Miércoles 7 de Noviembre de 2018
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Producto del ocio y de no tener nada mejor que hacer, encuentro, en una revista de medicina, un artículo sobre diversas patologías mentales. Y como en estos días la gran mayoría de los mexicanos estamos francamente alarmados por las desafortunadas ocurrencias del Sr. López, de inmediato conecto el tema tratado en la revista con los preocupantes datos que circulan en medios serios que registran la inestable personalidad del presidente electo y las sospechas de que padece un problema psiquiátrico, mismo que le obliga al uso de un medicamento antipsicótico.

Está asentado en varios sitios la posibilidad diagnostica de que este personaje curse con un trastorno paranoide de personalidad con rasgos de narcisismo, y la verdad es que si cumple con casi todos los ítems que marca el DSM V y el CIE 10. Esto independientemente de la documentada enfermedad coronaria que ya dio como resultado un infarto al miocardio que lo mandó de urgencia a un caro hospital privado. En meses pasados se ha comprobado que además presenta problemas neurológicos severos y ha sido multi tratado por un prestigiado neurocirujano de los EUA que cada cierto tiempo acude a la CDMX a tratarlo personalmente, él y su equipo. ¿De dónde sale el dinero para pagar la atención a domicilio por parte de un especialista radicado en Miami? Es una buena pregunta, pues reiteradamente López ha afirmado que no tiene tarjetas de crédito, que no es rico y circula por la vida con un triste (y al parecer milagroso) billete de 200 pesos.

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México
Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México
(Foto: Cuartoscuro)

Desde su elección no pasa un día sin que suelte una nueva ocurrencia, y no es raro que después afirme lo contrario de lo que había sostenido días antes. Su último desatino, la cancelación del nuevo aeropuerto de la CDMX usando una encuesta, a toda luz ilegal, mal hecha, segada y sin supervisión alguna, ha prendido las luces de alarma en todos los círculos financieros de México y el mundo. Tardíamente los capitanes de la economía se están dando cuenta que los circuitos de razonamiento lógico de López están dañados, que vive en otra realidad y lo más grave, que la opinión de los expertos le vale un comino.

AMLO es producto de la transformación delirante de un político de medio pelo en un Mesías destinado a salvar a México y guiar sus destinos hasta lograr una “cuarta transformación”, todo eso por un delirio de auto metamorfosis megalómano.

Para entendernos mejor recordemos una definición del delirio de fácil comprensión, es una reconstrucción desrazonada de la realidad, mantenida con una convicción profunda e impermeable a las experiencias personales y a la refutación lógica. Lo que falla en el delirio es el sentido de realidad. En épocas pasadas a esto se le llamaba locura y, desde hace dos siglos, psicosis.

El delirio de auto metamorfosis que tiene AMLO engloba la identidad y la autoimagen con un significado de grandeza. Él es, así lo ha afirmado “El rayito de esperanza” el “Indestructible” el “Honesto”, el único capaz de derrotar al enemigo de México, la “Mafia del poder”, ambiguo término que incluye a todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideas.

Asimismo, transforma su autoimagen, sintiéndose transmutado de un cascado individuo de la tercera edad, en un individuo juvenil revestido por las más excelsas cualidades psíquicas, físicas, morales, etc.

Este sistema delirante es generado por las fantasías grandiosas que lo trasforman en un salvador de la patria, el único capaz de resolver, de raíz y al costo que sea, cuando problema tenga el país.

Recordemos que desde su primera campaña, López atribuía la culpa de sus fracasos a “la mafia del poder” y es conocido que la exculpación propia mediante la externalización de la culpa es un mecanismo muy utilizado por los hipomaníacos.

Y ciertamente los datos anteriores hacen sospechar un diagnóstico de trastorno delirante del espectro bipolar.

El delirio de López es un delirio de acción, un delirio extendido al pensamiento y a la conducta. Ejemplificando, es el caso del estudiante que se siente destinado a cambiar el mundo, o el simple cura que está convencido de que es el nuevo Papa. El delirio rige su vida, es el imperativo categórico de Kant: "Haz lo que debes" y contra eso no hay argumento que valga.

El loco de ayer es el psicótico de hoy, toda vez que la medicina rechaza el término locura por su carga semántica , pero lo que no ha cambiado es la necesidad de ser tratados por un profesional. Y con mayor razón en el caso alguien con la responsabilidad de conducir una nación.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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