Julio Santoyo Guerrero
El problema es el modelo energético futuro.
Lunes 14 de Enero de 2019
A- A A+

Las actividades productivas necesitan en más del 95 por ciento de la fuerza motriz, y esos motores en México necesitan un 84 por ciento de combustibles fósiles. La energía proveniente del esfuerzo humano se viene reduciendo a pasos agigantados frente a la alta tecnología de las nuevas máquinas.

La manera en cómo se distribuya la energía dependen la eficiencia y eficacia productivas. En nuestra nación, por persona, se gastan al año 74.8 Gjoules de energía y somos el noveno país en cantidad de energía consumida. Es decir, la cantidad de energía y su uso eficiente van de la mano con el dinamismo económico. Por eso cualquier medida que se tome al respecto para producir, ordenar, regular y distribuirla tiene que hacerse con enterada prudencia.

Opciones energéticas en el Itsmo de Tehuantepec que están sustituyendo a los combustibles fósiles
Opciones energéticas en el Itsmo de Tehuantepec que están sustituyendo a los combustibles fósiles
(Foto: Especial)

De la energía humana, a la dendroenergía, al carbón, los hidrocarburos, la hidráulica, hasta las nuevas, como la solar, maremotriz y eólica, existe un trecho civilizatorio y económico abismal. Algunas naciones, las más desarrolladas, están investigando y creando las opciones energéticas que en el futuro sustituirán (ya están sustituyendo) a los combustibles fósiles.

Para los gobiernos de algunos países el hecho incuestionable de que estos combustibles son finitos, altamente contaminantes y causantes del cambio climático, les está llevando a tomar medidas de política pública, como mayor inversión en la investigación de energías alternativas verdes, sustitución o conversión de su fuerza motriz, reforma de los sistemas de movilidad y modificación de los hábitos sociales.

En el horizonte inmediato esas naciones pretenden romper por completo con el uso de hidrocarburos y no se diga de carbón. Muchas de ellas tienen tiempos estimados para lograr el propósito que no va más allá del 2030.

La tarea de construir, a partir de los nuevos sistemas energéticos, redes constituidas por microcentrales establecidas en cada casa o edificio, a las que todo ciudadano o empresario podría acceder, para aportar o consumir, como hoy se hace a través de internet, establecería la ruta de lo que suele llamarse la tercera revolución industrial. Hacía allá deberíamos mirar. Hay orgullo en el hecho de que México tenga petróleo, pero el costo para extraerlo y procesarlo es enorme. No se dice, en cambio, que contamos con uno de los recursos solares más grandes del mundo y que el costo para aprovecharlo es infinitamente menor.

Es lamentable que México no sea una de esas naciones. Cierto que el problema está enunciado en la propuesta energética del actual gobierno, sin embargo, no se sabe si será expresado en metas para el Plan Nacional de Desarrollo. El presidente ha dicho que al final de su sexenio veremos en las calles 100 mil autos eléctricos, lo que es una meta insignificante. Tan sólo Morelia tiene 350 mil automotores circulando. Debería buscarse que al menos fuera el 25 por ciento del parque vehicular nacional, eso sería congruente con el dato de que en el país, del total de energía producida, el once por ciento ya procede de fuentes no fósiles. La meta, por cierto, no se corresponde con el compromiso internacional establecido en nuestras leyes (derivadas del Acuerdo de Paris) de llegar al 2024 con un 35 por ciento de energía renovable.

Lo que sí es verificable es que el presupuesto de egresos 2019 no contempla recursos para la transición energética y la conversión motriz. Podría pensarse que los trabajos de investigación científica y tecnológica para ese fin se harán en el Conacyt, sin embargo hay duda, ya que a esta institución se le redujo en 8 mil millones el presupuesto, 13.6 por ciento menos que en 2018, a pesar de que se ofreció en campaña incrementarlo de 0.5 por ciento del PIB anual al uno por ciento.

La misma suerte corrió el programa de Investigación en Cambio Climático, Sustentabilidad y Crecimiento Verde, de la Semarnat al que le recortaron 26.6 por ciento. Y malo también, es el panorama para las instituciones universitarias autónomas cuyo presupuesto o no creció o disminuyó sensiblemente. Nuestro país dedicará este año menos del 0.5 por ciento del PIB a investigación y desarrollo. Igual y menos que países con menor desarrollo como Tanzania, Uganda, Senegal y Botswana, y muy lejos de naciones como Israel, Corea del Sur, Japón, Dinamarca, Finlandia y Suecia que invierten más del tres por ciento . México entonces, camina a ciegas hacia su futuro energético.

