Aquiles Gaitán
Bajo el palio
Martes 24 de Mayo de 2016
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Después de dos años el Pacto por México, aquel instrumento político diseñado a la vieja usanza por los gurús de Peña Nieto, ha quedado en un pacto político, es decir, si la política es el arte de lo posible, el Pacto por México es el pacto de lo posible.
Después de dos años el Pacto por México, aquel instrumento político diseñado a la vieja usanza por los gurús de Peña Nieto, ha quedado en un pacto político, es decir, si la política es el arte de lo posible, el Pacto por México es el pacto de lo posible.
(Foto: TAVO)

Después de dos años el Pacto por México, aquel instrumento político diseñado a la vieja usanza por los gurús de Peña Nieto, ha quedado en un pacto político, es decir, si la política es el arte de lo posible, el Pacto por México es el pacto de lo posible.

Los grandes objetivos de la productividad para el crecimiento y el desarrollo, destazando a Pemex, concesionando las vías de comunicación, carreteras, vías férreas con todo y trenes, aerolíneas, telecomunicaciones, lejos de beneficiar al pueblo de México, han beneficiado a las minorías de siempre, a las oligarquías, a los dueños del dinero, a los expertos en la tranza y el cochupo. El Pacto por México prometió seguridad, en estos dos años hemos visto de todo ¡bueno!, lo que se ha visto, las llagas purulentas de Ayotzinapa y Tlatlaya, Apatzingan y Ecuandureo, más los saqueos ¿inexplicables? O claramente explicables de los bienes de los delincuentes de la familia más famosa de los últimos años, la michoacana, que como las paleterías de los de Tocumbo, se multiplican por todos los pueblos, los expertos del saqueo desaparecen todo, no me refiero al ejercicio del presupuesto de la decena trágica y la deuda galopante, ¡esos son otros magos!, me refiero a caballos, gallos, armas, joyas, dinero, vehículos, muebles, aparatos eléctricos, hasta ropa y calzado cual venta de garaje que desaparecieron en aras de la seguridad y del pacto por México. Pero eso, pues, es solamente parte de la historia, la seguridad de los michoacanos no se ha conseguido del todo, basta ver la mortandad de Zamora, para tener un ejemplo, sigue la mata dando y para Tierra Caliente y la Costa, hay una paz panteonera, de vidas que terminaron, pero la vida sigue, los herederos del oficio, como los de los panaderos o cualquier otro, pasa de generación en generación.

La táctica de establecer bases de operaciones mixtas con carácter fijo estilo las colonias, por no quemar a don Cenobio Moreno, es correcta, siguiendo el esquema exitoso de las partidas militares en cada municipio, pero juntar policías federales, estatales, municipales, ministeriales, rurales y el Ejército bajo una sola unidad operativa, que de Mando Único no tiene nada, es otra cosa. Es presencia política y social, al menos no quedan a deber los federales en los hoteles, pero, ¿cuántas bases de operaciones mixtas necesitamos en Michoacán?

El pacto sigue vigente, todos los partidos trabajan para el pacto y su promotor reconoce a los actores y los premia, digamos, con alguna gubernatura y les da esperanza de volar todavía más alto; como en todos los vuelos, quien tenga las alas más fuertes, el pico más afilado, las garras más agudas y el diseño apropiado, ese llegará.

El pacto sirve para proteger a las oligarquías, a nosotros, pueblo en general, ¿de qué nos sirve? Los delitos que el pueblo resiente, el robo en la calle, en los domicilios, en los restaurantes, el de las tarjetas de crédito, eso es lo normal, las fuerzas represivas andan en otra cosa, con el pretexto de que nos defienden a todos, lo mismo defienden en multitud nunca vista, la aplicación en el examen a los maestros, que extorsionan a diestra y siniestra por aparentes violaciones a reglamentos de transito; por defender la libertad, su interpretación de la libertad, destruyen nuestra libertad. La práctica de encuerar a los ladrones, darles una paliza y amarrarlos en la plaza pública con el consabido letrero, es un signo de la época, el castigo de Fuenteovejuna, pero no todo es así, cuando el pueblo de Tierra Caliente se levantó contra los esbirros y sicarios que no combatió el estado, cuando hizo lo que no hicieron las bases de operaciones mixtas, policías y el Ejército, los vieron como insurrectos y ahí los tienen, unos prisioneros de un uniforme y otros prisioneros en la cárcel, caminando en el laberinto de la ley, sin encontrar la salida.

¿Y si hiciéramos un pacto por Michoacán? No tiene caso, sería como todos los pactos, político, como lo son todos los planes habidos y por haber, se hará lo posible y si no es lo adecuado, se hará otro, pues ya se sabe que quién manda y se equivoca y vuelve a mandar, pero los platos rotos, los gastos hechos, el dinero mal empleado, lo cargamos a la cuenta y como decían los arrieros, “andando que se hace noche”.

Ya sonaron las fanfarrias que anuncian la llegada del plan de desarrollo del estado, esperemos el plan para saber ¡al fin! Qué, cuándo, dónde y cómo. Bajo el palio del Pacto por México cabemos todos.

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