Alma Gloria Chávez
Nueva cuenta en el tercer planeta del Sol
Jueves 3 de Enero de 2019

Sin los 42 y tantos otros/as, no está completa la Nación.

A- A A+

Quiero compartir con quienes tengan a bien leer lo que aquí escribo, algo que resulta un excelente ejercicio de propósitos para este nuevo año que iniciamos todos/as los que hemos contado el tiempo, sujetos al calendario juliano-gregoriano:

“Por un momento, olvida la polución del aire y del mar, la química que contamina la tierra y envenena los alimentos y medita: ¿cómo anda tu equilibrio ecobiológico? ¿Has dialogado con tus órganos interiores? ¿Has acariciado tu corazón? ¿Respetas la delicadeza de tu estómago? ¿Acompañas mentalmente tu flujo sanguíneo? ¿Están sucios tus pensamientos, ácidas tus palabras, agresivos tus gestos? Examina tu mente. Libra tu vida de tantos basureros. Cura tus heridas. Practica el difícil arte del silencio. Acoge tu vida como es: una dádiva involuntaria y no sufras por dar valor a lo que no tiene importancia. Ármate de indignación y esperanza. Lucha para que todos los caminos sean allanados hasta que la especie humana se descubra como una misma familia. Haz de cada segundo de tu existir una oración…”

Este fragmento corresponde a lo que Frei Betto escribió en tiempos recientes, desde Sao Paulo, Brasil, para la Agenda Interamericana de Ecología.

Y con estas reflexiones, empiezo a contabilizar los días, las semanas y los meses que este 2019 nos ofrece generoso y sin distingos. Designada como “fecha arbitraria” por notables científicos y físicos, el fin y el comienzo de año que festejamos millones de personas en el planeta tierra, no deja de ser motivo de discusión, de celebración, de reflexión y también de invitación al aprendizaje.

Temporada inequívocamente invernal, quienes vivimos en esta pequeña región del planeta nos preparamos para iniciar la cuenta de un nuevo año, aunque muchas amistades purépecha, por ejemplo, lo celebrarán el 1-2 de febrero, que para el calendario agrícola es cuando da inicio la temporada de siembra.


El planeta tierra, no deja de ser motivo de discusión, de celebración, de reflexión y también de invitación al aprendizaje
El planeta tierra, no deja de ser motivo de discusión, de celebración, de reflexión y también de invitación al aprendizaje
(Foto: Especial)

Seguramente para muchos connacionales no es desconocido que la comunidad de origen chino en la ciudad de México celebra, a finales del mes de enero y según el ciclo lunar, su Nuevo Año eminentemente agrícola.

Estando yo en algunas ocasiones como testigo de este colorido festejo, corriendo tras el dragón artísticamente elaborado y colorido, entendí que siendo la china una población tan numerosa, es de justicia reconocer que resulta el mayor festejo para un inicio de ciclo a nivel mundial.

Y luego supe que la iglesia ortodoxa recibe el Nuevo Año el 14 de enero; los musulmanes lo celebran con la luna nueva de marzo y los judíos lo hacen en otoño. Y apenas hace pocos lustros aprendí, por el físico y poeta Leonel Torres, que en la actualidad, el patrón de medida del tiempo son las vibraciones atómicas que resultan regulares y precisas en comparación con los ciclos gravitacionales, como el día, el mes lunar y el año. Pero aún así, según recientes teorías, la duración de estas vibraciones cambia gradualmente a medida que el Universo se expande… luego entonces, no existe medida de precisión para el tiempo.

Ikram Antaki, la filósofa siria que hizo de México su patria de adopción, escribía que en la mayoría de las lenguas, una misma palabra designa el tiempo de los hombres, de las estrellas, el de los calendarios, de las civilizaciones, de las sociedades, de la música; una misma palabra también designa también el tiempo del Sol y de las cosechas. Para el hombre, el tiempo es su vida, su destino. Y los aparatos que el hombre ha inventado para medirlo, han pasado por el reloj astronómico, la clepsidra, el reloj, el cronómetro de marina, el celular o el reloj checador en los trabajos. Con estos inventos, el hombre se ha sujetado voluntariamente a un andamiaje programado, como si fuese una máquina dentro de un gran concierto de maquinarias. Aunque existe también la opción de inventar el propio tiempo, ése que dé ritmo y razón a nuestra vida.

