Julio Santoyo Guerrero
¿El perdón de la tierra o el respeto al estado de derecho?
Lunes 17 de Diciembre de 2018
A- A A+

Los conceptos de economía sustentable son vitales como concepción para que la humanidad pueda asegurar la existencia. Esto lo han comprendido la mayoría de los gobiernos del mundo y han llevado esos conceptos a sus leyes.

Entre ellos, bastantes, han desarrollado políticas públicas para lograrlo y en consecuencia dedicado generosos recursos para lograrlo. En otros países, entre los cuales está el nuestro, han quedado prisioneros en los textos de las leyes y en los discursos de rutina para exorcizar la cultura ecocida de sus sociedades; disfrutan el placer de destruir la biodiversidad convenientemente etiquetada con signo de pesos.

Eso sí, la sociedad se romantiza con el discurso de la sustentabilidad aunque sus valores sean contrarios a ella y los gobiernos, atentos a esta incongruencia, posponen la acción. En ese romanticismo ambiental estéril creemos que basta pedirle perdón a la madre tierra para revertir el cambio climático y por la acción del hombre que la está provocando. A dios rogando y con el mazo dando: se pide perdón a la tierra a la vez que se recorta el presupuesto para atender la agenda medio ambiental.

AMLO, en una ceremonia de las 12 comunidades indígenas mayas de Chiapas
AMLO, en una ceremonia de las 12 comunidades indígenas mayas de Chiapas
(Foto: Cuartoscuro)

Aún son minoría en nuestro país quienes asumen con acciones tangibles la sustentabilidad, cada vez más reducida a los esfuerzos de pueblos y comunidades que están llegando al límite.

La destrucción del medio ambiente es un asunto que se asume por gobernantes y la sociedad de consumo como lejano y extraño. En la ecuación económica de la mayoría de las empresas privadas y del estado la variable ambiental está prácticamente fuera. Para algunas incluso este componente representa riesgos para sus ganancias y lo buscan evitar a toda costa; otras obligadas a la regulación por la naturaleza de su giro, intentan y logran espacios para la simulación y la impunidad.

Siglos de devastación ecológica han deteriorado de manera creciente las condiciones para la existencia humana. Cada generación que llega al planeta se suele complacer con la creencia de que le corresponde tomar una parte de la riqueza natural. Están convencidos de que aguas, selvas, bosques, litorales, fauna, minerales, cielos, están disponibles de manera infinita. Ingenuamente asumen que son tan grandes los recursos del planeta que todavía tienen capacidad para digerir y revertir la intervención humana; nada les indica el crecimiento demográfico y el poder de las nuevas tecnologías que están precipitando el colapso ambiental.

La humanidad parece que no nos asumimos como parte dependiente de este macro ecosistema que es el planeta tierra. Como si no respiráramos el mismo aire que el resto de los seres vivos o que no necesitáramos de la misma agua que les da la vida a ellos.

La visión sexenal en materia medio ambiental -concepción y práctica- es de gran relevancia para dar certidumbre al desarrollo económico con futuro del país, para detener el acelerado ritmo de destrucción de la vida natural, para dar garantías de acceso al derecho a un medio ambiente sano, y para así contribuir a la viabilidad humana en el planeta.

Que hasta ahora, frente a grandes y trascendentales decisiones, se esté frivolizando la política ambiental es un asunto que preocupa. Colocar la ecología como tema marginal en el proyecto del Tren Maya y sustituir el estado de derecho en materia medio ambiental por debajo de la decisión mística de

Andrés Manuel López Obrador
Andrés Manuel López Obrador
(Foto: Cuartoscuro)

Ceremonia de las 12 comunidades indígenas mayas de Chiapas
Ceremonia de las 12 comunidades indígenas mayas de Chiapas
(Foto: Especial)

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
Comentarios
Columnas recientes

Ver para creer.

La condición de la quimera.

Relanzar la Fiscalía Ambiental

El paraíso por decreto

Tiempos de reconsideración.

Deuda histórica

Culiacán, el síndrome

¿También las universidades?

La democracia del volado

Hablar y hacer

Sin futuro

Exhorto desde la capitulación

Hubo una vez un ritual del informe

A la escuela, punto y aparte

La arrogancia de la libertad

Uruapan y los límites de la imaginación

El presidente y la expansión ilegal del aguacate

Los extravíos tienen permiso

El gabinete florero

El aguacate de narco bajo la lupa

El árbol y los intocables

La celebración de la fe

Sospecha de quien diga que es sencillo

Algo anda mal

Morir por el oro verde

Frente a frente... y en soledad

Temporada de cañones

De la ira ambiental a las soluciones

Demonios del ecocidio: ambición, estupidez e impunidad

Sea por el medio ambiente

Es peor, es la costumbre

Propaganda mañanera

Agroquímicos, discreto daño colateral.

