Aquiles Gaitán
La última palabra
Martes 31 de Mayo de 2016
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Nadie ha dicho la última palabra, el ser humano piensa y descubre, imagina y sueña, dice y escribe.
Nadie ha dicho la última palabra, el ser humano piensa y descubre, imagina y sueña, dice y escribe.
(Foto: TAVO)

Nadie ha dicho la última palabra, el ser humano piensa y descubre, imagina y sueña, dice y escribe. La técnica para fabricar artificios está desenfrenada, lo mismo se diseña una nave espacial para llegar a Marte, un telescopio que escudriña el Universo, que el celular nuestro de cadadía o las armas más poderosas de disparos de relámpago.

La organización social, parece que en todo el mundo, tomó el camino de la democracia auspiciada por la ONU y en nuestra región por la OEA; cada nación, cada Estado, cada pueblo y ahora cada comunidad indígena, buscan su propio camino para ir en pos de la quimera, en su transcurso, el camino se vuelve un juego de espejos que multiplica los caminos y confunde los rumbos; el objetivo principal, llegar a la democracia, no se pierde, pero lo interpreta cada quien a su manera, desde las alianzas que violan el principio de la contradicción hasta los tramposos de siempre que buscan ganar a toda costa, los doctores de la ley pontifican y proponen y aprueban leyes con la misma actividad febril que los padres patricios discutieron la primera Constitución en las montañas michoacanas, pero el espíritu de los doctores de Bizancio está presente y tal parece que siguen discutiendo si los ángeles tienen sexo o no.

No hay cursos ni escuelas para la democracia, cada quien le entiende a su manera; el reclamo de la democracia sindical es sólo un reclamo, la realidad es otra con don Fidel Velázquez como paradigma; su concepto tal vez se reduzca para algunos a la democracia electoral que administra el Instituto Nacional Electoral y los estatales, pero aun esa democracia básica está cuestionada y tiene tribunales para dirimir conflictos. Los instrumentos de esta democracia son los partidos, que, ¡oh absurdo!, no practican la democracia, su operación es centralizada por los comités nacionales y los comités nacionales son nombrados como se ve y se siente, por el presidente de la República en turno, es relación con su partido y por los dueños de la franquicia en los otros. El modelo centralista que se repite en la selección de candidatos, que de la noche a la mañana se convierten en líderes de a de veras y cuando ganan las elecciones, porque alguien tiene que ganar, la transformación es radical, las oligarquías piensan y actúan como oligarquías, recordemos que todos traemos un bastón de mariscal bajo del brazo, dispuestos a usarlo cuando se nos designe o se dé el consabido nombramiento.

Nos hemos alejado de la democracia como nos hemos alejado de nosotros mismos; nos dejamos llevar por los acontecimientos, por esa terrible independencia de unos con otros a la hora de los acuerdos, desde el pacto por México hasta las candidaturas pragmáticas que confunden ideología con conveniencia.

La desilusión, el abstencionismo, ante la cómoda actitud de “dejar hacer y dejar pasar” no nos va a llevar más que al deterioro social que, lento y paulatino, consolida a las minorías que seguirán diciendo cómo, consolida la riqueza de los ricos que serán más ricos y consolida la pobreza de los pobres que serán más pobres y mientras nosotros pueblo en general, recipiendarios de la democracia seguimos pensando en que todo está bien, que la armonía del Universo está en sintonía con nuestra vida cotidiana.

El pueblo gobierna por sus representantes, y para gobernar aparte de ingenio se necesita dinero, ese que comúnmente se le llama presupuesto, ¿si no hay dinero no hay gobierno? Pues sí, así es, si no hay dinero en la casa, la felicidad sale por la ventana; si no hay dinero en el estado, no hay empleos, no hay gasto, no hay circulante y los michoacanos salen junto con la felicidad de sus pueblos rumbo a Estados Unidos o las ciudades donde encuentran un punto de apoyo para mover su mundo. Otros vendrán, otros llegarán a los pueblos, otros harán negocio como puedan aprovechando el caos, tumbando bosques para el aguacate, dejando las tierras de riego destinadas a cultivos de alto rendimiento de granos, hortalizas y caña de azúcar para plantar huertas de mango, toronjas, limones, plátano y papaya. No podemos negar el uso del suelo de los agricultores, los mercados, los compradores de los productos del campo, determinan las siembras, los duraznos desaparecen, los pizcos, los de corazón colorado, los blancos, los amarillos, todos son avasallados por la variedad comercial llamada “diamante”, las peras de Santa Clara del Cobre están en extinción, ¡ay, peras de San Ignacio!, los membrillos, melocotones, ¡el agrás! Licor magnifico de su jugo, en paz descanse, las guayabas peruanas estilo las de Calvillo, dominan los cultivos; todo cambia y se acomoda a los nuevos tiempos, pero al cambiar se olvidan, al cambiar se abandona; la industria de la palma, los sombreros, las escobas ya están en las ultimas, la talabartería por el mismo camino, los telares de los gabanes de lana ya no existen, la curtiduría se acabó, las fábricas de jabones pueblerinos cerraron, las fórmulas se olvidan como se olvidan los bisagüelos, como se olvidan los amigos de la niñez, como se olvidan las cosas que no se quieren recordar, así se olvida la democracia amigos míos y hoy se dice democracia al sistema electoral que la oligarquía gobernante ha diseñado, hoy se dice democracia participativa, democracia sindical, democracia representativa, se le dice democracia a todo lo que los gobernantes o los llamados representantes o la burocracia de los gobiernos o partidos se les ocurre nombrar, después de todo, la democracia es una idea, un concepto, algo subjetivo, algo tan amplio como la imaginación quiera que sea,nadie ha dicho la última palabra.

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