Quienes gustamos de narrar historias o contar cuentos, nos resulta necesario recordar que la concepción del tiempo en las sociedades antiguas, aunque casi desconocida, puede ser suplida por el ritmo que marca la naturaleza y los movimientos del Sol y de los astros. Y sin duda, la principal medida del tiempo siempre estará ligada a la llegada de las lluvias y al aprovisionamiento de alimentos. Por eso es que toda anomalía cronológica observada en la naturaleza, resulta presagio de desórdenes sociales. “Toda mitología –escribe Ikram Antaki en el Banquete de Platón- empieza por describir un acto inaugural: un diluvio, un sacrificio, un crimen. A partir de este acto inicial, los mitos organizan ciclos donde se escalonan momentos del tiempo”.

Cada cosa tiene su tiempo normal en relación con el sistema del mundo. El tiempo existe por las actividades que lo llenan y los mitos que lo describen: apresurarse, ser lento, no tiene mayor sentido. Es lo sagrado lo que da sentido a nuestro existir y lo sagrado permanece en la naturaleza. El tiempo sólo es la medida del ser humano. Para algunas tribus africanas, se distinguen cuatro formas del pasado: el lejano, de los fundadores de los sueños, de los mitos, de los orígenes, el tiempo de los dioses; el pasado social, que nombra los eventos gloriosos de la historia del pueblo; el pasado ordinario, que es la memoria de cada quien, y el pasado cercano. El futuro, no tiene peso.

“Lo importante de nuestro momento –afirmaba Antaki- es que vivimos en una era planetaria que comenzó a finales del siglo XV, cuando los europeos encontraron un continente poblado por culturas desconocidas y dioses desconocidos, como la cultura maya, que concebía el tiempo y en particular el denominado 13 B’aktun o cuenta larga, como un corte para señalar un acto divino en un calendario que hasta la fecha, no se ha logrado descifrar.” Desde la conquista de América, que dio como resultado la unidad microbiana del mundo, para los ciclos del Universo poco tiempo ha pasado desde entonces; sin embargo, esa unidad planetaria está siendo destrozada por el propio hombre.

Sin duda, este contar el tiempo nos lleva a concluir que somos hijos e hijas de la Tierra, mas nos hemos diferenciado tanto de ella hasta creernos extraños y superiores. Hemos roto la sacralidad hasta convertirla en algo aborrecible.

Yo encuentro mucha coherencia en todas estas reflexiones, sobre todo al contemplar tantos seres que caminan por la vida sin sueños ni ilusiones; que acumulan bienes materiales de los que viven casi esclavos; que piensan que las armas dan poder e imponen “respeto” y que ignoran por completo qué es lo que puede dar sentido a su vida y a su tiempo. Un abrazo a quienes inventan el propio tiempo, que da vida y razón a su existencia.

Sobre el autor
Alma Gloria Chávez Castillo. Oriunda de Pátzcuaro, realizó estudios formales en el lugar. Por interés personal complementó su formación con actividades artísticas como la pintura, la danza, el teatro y la pantomima. Su vocación de servicio le ha llevado a promover o insertarse en espacios culturales orientados a niños/as y jóvenes. Ha sido colaboradora fraterna con organizaciones indígenas de la región a través de espacios radiofónicos y prensa escrita. Promotora de lectura y cuenta-cuentos, fundadora y activista de grupos de mujeres, vive anhelando una sociedad libre de violencia.
Comentarios
Columnas recientes

Ofrendando a Itsï (Agua).

La visión educativa de Vasco de Quiroga.

Cristos negros en América

Carnaval y tauromaquia

Responsabilidad de todos

Dos conmemoraciones purépecha

La Biblioteca del Libro Ilustrado

Crónica y cronistas

Pueblos indígenas y medio ambiente

A todas luces conocido

Cuando del dolor se habla

Nueva cuenta en el tercer planeta del Sol

En aumento la Alerta de Género

LXX Aniversario de la Declaración de Derechos Humanos

Fiesta religiosa en Pátzcuaro

Mahatma Gandhi y la no violencia

Por una vida sin violencia

16 de noviembre. Día de la tolerancia

Días de ánimas, días de ofrenda

Ética para médicos

Un hombre de principios

La invención de América

Laudato sí, mi signore.

