Salvador García Espinoza
Urbanópolis
Viviendas de interés social…… o interés económico?
Sábado 9 de Febrero de 2019
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Cuando se crea el Infonavit, en 1972, la ley estableció que los patrones aportarían el cinco por ciento del salario de cada trabajador para construir un fondo que le permita al trabajador obtener un crédito para la adquisición de vivienda en términos más accesible que los de la banca privada. La demanda era tal, que las viviendas se asignaban por sorteo o cuotas. Pero el Instituto no se limitó a edificar casas, adquirió grandes extensiones de tierra para conformar reservas de suelo, sobre las que se edificarían a futuro los desarrollos habitacionales y de esta forma, también orientó en buena medida el crecimiento de las ciudades.

Para la década de los noventas, obviamente eran más los ahorradores que las viviendas otorgadas, razón por la que el Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, recomendaron a México, que el Instituto debía retirarse de la construcción de vivienda y adquisición de reservas territoriales, para convertirse en el facilitador de recursos financieros, que permitiera al trabajador adquirir una vivienda de interés social.

El Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, recomendaron a México, que el Instituto debía retirarse de la construcción de vivienda y adquisición de reservas territoriales
El Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, recomendaron a México, que el Instituto debía retirarse de la construcción de vivienda y adquisición de reservas territoriales
(Foto: Especial)

Al inicio del sexenio de Vicente Fox, se observó que existía una cantidad considerable de trabajadores cuyo ahorro para vivienda no había sido utilizado, así que se optó por simplificar y facilitarle a millones de trabajadores el acceso a un crédito. Se permitió que aún cuando ya se fuera propietario de una vivienda, accedieran a un crédito; ya no era requisito estar casado e incluso se podían sumar los ingresos de la pareja para acceder a un crédito mayor. Estas sencillas modificaciones, entre otras tuvieron como objetivo detonar un boom inmobiliario que contrarrestara la crisis económica.

Para ilustrar la derrama económica que a nivel nacional representaron estas modificaciones, basta señalar que en sus primeros 28 años, el Infonavit otorgó cuatro millones 37 mil 324 créditos para vivienda, mientras que en los seis años posteriores (2001 al 2006), se otorgaron un millón724 mil 192 créditos. Lo que representa el 86 por ciento del número de financiamientos totales otorgados en toda la existencia del Infonavit.

Se edificaron viviendas como nunca antes en el país, lo que constituyó el cambió más significativo sobre política de vivienda social en México, pues pasó de ser, un asunto de mayor control del Estado, a su liberación, para que la lógica del mercado neoliberal atendiera el problema de la llamada vivienda de interés social. Millones de trabajadores vieron la posibilidad de utilizar su ahorro, bajo la lógica de “sino uso mi crédito, pierdo mi ahorro” y pensaron en incrementar su patrimonio, pues aunque no necesitaran otra vivienda, pensaron “se renta y se pague sola”. Así surgieron las grandes empresas inmobiliarias, con la garantía que daba contar un mercado cautivo de ahorradores.

Sin embargo, el aparente libre mercado, no cumplió con un principio básico de la oferta-demanda, pues se distorsionó, al momento que el vendedor (promotor) conocía lo que el trabajador estaba dispuesto a pagar por la vivienda (monto del crédito). Además, las empresas buscaron maximizar sus ganancias, al disminuir el costo de construcción, de forma tan evidente, que adquirieron suelo barato y en consecuencia lo más alejado de la zona urbana y propiciando la expansión de la ciudad.

El usar la edificación de vivienda como detonador del desarrollo económico puede considerarse un éxito, no así la atención al problema de la vivienda. Una evidencia de este fracaso, es que en 2018, José Ángel Gurría, Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), señaló que México tiene las tasas más altas de vivienda deshabitada, una séptima parte del parque habitacional, por lo que recomendó al Infonavit dejar de financiar casas en la periferia de las ciudades. "México necesita un modelo de financiamiento de vivienda que mejore los resultados urbanos. Para ello será clave que Infonavit mantenga sus medidas para financiar viviendas en lugares más céntricos y conceda a los prestatarios mayores posibilidades y flexibilidad de opciones habitacionales, como la compra de vivienda usada, ya construida, co-hipotecas y de alquiler como una opción", agregó que “es una enorme paradoja que existan "cientos de miles de viviendas deshabitadas, mientras que hay una enorme necesidad de la propia vivienda, en virtud de esta desvinculación de desarrollo urbano y la construcción de casas".

Así las cosas, la próxima vez que usted amable lector, vea esos enormes desarrollos de miles de mini-viviendas de 35 y 40 metros cuadrados, con ausencia total de equipamiento, espacios verdes y alejados de la mancha urbana, así como los millones de viviendas deshabitadas, entenderá que no se trata de viviendas de interés social…sino de interés económico. salgaes1@gmail.com