Viernes 18 de Enero de 2019
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No somos nada. Esta breve sentencia popular, nunca me había quedado tan clara como al leer la obra que le dio fama mundial al historiador y escritor israelí Yuval Noah Harari, intitulada: De animales a dioses: Una breve historia de la humanidad; publicada en 2011 en hebreo y traducida al español y otras lenguas en 2014.

Este libro es de los que más me han impactado –y enseñado- en los últimos años. Ha entrado en mi top 10 literario. Por ello, mi ansia de recomendarlo a todo mundo; ahora, el presente artículo no es un breve resumen de la obra ni un micro análisis, sino simplemente pretendo con él, al compartir algunas pinceladas de esa obra de arte, sacarles el antojo de su lectura.

Yuval Noah Harari, historiador y escrito israelí
Yuval Noah Harari, historiador y escrito israelí
(Foto: Cuartoscuro)

Para abrir boca, algunos datos de la línea temporal de la historia con la que inicia el ensayo (cifras en años): 4 mil 500 millones, formación de la tierra; 6 millones, ultima abuela común de humanos y chimpancés; 2.5 millones, evolución del género homo en África; 2 millones, los humanos se extienden de África a Eurasia. Evolución de las diferentes especies humanas; 500 mil, los neandertales aparecen por evolución en Europa y Oriente Próximo; 300 mil, uso cotidiano del fuego; 200 mil aparición del homo sapiens por evolución en África Oriental; 70 mil, la revolución cognitiva.

Aparición del lenguaje ficticio. Inicio de la Historia. Los sapiens se extienden fuera de África; 30 mil, extinción de los neandertales; 16 mil, los sapiens colonizan América. Extinción de la megafauna americana; 13 mil, extinción de homo floresinsis. Homo sapiens es la única especie humana superviviente; 12 mil, la revolución agrícola. Domesticación de plantas y animales. Asentamientos permanentes; 5 mil, primero reinos, escritura y dinero. Religiones politeístas; 500, la revolución científica.

La humanidad admite su ignorancia. Los europeos empiezan a conquistar América y los océanos. Todo el planeta se convierte en una única liza histórica. Auge del capitalismo; 200, la revolución industrial. Familia y comunidad son sustituidos por Estado y mercado. Extinción masiva de plantas y animales; y, el presente, los humanos trascienden los límites del planeta tierra. Los organismos son cada vez más modelados por el diseño inteligente que por la selección natural…

Otros esbozos textuales: “¿Qué es lo que tenía tan especial el nuevo lenguaje de los sapiens que nos permitió conquistar el mundo? [...] Nuestro lenguaje evolucionó como una variante del chismorreo. Según esta teoría, Homo sapiens es ante todo un animal social. La cooperación social es nuestra clave para la supervivencia y la reproducción. No basta con que algunos de los hombres y mujeres sepan el paradero de los leones y los bisontes. Para ellos es mucho más importante saber quién de su tropilla odia a quien, quien duerme con quien, quien es honesto y quien un tramposo […]

La teoría del chismorreo puede parecer una broma, pero hay numerosos estudios que la respaldan. Incluso hoy en día la inmensa mayoría de la comunicación humana (ya sea en forma de mensajes de correo electrónico, de llamadas telefónicas, o de columnas de periódicos) es chismorreo. Es algo tan natural que parece como si nuestro lenguaje hubiera evolucionado para este único propósito.”

“… la primera oleada de colonización de los sapiens fue uno de los desastres ecológicos mayores y más céleres que acaeció en el reino animal.”

“Mucho antes de la revolución industrial, Homo sapiens ostentaba el record entre todos los organismos por provocar la extinción del mayor número de especies de plantas y animales. Poseemos la dudosa distinción de ser las especie más mortífera en los anales de la biología.”

“… el trigo, el arroz y las patatas. Fueron estas plantas las que domesticaron a Homo sapiens, y no al revés.”

“… desde una perspectiva biológica, nada es antinatural. Todo lo que es posible es, por definición, también natural. Un comportamiento verdaderamente antinatural, que vaya contra las leyes de la naturaleza, simplemente no puede existir, de modo que no necesitaría prohibición. Ninguna cultura se ha preocupado nunca de prohibir que los hombres fotosinteticen, que las mujeres corran más deprisa que la velocidad de la luz o que los electrones, que tiene carga negativa, se atraigan mutuamente.”

Fascinante, al menos para un servidor. En fin, ojala este humilde texto haya logrado interesarlos en la lectura de esta excelsa obra literaria; mientras tanto, me preparo para seguir asombrándome con las grandes ideas y la maravillosa prosa de Yuval Noah Harari; ahora sobre el futuro, con la lectura de su libro: Homo Deus: Breve historia del mañana.






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