La diplomacia del silencio indigno

Silencio sobre la condición crítica de bosques y aguas

Tanta popularidad... cuestionados resultados

Bajo el propio riesgo (Para vivir en Madero)

Huexca, más allá de la polaridad

La izquierda y sus desvaríos

Rectificación no es derrota

La caída de los buenos

Los consensos de la fe y la herejía de Tlahuelilpan

El problema es el modelo energético futuro.

Al diablo con el medio ambiente

¿El perdón de la tierra o el respeto al estado de derecho?

La 4a Tambientalismo incoherente

La adaptación

De la abdicación a la imprudencia

No avivemos la hoguera

¡No puede ser de otra manera!

Simplismo y eficacia

El gobierno de Fuente Ovejuna.

El sindicato de Elba Esther.

Protagonistas de piedra

Carta al gobernador Silvano Aureoles

La relatividad del cambio

¡Pero si ya son gobierno¡

La reforma educativa es con Gordillo

¿Derogación educativa o moderada reforma?

Matando la lluvia a cañonazos

Electricidad, el olvido de los pioneros.

El nuevo consenso

También son dueños del cielo

La familia y el árbol

El impulso

Que prevalezca la paz

La alianza que no fue.

Encuestas: falibles o simple manipulación

Alemán y los límites de la libertad

El olvido electoral del medio ambiente

Manual para vencer la credulidad y la falsedad electoral

El obsequio michoacano para AMLO

La prioridad

Democracia dinástica

El agua, ¿asunto de seguridad nacional?

A quien corresponda: SOS, prevaricación ambiental

Elecciones limpias o ganar a toda costa

El arte del engaño y el caso Anaya

Los trabajos de los justificadores

Desdén suicida

Ni ven ni escuchan

¿La peor elección?

El rito de la fantasía del cambio

Época de oportunismo, demagogia y espejismos

Votos y nada más

La mayoría imposible

¿Ya en serio... cómo le van a hacer?

Nos quedan los atajos de la política mágica

La tierra es plana, el cambio climático es una mentira

Una Presidencia desierta

Entonces, ¿otra vez se perdió la guerra?

¡El agua se teñirá de rojo!

No se pierde lo que no se tiene

Estas nuevas independencias

Sí, ¿pero cuál es la fórmula?

El boom de los independientes

Nieves y Umécuaro, donde vale más un aguacate que la vida de una familia

Desbordados de fraternidad

Desde Madero, construyendo un Área Natural Protegida

La política que tenemos... y que somos.

Inseguridad, esa letal costumbre

El precio político del proteccionismo de Trump

Juegos de fuerza

Cada loco con su guerra

Acuerdo para recuperar los bosques

Gratitud a los maderenses

Líderes "ejemplares"

Escépticos, desconfiados e indignados

Contrarreforma ambiental

Los ecocidas son genocidas

¿Ganaron los aguacateros talamontes?

Justicia en obra negra

Hoy comienza

Creer en la democracia

El aguacate del narco

Desafío al Estado

Piromanía y codicia

Los padrinos del ecocidio

¡Que se jodan los bosques y las aguas de los michoacanos!

La espléndida guerra de Trump

El consenso antisistémico

La carcajada del aguacate ilegal

El poder de los ciudadanos

Sin concesión al ecocidio

Delincuencia ambiental... ¡organizada!

La sucesión presidencial y de cultura cívica

No cualquier unidad nacional

La defensa de México

El futuro está en el pasado

Dios salve de Trump a Estados Unidos y al mundo

Y sin embargo cambiamos

Furia sin cabeza

2017, el año del enojo social

Candidez de los buenos

La sucesión de la incertidumbre

La política del neoproteccionismo

La caja de Pandora que abre Trump

Beneficios de la debilidad institucional

Cuestión de confianza

¿Y después del repudio a la política y los políticos, qué?

Lobos del planeta

La ordinaria inseguridad

Gobierno de consenso para lo que falta

El arrogante Trump y el pequeño Peña

Dos largos años aún

Decreto para la popularidad

¿Diálogo o garrote?

¡Siguen ahí!

El discreto gasolinazo del débil presidente

¿Es que nuestros bosques morirán?