Ignacio Hurtado Gómez
¿Por qué los órganos autónomos?
Miércoles 20 de Febrero de 2019
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Como suele suceder en cualquier democracia moderna, la deliberación sobre las instituciones públicas no es tema menor. En ese punto, ha llegado el tiempo a los órganos constitucionales autónomos que, en diversos momentos, el Estado mexicano ha venido confeccionando.

Hablar de los órganos autónomos, es también hablar del propio régimen político, y en el caso nuestro, también es hablar de nuestra propia transición democrática, y hasta de un desmantelamiento del propio presidencialismo que se vivió hace algunos ayeres.

Hablar de los órganos autónomos, es también hablar del propio régimen político
Hablar de los órganos autónomos, es también hablar del propio régimen político
(Foto: TAVO)

Cosa totalmente distinta es hablar de quienes están al frente de dichos órganos autónomos.

En este contexto, van algunas reflexiones necesariamente generales sobre nuestros órganos autónomos:

1. El Estado como forma de organización social y política requiere que determinados órganos desarrollen ciertas funciones estatales.

2. En la concepción del Estado moderno, las funciones tradicionales se entregaron a los tres poderes igualmente tradicionales. La función de hacer leyes al legislativo, la de administrar y gobernar al ejecutivo, y la de resolver controversias al judicial.

3. Sin embargo, la complejidad del Estado moderno exigió que poco a poco se crearán otro tipo de órganos, también del Estado, y a quienes se les encargarían ciertas funciones. Muchos países en el mundo tienen órganos autónomos.

4. De manera general, la doctrina establece como características de los llamados órganos constitucionales autónomos, las siguientes:

a. Son órganos constituidos directamente por la Constitución, en cuanto que su naturaleza, teleología, funciones, estructura y régimen competencial se encuentran prescritos y delimitados en la propia norma constitucional.

b. Son esenciales, ya que por su naturaleza y funciones que les son encomendadas, resultan necesarios para la construcción y preservación de los Estados democráticos.

c. Como todo órgano estatal y por su naturaleza autónoma constituye un factor de trascendencia como participante activo en la dirección política del Estado.

d. Tienen paridad de rango, lo que los ubica en una misma tesitura con los otros poderes, por lo que se debe mantener en coordinación con los otros órganos del Estado.

e. Y por supuesto, cuentan con una autonomía tanto orgánica como funcional.

5. Son pues, órganos del Estado mexicano que cumplen funciones democráticas para la sociedad.

6. En esa tesitura, en el caso mexicano, los órganos autónomos han venido a realizar funciones fundamentales, por ejemplo, en algún momento se consideró que alguien ajeno al ejecutivo debía velar por los derechos humanos y se creó la CNDH; luego alguien pensó que debía tener un árbitro imparcial para organizar las elecciones, y se creó el IFE que después se convirtió en el INE; posteriormente alguien más consideró necesario proteger el acceso a la información pública y se construyó el INAI; luego se pensó en que la información fuera real y no se manejara al antojo de cada ejecutivo, y el Inegi se convirtió en órgano autónomo; más recientemente se pensó en que la medición de la pobreza la hiciera un ente ajeno al gobierno para que no se maquillarán las cifras, y se creó el CONEVAL.

Y así sucesivamente se crearon instancias que vigilarán la competencia entre agentes económicos, y regularán ciertas acciones de sectores específicos.

7. Así pues, estos órganos autónomos ejercen funciones importantes en una sociedad democrática que los poderes tradicionales (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) no llevan a cabo, pero que son necesarias; o también las llevan a cabo porque, cuando estuvieron en manos de los poderes tradicionales se usaban a modo de los gobernantes en turno, desnaturalizándose las cosas.

8. Así, objetivamente hablando, no se puede pensar hoy en día en una sociedad democrática que no considere o prescinda de los órganos autónomos.

9. Situación totalmente distinta, es la labor de quienes estamos hoy en día al frente de esos órganos autónomos, así como de su eficacia en cada una de las tareas que les han sido encomendadas.

Al tiempo.


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