Ismael Acosta García
País beisbolero y el pueblo sin dinero
Sábado 25 de Mayo de 2019
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Claro, parafraseamos a aquella socorrida arenga que los grupos sociales inconformes han hecho muy popular en sus manifestaciones públicas: “país petrolero y el pueblo sin dinero”.

Viene al caso por el garrafal error que ha cometido el presidente de México al imponer tácitamente al béisbol como deporte oficial en nuestra nación.

Y hay que decirlo: no, señor presidente, no estoy de acuerdo con usted de que por un plumazo y capricho personal se decida que la disciplina del béisbol se convierta en la beneficiaria de dos mil 100 millones de pesos durante su sexenio para producir jugadores para las grandes ligas. Más inaudito me parece que usted haya decidido instalar en el propio Palacio Nacional la oficina para la promoción y desarrollo del béisbol en México, según acuerdo que tuvo el pasado 6 de mayo con Rob Manfred, comisionado de la Liga Mayor de Béisbol (MLB) estadounidense.

Garrafal error que ha cometido el presidente de México al imponer tácticamente al béisbol como deporte oficial en nuestra nación.
Garrafal error que ha cometido el presidente de México al imponer tácticamente al béisbol como deporte oficial en nuestra nación.
(Foto: Especial)

Quiero decirle, señor presidente, que si usted invierte esos dos mil 100 millones de pesos en fortalecer las escuelas normales de educación física y de entrenadores deportivos en el país, tendrá no sólo los mejores beibolistas del sexenio, sino los niños más desarrollados en sus cualidades motrices e intelectivas que les permita ser los mejores profesionistas de México y, en consecuencia, los mejores deportistas de México de este y otros sexenios por venir.

Usted debiera, señor presidente, antes de impulsar una sola disciplina deportiva “para las grandes ligas”, impulsar las disciplinas básicas de la educación física y el deporte, que son: la danza, (disciplina física más antigua del mundo que no sólo desarrolla el cuerpo sino el espíritu y llega a la altura del arte); la gimnasia, el atletismo, la natación, el ciclismo y el ajedrez. Si usted, señor presidente ordena que esa estratosférica cantidad de dinero se dedique a las disciplinas deportivas básicas que le propongo, en el término de seis años tendrá a los mejores beisbolistas, atletas, basquetbolistas, futbolistas, voleibolistas, arte marcialistas y demás atletas de las más de 80 disciplinas deportivas reconocidas por el Comité Olímpico Mexicano.

Quiero decirle, señor presidente, que destaco verdaderamente su afición al béisbol; que soy, como usted, “casi” un fanático de ese deporte desde mi niñez, pues era el deporte preferido de mi tierra, pero no es con academias de béisbol como se garantiza el desarrollo psicomotor y deportivo de los niños y jóvenes de México, mucho menos si su objetico principal –como usted lo ha manifestado en varias ocasiones- “es para formar peloteros profesionales que puedan llegar a las grandes ligas” estadounidenses.

Tengo la plena seguridad, señor presidente, que sus asesores y funcionarios del deporte no le están ayudando, porque no le han dicho que lo que usted pretende es un craso error. Esa medida es deportivamente antidemocrática, simplemente porque preferencia el gusto de una mínima expresión de personas por sobre las de 83 disciplinas deportivas a que me refiero. Y no se trata de preferenciar a ninguna, se trata, en todo caso, de atender a las disciplinas básicas que nos garanticen un desarrollo físico, intelectivo y volitivo integral de todos los niños de México.

Señor presidente, le comparto una propuesta que he formulado a las autoridades municipales de Morelia, mi ciudad de residencia, surgidas de su partido político:
Implementar un programa de enseñanza-aprendizaje de la natación y el ajedrez en los niños de nivel preescolar denominado “mi primer seguro de vida”; el primero, para garantizar que nunca más se nos muera ahogado un niño mexicano en sus primeros años cuando acuda con sus familiares a celebrar su cumpleaños a la orilla de un río o en un balneario; la segunda, para propiciar en el niño el desarrollo matemático y la aplicación de la lógica formal en la solución de todos sus problemas de vida. Un niño, señor Presidente, aprende a nadar en una semana con una sesión por día y aprende los movimientos básicos del ajedrez en un tiempo similar. Para esto, señor presidente, no necesitamos tres mil millones de pesos en su sexenio considerando que además de los 2.1 mil millones para las academias de béisbol usted ha dispuesto destinar 900 millones más para otras dos actividades. Eso, más la coordinación entre gobierno municipal, Secretaría de Educación y sector salud garantizarán la operatividad del programa. Y no requerimos la contratación de un solo hombre más, todos ya tienen plaza laboral en esas dependencias. Sé, además, que los estudiantes de las escuelas normales de educación física no tendrán reparo alguno para prestar su servicio social en ese cometido.

Éstas, señor presidente, son medidas prácticas y no onerosas que sí desarrollan el deporte en general y que además salvan vidas.

Usted está haciendo un gran esfuerzo por el país, pero no lo sabe todo. Quedarse callado para no contravenir una de sus decisiones que pueden ser erróneas es también un grave acto de corrupción de sus colaboradores.

Le envío un fraternal abrazo, querido presidente Andrés Manuel López Obrador.
Es cuánto.

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