Gerardo A. Herrera Pérez
DEBATAMOS MICHOACÁN
Las tres ecologías, parte 2/2
Miércoles 30 de Enero de 2019
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Importante, presentar algunas posiciones de filósofos y otros teóricos que en materia ambiental, de ecología, han expresado sus avances en la investigación para ofrecer a la población nuevas formas de interpretar la realidad, una realidad compleja, que requiere de abrevar de la transdiciplinariedad, de lo holístico, de lo sistémico, de una ecología de los saberes, incluso de la sabiduría de la población en una visión de complementariedad.

Hasta ahora, precisa Felix Guattari, se han separado las acciones de la psique (mente), la cuestión social y lo ambiental, los medios de comunicación han incidido en no presentarlos de manera conjunta en sus tensiones, que confina a una empresa de infantilización de la opinión y de neutralización destructiva de la democracia. Por ello, es importante ver el mundo a través de tres lentes intercambiables que constituyen los tres puntos de vista ecológicos (medioambiental, social y mental o personal).

No podemos separar la naturaleza de la cultura (sociedad y humano) y hay que aprender a pensar de manera transversal las interacciones entre ecosistemas, mecanosfera, y universo de referencias sociales e individuales
No podemos separar la naturaleza de la cultura (sociedad y humano) y hay que aprender a pensar de manera transversal las interacciones entre ecosistemas, mecanosfera, y universo de referencias sociales e individuales
(Foto: Especial)

Ojalá mi lector pudiera ver el video en YouTube, la “Historia de las cosas”, nos quedaría la gran reflexión de lo que hoy estamos haciendo la humanidad en contra de este mundo que es nuestra casa, y de la manera en que descuidamos la naturaleza, el medio ambiente y la biodiversidad, pero igualmente lo que hacemos como sociedad y en lo individual como sujeto social que sujeto a una dinámica social actuamos sin reflexionar.

Pero la humanidad ya no puede voltear atrás, ni reconstruir las anteriores formas de vida, tras las revoluciones informáticas, robóticas, ingeniería genética y tras la mundialización del conjunto de los mercados, el trabajo humano o el hábitat, las comunicaciones, los transportes, ya nunca volverán aquellos otros tiempos, espacios, que se tuvieron y que estoy seguro muchos aun nos tocó vivir; por lo que hay que aceptar lo que se tiene ahora, pero que habrá de generarse nuevos objetivos y métodos del movimiento social.

De esta manera no podemos separar la naturaleza de la cultura (sociedad y humano) y hay que aprender a pensar de manera transversal las interacciones entre ecosistemas, mecanosfera, y universo de referencias sociales e individuales.

Así como existe una degradación en la ecología medioambientalista (que lo vemos en las minas, en los campos agrícolas de corte capitalista, en los mares y en la polución de los centros fabriles), existe presión sobre la ecología social, las luchas de mujeres, de niños trabajando, de migrantes, de pobreza, la precariedad, han sido invisibilizadas por el poder y entran en una posición de desaparecer, de invisibilizar, porque forman parte de mecanismos de opresión con los cuales el planteamiento es simple “lo que no está, no existe y lo que no existe no tiene derechos”; y así, en la ecología mental, subjetiva o del hombre, donde vemos tensiones de violencia, angustia, culpabilidad, de ocio y otros supuestos que no permiten avanzar en cuidar sino en destruir.

Es decir no hay un cuidado a la protección del medio ambiente, de igual manera en lo social desaparecen frases, desaparecen palabras (es decir, hay una ausencia en el discurso político como nos comparte en sus texto Boaventura de Sousa Santos), valores como la solidaridad y en lo individual, en la subjetividad, o en la singularidad, estamos en presencia de cuestiones como la angustia y la culpabilidad (baste leer los textos de Guille Lipovetsky).

De cara a estos procesos es importante que las luchas y causas de los grupos oprimidos o emancipadores contra el patriarcado, la neocolonización y mejores condiciones de trabajo, unan sus fuerzas y trabajen a favor de una relación con el capital y la actividad humana, la toma de conciencia ecológica, feminista, antirracista, que les permita alcanzar más rápidamente, como objetivo los modos de producción de la subjetividad, es decir, del conocimiento, de la cultura, de sensibilidad y de sociabilidad que dependen de sistemas de valor que desde ahora plantean nuevos formas de organizarnos.

Las propuestas de la ecología mental, nos plantea trabajar en la transformación de ese hombre economicus, versus hombre social; la transformación de la ecología mental o personal, podrá generarse no necesariamente en función de la modificación de leyes, estructura o diseños de programas, sino más bien en función de conocer las experiencias, alternativas, practicas innovadoras, centradas en el respeto a la singularidad y en un trabajo de subjetividad, que se automaticen al articularse convenientemente con el resto de la sociedad (estas reflexiones nos deben hacer pensar en las posiciones de Michel Foucault, sobre la construcción de la subjetividad).

En la ecología social, nos plantea Guattari, se han creado tres subjetividades que inciden en el campo social, una subjetividad serial que incluye a los asalariados, otra de masas que incluye a los no asegurados y que es el grueso de la población, y otra más, que es la elitista, y donde se encuentran incluidos todos los dirigente y gente de poder, con ello se separa a la población. En las elites encontramos cultura, lectura, escritura, competencia y legitimidad, en las otras dos subjetividades, éstas se encuentran abandonas del orden de las cosas, una pérdida de la esperanza de dar un sentido a la vida.

En este sentido la ecología social podría avanzar de transitar de esas sociedades fragmentadas y singularizadas a una vía de reagruparlos con una visión de resingularización, es difícil hacerlo, pero, el punto es que existe un desconocimiento de lo que se puede lograr: primero, las bruscas tomas de conciencia de las masas que siempre resultan posibles, segundo: la posibilidad de otras luchas sociales para la transformación, tercero: la evolución tecnológica de los medios en particular su miniaturización, la disminución de su costo, su posible utilización para fines no capitalistas; cuarto recomposición de los sistemas de trabajo y la creación de subjetividades creacionistas tanto individuales como colectivas.

En conclusión y para hacer una reflexión respecto de una problemática abordada por una comunidad de aprendizaje, sería conveniente que las tres ecologías, ambientalista, social y mental fueran abordadas en bloque de manera interdependiente, pero con un enfoque transversal de ética y estética.

Las tres ecologías deben de ser registradas a partir de reconocer su heterogénesis, es decir de procesos continuos de resingularización. Hay que generar las condiciones para alcanzar la confianza de la humanidad en sí misma, es decir ir paso a paso. No es fácil, nadie dijo que fuera fácil hacer los grandes cambios o transformaciones, que a la vista de lo local, podrían ser cuestiones más minúsculas.

Por ello, el trabajar en comunidades de aprendizaje pequeñas en número de personas, pero grandes en proyectos sociales, por lo que implica la transformación social es alentador, como lo que ahora realizo en Jarácuaro, o bien en Santa María de Huiramangaro; o la visión con que se construyen los textos como el de Masculinidad y violencia rural con Rafael García.



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