La manera en cómo se accede a la energía no sólo denota una manera de cómo se vincula el ciudadano con el poder económico sino cómo se relaciona con el poder político. Los sistema basados en combustibles fósiles generan subordinación derivada de sus obligados métodos centralizados de producción y distribución, en cambio los sistema basados en la colaboración productiva, que promueve la relación horizontal, el vínculo político es de par a par, sin dependencia.

El control corporativo o estatal de los combustibles fósiles, que para usarlos como fuerza motriz requieren de inversiones imposibles para un ciudadano, se traduce en medio para el control político. Quien tiene los combustibles o los regula tiene en sus manos el poder sobre la sociedad, influye en los costos de los productos y define el ritmo de toda la economía.
Si bien es cierto que el debate nacional en torno al cierre de ductos para combatir el huachicoleo tiene una gran importancia, primero por la aplicación incuestionable del Estado de Derecho y segundo por la mala planeación y ejecución del operativo que ha derivado en consecuencias adversas para la economía y la sociedad de siete entidades, también es verdad que este debate debe llevarnos a la exigencia del cambio de paradigma energético.

Nos estamos confrontando por el acceso a un energético fósil para mover una tecnología del siglo XIX sin mirar la solución de fondo: acelerar el paso para la transición energética y la generación de nuevas tecnologías energético-motrices, esas que nos permitirán sacudirnos el yugo manipulador de quienes centralizan el control económico y político.

Los ciudadanos, hasta ahora hemos bailado al son de la perversidad de esos intereses. Sin su energía no podemos movernos ni mover nuestros motores productivos. Por eso, es urgente desarrollar tecnología propia para que cada ciudadano pueda producir la energía que consume sin necesidad de recurrir a esos símbolos energéticos de poder arcaicos. Acceder a este paradigma energético sí sería una efectiva transformación económica y política. En lugar de gastar decenas de miles de millones de pesos en refinerías, que estarán disponibles muy tarde y temprano dejarán de ser funcionales -que retrasan la transición energética- debemos modificar el gasto para priorizar el reemplazo energético y ponerle metas y fechas precisas antes del 2027. En los próximos años el acceso a combustibles fósiles será más restringido y costoso en tanto que los mexicanos incrementaremos de manera notable el consumo de energía. Si no transitamos a energías renovables seremos menos competitivos y tendremos menos energía disponible por persona.

Seguro que saldremos de esta crisis de las gasolinas: con pérdida de confianza, apuntalamiento de la inflación, pérdidas económicas, carencia de mercancías, indignación pública, mayor polarización social. Pero la crisis que se perfila en el futuro, y ante la cual se deben dar pasos urgentes ahora -pero ante la que no se hace nada- esa de plano, bajo estas condiciones, si no rompemos con la energía fósil, nos sepultará.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
Comentarios
Columnas recientes

Morir por el oro verde

Frente a frente... y en soledad

Temporada de cañones

De la ira ambiental a las soluciones

Demonios del ecocidio: ambición, estupidez e impunidad

Sea por el medio ambiente

Es peor, es la costumbre

Propaganda mañanera

Agroquímicos, discreto daño colateral.

La diplomacia del silencio indigno

Silencio sobre la condición crítica de bosques y aguas

Tanta popularidad... cuestionados resultados

Bajo el propio riesgo (Para vivir en Madero)

Huexca, más allá de la polaridad

La izquierda y sus desvaríos

Rectificación no es derrota

La caída de los buenos

Los consensos de la fe y la herejía de Tlahuelilpan

El problema es el modelo energético futuro.

Al diablo con el medio ambiente

¿El perdón de la tierra o el respeto al estado de derecho?

La 4a Tambientalismo incoherente

La adaptación

De la abdicación a la imprudencia

No avivemos la hoguera

¡No puede ser de otra manera!

Simplismo y eficacia

El gobierno de Fuente Ovejuna.

El sindicato de Elba Esther.

