.

En Lugar de muertos, encontramos: /Hace viento esta tarde. //Hace tanto viento, //que las estrellas caen //a un mar de polvo. //Los pájaros anidan //en la muerte, //abnegados //ya sin llanto. //Las últimas líneas //donde se escriben //los símbolos de la melancolía //se incendian en la hoguera //del silencio. //Esta tarde viene herida, //Tambaleante //a punto del derrumbe.

Nuestros seres queridos nunca se van, siempre continúan, como un disco que fue grabado de recuerdos durante el transcurso de sus días, es una melodía que seguirá sonando durante toda nuestra vida.

Octavio Paz rememora a sus muertos en Mixcoac, diciendo: /Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. //Al primer muerto nunca lo olvidamos, //aunque muera de rayo, tan aprisa //que no alcance la cama ni los óleos.

Y la palabra de Ernesto, en este bellísimo poema, es: /Me quedaste atrapada //entre humos de un silencio //vigilado por la noche. //Mis manos cruzaron //muros de tiniebla, //pero al llegar a ti //tenías el cuerpo //anclado en una sombra. //Quedaste atrapada //en un espacio //con más grietas //que una ausencia. //Te miré //entregada por completo //a los vacíos //de mi vaso quebrado; //porque tus labios //habían emprendido ya //el viaje hacia el desierto. //Me quedaste //yaciente entre los ojos //de la carne. //Me quedaste rota //como espuma de cristal //entre los dedos.

La muerte también se nos presenta como la reencarnación u otra vida pasada. Filósofos como Nietzsche creen que nuestra vida y el mundo, retornan nuevamente; infinitas veces, es decir, que el universo se aleja y se vuelve a comprimir nuevamente. La segunda parte del poema Génesis, de Ernesto, nos muestra un poco de lo que estoy hablando, y dice: /De pronto un día //amanece el canto. //Caracol adentro //se hace oleaje //la memoria //y el poeta //escucha. //El poeta lanza redes //hacia los diccionarios //del oleaje. //Abre sus ojos //y en ellos danza //junto al nombre de las cosas. //Y su danzar //es un desierto //y una lluvia lenta. //Un día de pronto //el poeta se sumerge //bajo los signos de la vida y de la muerte //y se pone a conversar con las estrellas.

Por ultimo: la muerte es un bien para la vida misma, es un deber para el cuerpo, por eso es que decimos "que descanse en paz". Tomemos a la muerte como un bien que nos es dado, después de haber vivido una vida digna y feliz.
Estoy seguro que eso es lo que quiso decir Ernesto Hernández Doblas en Lugar de muerte.

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