Gerardo A. Herrera Pérez
Descolonizar para avanzar 2/3
Miércoles 19 de Junio de 2019
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Las feministas socialistas ofrecen una explicación que permite ver la articulación del capitalismo/patriarcado en donde se garantiza que el varón sustente los privilegios sobre la base del trabajo de la mujer en el ámbito de la reproducción de la vida, o sea en el ámbito doméstico (producción y reproducción). Fundamental que los privilegios del hombre se deben de poner a debate, pues la preponderancia del trabajo masculino se debe al trabajo femenino que es apropiado por los hombres a través del matrimonio y de la familia.

Por otro lado, el feminismo materialista (principalmente en Francia), recupera del marxismo la subordinación femenina. Así, para el feminismo materialista el proceso de apropiación física del cuerpo de las mujeres en las relaciones entre los sexos diferentes y complementarios contiene también la apropiación de su fuerza de trabajo. Es decir, el hombre se apropia del cuerpo y de su fuerza de trabajo. Por ello, el fenómeno de opresión existe a partir de que las mujeres existen como propiedad debido a que el hombre se apropió materialmente de la individualidad de éstas.

Por su parte el feminismo liberal, comparte algunos supuestos de la subordinación femenina, pero a diferencia de las feministas marxistas o socialistas no plantea desmontar el sistema de clases para lograr alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres. Pero esta igualdad no se puede alcanzar debido a la jerarquización entre sexos, el sexo de hombre y mujer en una visión androcéntrica.

La preponderancia del trabajo masculino debe al trabajo femenino, que es apropiado por los hombres a través del matrimonio y de la familia.
La preponderancia del trabajo masculino debe al trabajo femenino, que es apropiado por los hombres a través del matrimonio y de la familia.
(Foto: Especial)

Se atribuye a la mujer cualidades del orden natural (la maternidad) que las alejaban definitivamente del orden político, es decir de los eminentemente público, generando una distinción que se expresa en el orden normativo de las sociedades, específicamente en la división entre sexos y del trabajo.

Para las feministas liberales la subordinación de la mujer se explica por la división sexual, la cual se traduce en separar a los hombres en el espacio público, y a las mujeres en el espacio privado; los argumentos han sido de distintos teóricos y filósofos, la mujer desde el ámbito natural a lo privado, el hombres desde el ámbito político a lo público; ya Aristóteles expresaba la falta de racionalidad de la mujer en su texto La Política.

El espacio privado-doméstico es espacio de la mujer, porque representa el reino de la necesidad y de la naturaleza, es decir de la reproducción y el de los varones el de la razón, o sea, el de la producción, asociado al espacio público. Así esta división entre lo público y privado también es una división entre la subordinación de la mujer y la libertad del hombre.

Otra corriente feminista que se fue conformando por mujeres diferentes a las mujeres blancas, fueron las mujeres afrodescendientes, las mujeres indígenas, las mujeres con discapacidad en tiempos posmodernos, aquellas mujeres que fueron racializadas desde la conquista hace ya quinientos años, es decir principalmente las mujeres afrodescendientes.

En el siglo XIX, a principio de los años de 1831, afrodescendientes como Maria Stewart planteo en su primer discurso público explicando la importancia de que las mujeres digan al mundo que son nobles y exaltadas de facultades. También Sojourner Truth, una esclava emancipada, en 1851 impulso la abolición de la esclavitud y los derechos de las mujeres. Durante la Convención de Akron, donde se realizaba la Convención de los Derechos de la Mujer, expreso la tensión entre las posiciones de las mujeres blancas y las posiciones de las mujeres negras, que se contradecían en sus posiciones y derechos, frente a lo que vivían las mujeres negras.

El discurso de Truth Acaso soy una mujer, un discurso que evidencio que las mujeres blancas y las mujeres negras en los Estados Unidos no fueron construidas de la misma manera, habiendo una profunda desigualdad entre ambas, situación que beneficio a las mujeres blancas y mantuvo un cierre social a las mujeres negras o afrodescendientes.

La pregunta es que pensar de todas aquellas mujeres que fueron arrancadas de África para venir a América en condiciones de esclavas? es decir cómo explicar por las feministas marxistas, socialistas o liberales la subordinación de las esclavas negras o de las mujeres indígenas, a la luz de la colonización que se vivió hace quinientos años? pero a ello, le sumamos el cómo buscar la emancipación y liberación de la opresión cuando estas mujeres colonizadas no han sido visibilizadas y consideradas en los espacios del feminismos marxista, socialista, o liberal.

Es decir, no solo es un feminismo blanco, hay un feminismo invisible aún que se debe de atender en su emancipación, que se debe tener en cuenta en la búsqueda de la no opresión y su libertad. Visto así, hoy día continúan estos proceso de homogenización de la mujer en el marco de su diversidad, de las interseccionalidades, pues se ha homogenizado las experiencias de mujer afrodescendientes (por cierto recientemente visibilizadas por el Senado de la República después de muchos años invisibles, nada más quinientos años) indígenas, mestizas, musulmanas, mujeres con discapacidad, mujeres de talla baja, mujeres en condición de cortadoras de frutas (limón, carboneras) con las mujeres del mundo occidental, invisibilizando así las particularidades experiencias de existencia y, sobre todo, de subordinaciones de muchas otras mujeres.

La universalidad del concepto de mujer, su homogenización, impide ver la diversidad y formas de exclusión y discriminación, que se viven por las mujeres afrodescendientes, indígenas, mestizas, etcétera.

Las feministas blancas, como Betty Friedan La mística de la feminidad, menciono su condición blanca, como sinónimo de la mujer de los estados unidos, al hacerlo aparto los grandes problemas que sobre otras mujeres negras o chicanas, pasan, como el clasismo, el racismo y el sexismo, se refiere a estas problemáticas sobre los cuerpos de mujeres blancas y universitarias, nada que ver con los problemas de migración y xenofobia que ya se vivían desde aquellos años en la Unión Americana y que hoy se profundiza con las caravanas de América del Sur.

Es decir, los feminismos también han provocado una invisibilidad de otros cuerpos, de otras formas de interpretación de esta realidad, así, el fondo de la discusión debe ser orientado no sólo al concepto de mujer blanca, sino a la exclusión y opresión que viven las mujeres no solo por ser mujeres, sino por ser pobres y racializadas.

Es evidente que hay un desdeño y desconocimiento de la existencia de otro tipo de mujeres racializadas que pone en evidencia la superioridad blanca.

Por ello, las feministas negras impulsan un concepto a partir de los finales de los años ochenta del siglo pasado, (puede ser visto en los canales de YouTube) sobre la interseccionalidad, que reconoce no solo como categoría de análisis el género, sino también las condiciones de raza, clase, orientación sexual, sexo, que permiten explicar las relaciones jerárquicas y de desigualdad entre mujeres blancas y mujeres negras, o de color, y que por cierto, en el feminismo blanco no se visibiliza a dichas mujeres.

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