Protagonistas de piedra

Carta al gobernador Silvano Aureoles

La relatividad del cambio

¡Pero si ya son gobierno¡

La reforma educativa es con Gordillo

¿Derogación educativa o moderada reforma?

Matando la lluvia a cañonazos

Electricidad, el olvido de los pioneros.

El nuevo consenso

También son dueños del cielo

La familia y el árbol

El impulso

Que prevalezca la paz

La alianza que no fue.

Encuestas: falibles o simple manipulación

Alemán y los límites de la libertad

El olvido electoral del medio ambiente

Manual para vencer la credulidad y la falsedad electoral

El obsequio michoacano para AMLO

La prioridad

Democracia dinástica

El agua, ¿asunto de seguridad nacional?

A quien corresponda: SOS, prevaricación ambiental

Elecciones limpias o ganar a toda costa

El arte del engaño y el caso Anaya

Los trabajos de los justificadores

Desdén suicida

Ni ven ni escuchan

¿La peor elección?

El rito de la fantasía del cambio

Época de oportunismo, demagogia y espejismos

Votos y nada más

La mayoría imposible

¿Ya en serio... cómo le van a hacer?

Nos quedan los atajos de la política mágica

La tierra es plana, el cambio climático es una mentira

Una Presidencia desierta

Entonces, ¿otra vez se perdió la guerra?

¡El agua se teñirá de rojo!

No se pierde lo que no se tiene

Estas nuevas independencias

Sí, ¿pero cuál es la fórmula?

El boom de los independientes

Nieves y Umécuaro, donde vale más un aguacate que la vida de una familia

Desbordados de fraternidad

Desde Madero, construyendo un Área Natural Protegida

La política que tenemos... y que somos.

Inseguridad, esa letal costumbre

El precio político del proteccionismo de Trump

Juegos de fuerza

Cada loco con su guerra

Acuerdo para recuperar los bosques

Gratitud a los maderenses

Líderes "ejemplares"

Escépticos, desconfiados e indignados

Contrarreforma ambiental

Los ecocidas son genocidas

¿Ganaron los aguacateros talamontes?

Justicia en obra negra

Hoy comienza

Creer en la democracia

El aguacate del narco

Desafío al Estado

Piromanía y codicia

Los padrinos del ecocidio

¡Que se jodan los bosques y las aguas de los michoacanos!

La espléndida guerra de Trump

El consenso antisistémico

La carcajada del aguacate ilegal

El poder de los ciudadanos

Sin concesión al ecocidio

Delincuencia ambiental... ¡organizada!

La sucesión presidencial y de cultura cívica

No cualquier unidad nacional

La defensa de México

El futuro está en el pasado

Dios salve de Trump a Estados Unidos y al mundo

Y sin embargo cambiamos

Furia sin cabeza

2017, el año del enojo social

Candidez de los buenos

La sucesión de la incertidumbre

La política del neoproteccionismo

La caja de Pandora que abre Trump

Beneficios de la debilidad institucional

Cuestión de confianza

¿Y después del repudio a la política y los políticos, qué?

Lobos del planeta

La ordinaria inseguridad

Gobierno de consenso para lo que falta

El arrogante Trump y el pequeño Peña

Dos largos años aún

Decreto para la popularidad

¿Diálogo o garrote?

¡Siguen ahí!

El discreto gasolinazo del débil presidente

¿Es que nuestros bosques morirán?

¿Como caballeros o como lo que somos?

Pintaron su raya

No es el conflicto en turno, es la ruta del país

No es la flama, es que todo está seco

La sacrosanta corrupción

Actualidad de la oposición

Atraco a los bosques

La trampa

Bagatelas en lugar del oro

Que arda la corrupción, no los bosques

Ceguera antilaboral

No había entrado a un lugar parecido

La sorpresa

El que da y quita

El arte de inducir olvido y confusión

Crónica de 3 desacatos o el reto a las instituciones ambientales

Sierra de Madero: deforestó, robó, se burló de juez federal y está libre

¿Otra vez perdiendo, otra vez el infierno?

No es la envidia, es la fragilidad

¿Qué esperaban?

Julio Santoyo Guerrero

Mireles, la venganza de un sistema omiso

¿Quién quemó Roma?, ¿acaso Kate del Castillo?

Por una jodida placa