Arturo Alejandro Bribiesca Gil
No salió el oso polar
Viernes 16 de Noviembre de 2018
A- A A+

Este lunes pasado, 12 de noviembre, falleció en el zoológico de nuestra ciudad capital, la osa polar Yupik, a sus 27 años, por complicaciones en su estado de salud; es lo que las autoridades han señalado, o al menos lo que hemos podido leer en las notas periodísticas al respecto.

Independientemente de las causas de su deceso, su partida nos causa una profunda tristeza; muchos crecimos visitándola, aunque fuera esporádicamente. Ver a Yupik ha sido, sin duda, lo más cercano que muchos hemos estado del polo norte y su espectacular naturaleza.

El pasado 12 de noviembre falleció en el zoológico de Morelia la osa polar Yupik, a sus 27 años
El pasado 12 de noviembre falleció en el zoológico de Morelia la osa polar Yupik, a sus 27 años
(Foto: Especial)

Precisamente de la última visita familiar al zoológico, de la que yo no fui parte por motivos laborales, es que sale el título de este humilde escrito. Unos meses atrás, mi esposa, Loyda, y mis hijos, Emilia y Gilberto, de seis y dos años, respectivamente -disculparan que no asiente la edad de mi señora, pudiera no ser de su agrado- (es broma amor), visitaron el zoológico en compañía del algunos otros familiares; al momento de la visita a Yupik, está no estuvo disponible, por razones no conocidas por mi familia, obviamente mis pequeños se quedaron con las ganas de verla, principalmente Gilberto, ya que él no la había visitado antes (me parece que Emilia sí) por tanto, nunca antes había visto un oso -u osa- polar en vivo y a todo color (y seguirá sin verlo).
Ese día de la visita, por la noche, en casa, Gilberto me dijo: Papá, ¡no salió el oso polar! Al yo preguntarle el por qué, me respondió, con mucha seguridad, que porque estaba dormido. No ahonde en explicarle que era osa y no oso, y posteriormente le dije que ya habría otra oportunidad de ir al zoológico.
Al día siguiente y a los siguientes. A la semana siguiente y a las siguientes, Gilberto de la nada llamaba nuestra atención, ya sea a a mi esposa, a su hermana o a un servidor y nos exclamaba: ¡no salió el oso polar! Era todo lo que decía y se nos hizo algo gracioso, lo que sin duda lo incentivo a seguirlo diciendo, una y otra vez, de la nada, sin que perdiera gracia, al menos para nosotros.
Muy probablemente por ser mi hijo es que me parece divertida y pegajosa su frase, la cual, como ya señale, se volvió frecuente y espontanea en sus pláticas; tanto me agradó, que les dije a Loyda y a Emilia, en repetidas ocasiones, que si tuviera una marca de ropa o lo que fuera, así la llamaría: ¡No salió el Oso Polar! O que si algún día lograba escribir alguna novela, así mismo la intitularía, ya vería como conectar la trama con el título.
Como estoy seguro que nunca tendré una marca de nada, y muy probable tampoco logre escribir la novela, es que decidí utilizar esa frase de Gilberto como título de este sencillo tributo a Yupik, la osa polar que ya no saldrá.
Adiós Yupik, espero tu nuevo hábitat celestial sea más acorde al de tu naturaleza y no al que tuviste en vida; aunque déjame decirte que desde tu partida, Morelia se está poniendo gélida, ¿será acaso tu desquite?

Otrosí:

Lety, Homero, Gus, Lic. Jasso, a nombre propio y de mi familia les enviamos nuestro más sentido pésame por su irreparable pérdida.


Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Hablemos de refugiados

El uniforme neutro

Las apariencias importan

Acerca de nada

La primera: Dolores

Yes we can

Idai

Es la actitud…

La ley

¡No a la discriminación!

Aforismos, máximas y conexos

República de Venezuela

El poder de la redes sociales

De animales a dioses

Calma, calma... ! que no panda el cúnico !

Choque de poderes

Retrotopía

A la democracia

No salió el oso polar

En paz

En paz

Mirar hacia el futuro

Es cuestión estética no cromosómica

Corrupción derivada

El juicio de la historia

Vuelvo a preguntar

Bebeto y Romario

De desconcentraciones y cosas parecidas

De reo a gobernante

Quinto partido a la vista

Hablemos del mundial

Pacto por la mujer

Día Mundial de la Libertad de Prensa

Limpiaparabrisas

La Fontaine

Arte y libertad

Los tres alegres compadres

Azorín y la eubolia

El culto a la ley

México en la piel (cuento corto)

México en la piel

México en la piel

Lupe Valdez

Javier Marín, distinguido uruapense.

Soñemos

El desgaste del poder

Hasta luego

Movernos en un esquema

Dos doctores y un licenciado

Candidatos priistas de pura cepa

La UMSNH, centenaria y enferma

Frente religioso

Ciudad Gobierno

Equidad de género e impartición de justicia

El culpable: Díaz Ordaz

Llamémosles sin partido

Henning Mankell

¿Y la ley general de justicia cívica apá?

“Si”, de Rudyard Kipling

El top ten del Frente “Ciudadano” por México

#NoalFiscalPresidenciable

¿Presidencialismo o parlamentarismo?

Meade y Manlio

Maldita percepción

El póker de ases de Peña

La edad del presidente

El “socavón” michoacano

Yo quería escribir del clima…

AMLO y el cantinero

¿Por qué no hemos ganado una Copa del Mundo?

Una generación de “ruptura” que no llega

¿Eres progresista y liberal?

Silvano emulando a Peña

Voto obligatorio

Murat presidente

Tres apuntes de la elección del Estado de México

Michoacán y el Índice de Competitividad Estatal 2016

Migrantes diputados

Un Macron mexicano

Los delfines, entre humanidad y raja política

El discurso de la honestidad

Veytia y la corresponsabilidad de las ratificaciones

Se buscan mejores políticos

Engañando con la verdad

De Juárez a Colosio

Lenin Moreno, un ser excepcional

Prisión y temple

Reducción de salario por enfermedad: posverdad

Dos ilustres e ilustrados michoacanos

Turismo político

Divide y vencerás

En el centenario de nuestra Carta Magna

Movilidad

Inminente reducción del Congreso de la Unión

Los políticos, la fábula

Por una reducción del IEPS a gasolinas

Postverdad

Política ficción

Rebelión

Día Internacional contra la Corrupción

Fidel

Deudas públicas estatales

El sueño americano

Trump presidente

Descarríos de la izquierda y la derecha en México

Los polémicos Nobel

Nuevo sistema de justicia laboral

Marcelo Ebrard, un hombre con estrella

Marcelo Ebrard, un hombre con estrella

Los ex priistas

Informes, ¿boato o rendición de cuentas?

¿Discriminar es pecado?

Los pluris

El deporte olímpico mexicano