Estrellita M. Fuentes Nava
La factura pendiente con el medio ambiente
Viernes 7 de Junio de 2019
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Catorce mil hectáreas de bosques siniestrados en Michoacán en lo que va del año, la mayoría con propósitos para el cambio de uso de suelo y el consiguiente cultivo del aguacate; 80 tiraderos de basura a cielo abierto en el Estado; 800 mil toneladas de residuos de plástico que se generan en Morelia al año; venta descontrolada de lotes también en nuestra capital en el Cerro del Quinceo por un precio desde 80 mil pesos, siendo una zona donde no debería haber asentamientos humanos…y la cuenta sigue. Esas son las facturas que tenemos pendientes con el medio ambiente, y las seguimos acumulando.

Este 5 de junio fue el Día Mundial del Medio Ambiente, y llegamos a un 2019 con la cruel cifra dada a conocer por la ONU acerca de que un millón de especies animales y vegetales desaparecerán de la faz de la Tierra, en un proceso de degradación acelerada como no se había visto en millones de años.

En la cosmovisión de los pueblos indígenas el medio ambiente se ve en unicidad con el ser humano; por eso a la naturaleza hay que respetarla, reverenciarla y cuidarla, toda vez que ésta nos nutre y nos da la vida.
En la cosmovisión de los pueblos indígenas el medio ambiente se ve en unicidad con el ser humano; por eso a la naturaleza hay que respetarla, reverenciarla y cuidarla, toda vez que ésta nos nutre y nos da la vida.
(Foto: Especial)

Aquí algunos datos que recupero de una compilación que publicó mi padre con motivo de esta fecha, el periodista Salvador Fuentes Salinas (a quien mando un cariñoso saludo por este medio):

1.- Siete millones de personas mueren anualmente por la mala calidad del aire.

2.- Por la misma causa, en México pierde cada año 17,000 habitantes.

3.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el tabaquismo es la causa de mortalidad evitable más importante en el mundo. Anualmente fallecen 14.3 millones de personas adictas en el planeta (equivalente a casi el 25 por ciento de los 60 millones, estimados, que murieron en la Segunda Guerra Mundial). En México, el 30 por ciento de las víctimas fluctúan entre los doce y los 65 años.

4.- La contaminación disminuye la fertilidad masculina. Paradójicamente, la CDMX está entre las más contaminadas del mundo y, al mismo tiempo, entre las más sobrepobladas (¡!).

5.- Los agroquímicos, aún en dosis bajas, reducen a la mitad la vida de las abejas y, con ello, la merma en la disponibilidad de los productos naturales para el consumo humano.

6.- El hielo de la Patagonia, la mayor masa congelada del hemisferio sur del continente, fuera de la Antártida, equivale a 40 veces más el hielo de los Alpes.

7.- La región del Amazonas “el pulmón natural más grande del mundo”, se ha reducido casi en un tercio de su superficie en los últimos 30 años, por la tala ilegal y la sobreexplotación de sus selvas y bosques.

8.- En el mismo periodo, casi mil especies de animales en vías de extinción han desaparecido del planeta.

Desafortunadamente la visión antropocéntrica sigue prevaleciendo en todo el orbe: se piensa que la naturaleza está al servicio del hombre, cuando en realidad es un usuario más que debe ser tomado en cuenta en el momento de trazar políticas públicas. En contraparte también, en la cosmovisión de los pueblos indígenas el medio ambiente se ve en unicidad con el ser humano; por eso a la naturaleza hay que respetarla, reverenciarla y cuidarla, toda vez que ésta nos nutre y nos da la vida.

Tal vez hoy en día habrá quienes elijan llevarse unos millones de pesos a los bolsillos gracias al cultivo del aguacate, sin importarles si sus nietos tendrán agua limpia para beber; quienes boten un popote o una bolsita de plástico, sin darle la menor importancia a las imágenes de las ballenas con sus estómagos llenos de basura; habrá a quienes no les importa verter aceites, sustancias tóxicas o antibióticos al drenaje, sin pensar que éstos van a dar a los cuerpos de agua, y vendrán de regreso en el agua que se ingiere. Todas estas acciones se convierten en las facturas que en algún punto todos estamos pagando, aunque no tengamos conciencia de ello.

Desafortunadamente en el presupuesto público el medio ambiente se sigue viendo como algo accesorio y prescindible (¡y se le sigue recortando!), cuando en realidad este rubro podría convertirse en nuestro boleto de salida ante la pobreza, la marginación y la inconsciencia en la que vivimos.
Imaginemos qué sucedería si se invirtiera más en la ciencia y tecnología necesarias para descubrir materiales alternativos a los desechables y poder deshacernos verdaderamente de lo que contamina; si nuestras escuelas se renovaran para nuestros chicos, y el eje transversal fueran las materias asociadas al cuidado de la naturaleza hasta reconocerse como un todo simbiótico; si a nuestros pueblos indígenas los reivindicáramos para rescatar su saber en pro de la naturaleza, se difundiera masivamente y de ellos aprendiéramos todos; si a los jóvenes que viven en la marginación se les enseñara a diseñar y a construir sistemas de captación de agua pluvial o celdas solares, para que reciban ingresos y sus comunidades se beneficien también. Pero estamos tan ensimismados con la politiquería enajenante y el adormecimiento de lo cotidiano, que eso nos impide ver más allá.

“En nuestro continente (americano) el valor económico de las contribuciones de la naturaleza, si lo pusiéramos en términos monetarios, llegaría a 24 trillones de dólares al año, lo cual es equivalente al producto interno bruto de todos los países del continente juntos", dijo el investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina Christopher Anderson, en torno al informe regional de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) de América a un medio argentino. También señaló que “la biodiversidad en términos ecológicos incluye todas las especies de un lugar, pero también sus ambientes, hábitats y ecosistemas” e indicó que la naturaleza contribuye a la calidad de vida, esto implica en general buena salud.

Salud, sociedad, medio ambiente, economía, política, planeta… todo está intrínsecamente asociado. Los que nos aislamos somos los humanos, que nos encanta desbordar el ego para servirnos de otros o del planeta en este caso…

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