Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
Odio
Miércoles 25 de Mayo de 2016
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En el marco del Día Internacional contra la Homofobia
En el marco del Día Internacional contra la Homofobia
(Foto: ACG)

En el marco del Día Internacional contra la Homofobia, tanto en México como en Michoacán se han generado amplias reflexiones sobre el tema del matrimonio igualitario, algunos en favor, otros, como algunas iglesias e instituciones académicas, en contra por diversas razones, pero pese a ello, el presidente Enrique Peña Nieto firmó distintas propuestas de modificación a la Constitución federal que dan paso, entre otras cosas, al matrimonio sin discriminación, como él le llamo, en un evento al que citó a diversos activistas del movimiento de disidencia sexual en México.

Se especuló si la reunión obedecía a la calificación que actualmente tiene el Ejecutivo federal frente a la ciudadanía o si esto fue un acto para desviar la atención frente al alza del dólar, la baja permanente del petróleo, cuestiones sociales del magisterio, del crimen organizado, de la pobreza, en fin, una cortina para distraer la atención y posicionar este asunto que podría ganar adeptos de los al menos nueve millones de personas con orientación sexual diferente a la heterosexual que viven en México. Recordemos que este asunto no fue incluido en el Plan Nacional del Desarrollo 2013-2018, como tampoco en el Programa Nacional de Igualdad 2014-2018.

Si bien, hay voces en favor y en contra de las comunidades de diversidad sexual por esta reunión de alto nivel, lo que observo es un avance de una situación que se venía discutiendo y que estaba ya ganada por acciones de la sociedad civil a través de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El presidente llega en un momento para unificar una lucha que se tiene desde 2009 contra los actos de inconstitucionalidad de las modificaciones del Código Familiar en el Distrito Federal que promovió el presidente Felipe Calderón y que la SCJN se pronunció por su constitucionalidad, de ahí que distintos colectivos con apoyos de entidades académicas y despachos jurídicos locales judicializaron los matrimonios por la vía del amparo y medidas cautelares, salvo Zacatecas y Tlaxcala, quien tardó tiempo en realizarlo. Hoy en Michoacán hay diversos matrimonios igualitarios ganados por la vía del amparo.

En Michoacán, con 27 votos en favor y ocho abstenciones por parte de los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional, el Poder Legislativo aprobó las reformas al Código Familiar, con lo que hoy el matrimonio se entiende como “la unión de dos personas para realizar una comunidad de vida permanente, en la que se procuren respeto, igualdad y ayuda mutua”, eliminando la definición de la figura matrimonial como la unión entre un hombre y una mujer y cuya función es la perpetuación de la especia. Si bien existen voces en favor y en contra, Michoacán vive en un Estado de Derecho, laico y de respeto a los derechos humanos.

Para el estado de Morelos esta misma figura de matrimonio igualitario se aprueba con 20 votos en favor, seis en contra y cero abstenciones. Hoy Morelos tiene ya una iniciativa aprobada la figura de matrimonios igualitarios y con ello se avanza en el respeto a los derechos humanos. Así Michoacán y Morelos se suman a las entidades que ya cuentan con reformas constitucionales en esta materia: la emblemática Ciudad de México, Quintana Roo, Coahuila, Nayarit y Campeche. Con ello nuestro país forma parte del bloque de los 22 países del mundo que reconocen el matrimonio igualitario.

Por otro lado, la apología del odio: grupos conservadores y de diversas religiones e instituciones académicas podrían, en el marco de su derecho a la libertad de expresión, generar expresiones de odio.

El discurso destinado a intimidar, oprimir o incitar al odio o la violencia contra una persona o grupo en base a la orientación sexual al parecer no conoce fronteras de tiempo ni espacio. Hemos visto o leído sobre estos discursos desde la Alemania nazi y el Ku Klux Klan, en Estados Unidos, y la caza de ilegales en Texas, entre otros; en todos ellos se han empleado expresiones de odio para acosar, perseguir o justificar privaciones de los derechos humanos y, en su máximo extremo, para racionalizar el asesinato.

Estos discursos de odio chocan contra el derecho a la libertad de expresión garantizado por numerosos tratados, constituciones nacionales y legislaciones internas; devastan la dignidad humana y presentan a un sujeto social, “el homosexual”, como tema de división y encono de una sociedad tradicional y vinculada a un discurso decimonónico que pone al homosexual como enfermo, depravado y anormal y antinatural.

El derecho a la libertad de expresión está acotado a lo que nos indica la Convención Americana de los Derechos Humanos: “Estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen nacional”, así como nuestra Constitución federal y los códigos penales, incluido el de Michoacán, que tipifica como delito la apología de odio.

En el semanario Desde la Fe se precisa en su edición de este domingo 22 de mayo, en su artículo “Grave equívoco”: “No es posible que el gobierno de la República ponga como prioridad legislar sobre falsos derechos que no se sostienen desde una base antropológica y que minan los valores sociales y familiares sobre los que tradicionalmente se ha asentado la sociedad mexicana”.

Además precisa: “Pero provoca un mayor asombro la instrucción que el presidente de la República dio a la Secretaría de Relaciones Exteriores para que México forme parte del Grupo Núcleo sobre las Personas Homosexuales, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero o Intersexuales de la ONU, y desde ahí promueva sus falsos derechos a escala internacional. ¿Estarán de acuerdo los mexicanos en que sus recursos tan escasos se dilapiden para apoyar agendas de lobbies destructores de los valores familiares y éticos?”.

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