Pátzcuaro y su legado patrimonial

Día internacional de la paz

Mujeres disidentes

De las crónicas del lago

Fecha para adultos mayores

Proyectos contra la vida

La cultura: un derecho esencial

Turismo y cuidado del entorno

Contando y recordando

Entre costuras

A ejercer ciudadanía con responsabilidad

Apuntes para una historia

Construir la democracia

El maque y su decoración

Soy el museo de Pátzcuaro

Maternidad: desde adentro

La cruz: símbolo a través del tiempo

Festejo por los libros, sus autores y lectores

Un 19 de abril de 1940

Cuando se siembran ideales

Rituales de la Semana Mayor

Ofrenda para Itsii (agua)

La utopía quiroguiana

Buscadoras de vida

Dos maestros reflexionan

Violencia entre adolescentes

Metalurgia en Michoacán

Envejecer con dignidad

Dar sentido a la vida y a la muerte

Cuidar o atender a otros

Festejos de tradición

Atentar contra la seguridad

Los diarios de María Luisa Puga

Nombrar es crear

Sida, cuando el diagnóstico es tardío

25 de noviembre: ¿por qué esta conmemoración?

Mis recuerdos de Teresita

Un guardián del lago

Defensa de la Madre Tierra

Un panteon peculiar

Hambre en el mundo

Recuerdos de un 2 de octubre

Hablemos de un hombre honrado

Cuando la naturaleza grita

La Coalición Nacional de Jubilados Pensionados

Desapariciones forzadas en México

Ejemplos sindicales

Cuando de educación se habla

Pueblos originarios

Ejercitar la ciudadanía

Violencia colectiva

Seguridad ambiental

Sobrevivir la adolescencia

La medicina de la naturaleza

Medio ambiente: nueva visión

Nuestra salud, nuestro derecho

Por el día de los museos

Maternidad desinformada

Por la cruz, a la luz

Hablar de “indianidades”

Altares para La Dolorosa

Trabajadoras del hogar

Aqua sum, agua soy

Ecología integral

Mujeres, pequeños testimonios

Francisco J. Múgica: un documental

Con perspectiva de género

Los toritos en tierra purépecha

Una auténtica “bolsa de valores”

LXXVIII Aniversario del INAH

Por el camino de la ética

Quien ama al árbol respeta al bosque

Pastorelas en Michoacán

El tiempo: medida de hombres

Nana Iurixe

Día Internacional de Lucha contra el Sida

Nombrar es crear

El respeto a las diferencias

Morir por mano propia

Celebración a nuestros difuntos

Nivel educativo, a la baja

De alta peligrosidad

ISSSTE de Pátzcuaro: Un día especial

Día del Maíz

Nuestro derecho a la cultura

Infamias globalizadas

Educacion para la paz

Esfuerzo, disciplina y amor

Maravillosamente: mujeres

Aprendiendo de los oficios

El pensamiento del doctor Bach

Fiesta de los Oficios

El trabajo del hogar

Jornadas de Peritaje Antropológico

Alerta de Género: consideraciones

Defender la educación

Gastronomía

Feminicidio

Día Mundial del Medio Ambiente

La salud de la mujer

Celebremos la diversidad cultural

Para quien educa

Mujer y madre

Día del Libro y la Rosa

Elenísima

Hombre de probidad

Trabajadoras/es de lo invisible

Ser mujer… Y no quedar en el intento

Amnistía Internacional: 45 años

Diálogo interrumpido, acuerdos incumplidos

El palacio de Huitzimengari

El palacio de Huitzimengari

Jorge Reyes: Siete años

Viejos rituales, nuevo ciclo

Desapariciones en Mexico

La inaceptable violencia

Desde tierras orientales

La medida del tiempo

Los Nacimientos en México

Cuando la fiesta es un ritual

Campaña “16 días de activismo”

Defender nuestro legado cultural

El hostigamiento es sinónimo de violencia

Mario Agustín Gaspar

Tributo a la vida a través de la muerte

Discriminacion

Votamos y participamos