Samuel Maldonado B.
REPERCUSIONES
México y las drogas
Martes 5 de Marzo de 2019
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Por azar del destino nací en Morelia, y siendo aún niño mis padres se trasladaron a la ciudad de México, donde culminé la primaria y estudié toda mi carrera profesional. Por el azar mismo, en el mes de enero de 1980 regresé a Michoacán, y a partir de esa fecha, cambió mi destino, pues comencé a recorrer detalladamente cada uno de los municipios, conociendo prácticamente todos sus pueblos, comunidades y rancherías. Haciendo contacto con las diversas autoridades municipales, estuve cercanamente a ellos, conociendo así sus precariedades, de su gran fraternidad y de la inmensa riqueza natural de los municipios todos.

La sierra y la Costa Michoacana son muy singulares, en lo particular me maravilló, y resalto la atención que tuvieron para conmigo, las autoridades locales y su sencillez. Conocí pues, la riqueza de Michoacán, su selva, su sierra sus páramos; ya en esos años los diferentes gobiernos en turno, conocían y sabían de los cultivos prohibidos por el gobierno de la República. De éstos también llegué a reconocer, sobrevolando el territorio michoacano, tomando fotografías aéreas, incluso de las áreas cultivadas con marihuana y de amapola. Hubo temporadas, principalmente en la época de lluvias, que el crecimiento de los ríos, no me permitieron ni avanzar ni retroceder, quedándome atorado en alguna hamaca que generosamente los lugareños me facilitaban.

Así, caminando la sierra, conocí de los diferentes pueblos sus necesidades, de la selva su riqueza, sus ancestrales árboles, y de las semillas que tienen los ujes, árboles milenarios, que utilizan todavía para hacer un café, con sabor no tan diferente del originario de Asia, al que estamos acostumbrados desde su arribo al nuevo mundo.

Árboles centenarios, cuevas y pinturas rupestres conocí en la selva y en la sierra, llena ésta de minerales, plata, oro, cobre, carbón... de fósiles marinos petrificados e incrustados en piedras y, además, de la fraternidad y bondad de los pueblos indígenas.

Flor de Amapola
Flor de Amapola
(Foto: Especial)

Cabe señalar que en los casi ocho años de transitar continuo por la Costa y la sierra, como funcionario estatal, tuve la suerte de poder apoyarlos en el desarrollo municipal, en el rescate, incluso, de familiares muertos por el Ejército Nacional, a causa del cultivo prohibido que hacían para poder sostener a sus numerosas familias; a partir de esa fecha, en el estado, las condiciones cambiaron radicalmente por la estupidez de un presidente disfrazado de mini general con casaca, que le arrastraba al piso .

Rápidamente cambiaron las cosas y las pandillas de facinerosos cultivadores de la yerba, fueron incrementándose hasta alcanzar el estado actual, donde impera una “guerra“ que incrementa diádicamente el número de muertes, tanto por las pandillas que se disputan entre sí los campos cultivados, provocando en el territorio una inestabilidad en la sierra y la Costa Michoacana principalmente.

El actual presidente de la República se ha interesado desde su campaña electoral, en las poblaciones minadas por los traficantes; sin tener escolta que no sea la propia población (al menos es mínima ) que visita. Tiene en la población que visita su propia seguridad.

El problema del consumo de drogas ha sido siempre internacional, no es particular de ningún estado, pues la droga gira alrededor del mundo, en algunos países más (Estados Unidos) que otros. Dejemos que se siga. Cierto que es un riesgo para el que no tiene escolta, tal como lo hacía el general Lázaro Cárdenas del Río, que tenía por escudo siempre a la población misma. ¡Dejemos que sigan cultivando las yerbas que desde el principio del hombre se han consumido y usado sin problema grave alguno¡; démosle mayor atención a los que no tienen nada, más que su pobreza y se avanzará más rápido en el desarrollo de nuestro país.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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