Hugo Rangel Vargas
¿Estaríamos mejor cómo íbamos?
Viernes 28 de Junio de 2019
A- A A+

A unos días de que se cumpla un año del histórico proceso electoral que llevó a la Presidencia de la República a Andrés Manuel López Obrador, abundan las evaluaciones de su gestión y los ejercicios de sondeo de la opinión pública, a través de las redes sociales y de instrumentos demoscópicos más serios. En todos ellos, se siembra en el elector la duda sobre si la decisión que tomó una aplastante mayoría de ciudadanos, fue la correcta.

Sin duda alguna, los mejores escenarios se construyen desde la lógica que encierra la palabra “hubiera”, pero en algo ayuda saber cómo va el país en sus inercias heredadas de 30 años de gobiernos neoliberales y saber si se está haciendo algo para revertirlas, así como los riesgos que se corren si el cambio no se concreta.

Uno de los fenómenos más lacerantes que dejaron tras de sí las administraciones que precedieron a la llamada Cuarta Transformación es la enorme desigualdad social, el cual ha sido incubado por una mezcla compleja de variables de añejo cuño que difícilmente podrían revertirse en un sexenio.

Uno de los fenómenos más lacerantes que dejaron tras de sí las administraciones que precedieron a la llamada Cuarta Transformación es la enorme desigualdad social.
Uno de los fenómenos más lacerantes que dejaron tras de sí las administraciones que precedieron a la llamada Cuarta Transformación es la enorme desigualdad social.
(Foto: Especial)

En el Informe de Desarrollo Humano Municipal 2010 – 2015 del Programa de las Naciones Unidas en México, dado a conocer recientemente, se observa la existencia de dos países. Y es que mientras hay zonas que tienen niveles de vida semejantes a los de Suiza, prevalecen rezagos, por ejemplo, en la sierra de Guerrero en donde hay municipios cuya marginación se asemeja a la de Burundi en África, mismos en los que superar esta condición llevaría 154 años.

¿Estaríamos mejor con los gobiernos neoliberales?, ¿los candidatos que presentó la derecha, José Antonio Meade y Ricardo Anaya, tenían una agenda de cambios suficientemente profunda para alterar estas tendencias?, ¿los siete meses que lleva la actual administración son suficientes para al menos frenar un ferrocarril que caminaba a todo vapor por los rieles del empobrecimiento de las mayorías?

Es posible que las respuestas a estas preguntas encierren a todos los escenarios que la imaginación desee, puesto que están elaboradas con supuestos que están en el terreno de las entelequias. Sin embargo, durante los gobiernos panistas y priistas de los últimos años, se acuñaron y fortalecieron la marginación, la violencia, la corrupción y la crisis que hoy se cierne en el país.

Pese a ello, el desaliento y la desesperanza ciudadana son posibilidades si los cambios no se materializan en un tiempo conveniente, o bien, si no se alcanza a comunicar y posicionar en la conciencia colectiva las razones que impiden que las transformaciones se concreten a la velocidad esperada.

Entre la impaciencia por sacar al país de la crisis y la pericia de los liderazgos que encabezan la Cuarta Transformación, se encuentra el riesgo de que se establezca una identidad indisoluble entre gobierno y despolitización. Esto es, que la ciudadanía mire con desanimo la falta de resultados y las vincule a una ausencia de alternativas para enfrentar el futuro. Frente a ello, el nuevo régimen debe apelar a la politización de la ciudadanía, estimular los procesos de empoderamiento social que permitan ir más allá de la urgencia de aliviar demandas inmediatas de corte economicista y sembrar la semilla de procesos de concientización y formación de ciudadanía mucho más profundos.

La oportunidad para que el pueblo tomara el poder fue inmejorable y se concretó el pasado 1 de julio. El futuro por construir reclama una energía y creatividad que sólo puede detonarse con apertura e inclusión. Ahí es en donde se medirá el oficio de los liderazgos que están emergiendo del nuevo régimen.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Armas a la gente

Transporte público: Renovarse o morir

Condonaciones inmorales

Presupuesto: la madre de todas las batallas

El apocalipsis que no llega

Autocracia silvanista

El coletazo electoral de los Estados Unidos

Armas, drogas y Chapo

Mexiconomía

¿Estaríamos mejor cómo íbamos?

AMLO: Las cartas bajo la manga

Paz en Michoacán

Trump el incomprendido

Vuelta al estado de naturaleza

El coletazo electoral de los Estado Unidos

La derrota moral de la oposición

Los efectos “anti expectativas” de los programas del bienestar

El cambio que aún no llega

El fin del neoliberalismo

El tiempo perdido de Trump en Venezuela

Perspectivas económicas

Sanders: Running Again

Al diablo con sus instituciones

Turismo y Cuarta Transformación

Los ecos del desabasto

Una nueva carrera tributaria

2019: Presupuesto base cero

Roma y la capacidad de asombro

Soberanos magistrados

Instrucciones para la cuarta transformación

Minería leonina en la mira

Política ficción.

El efecto Neymar

El día que AMLO ganó

Autismo perredista

NAIM: El triunfo de la consulta

¿Combatir la riqueza?

Juntos reescribiremos la Historia

La “bancarrota” social.

45 años y contando

Velasco y la razón de Estado

TLCAN: ¿qué celebrar?

Los retos de los ayuntamientos

Permítanos soñar

Regulación alimentaria urgente

Burocracia vacante

Las réplicas del tsunami

Cambio de libreto

Pátzcuaro, lo que está en juego

Pejenomics

2018: La historia que podrá escribirse

Cuba: reanimando la esperanza

Todo sucede en Michoacán

El único que se divierte

A 100 días

La preocupación de los banqueros

Anayagate

Costa Rica: el paraíso del cooperativismo

Morelia, la oportunidad para la izquierda

Tuxpan: la flor del Colibrí

AMLO el sorpresivo

Andresmanuelovich y el efecto teflón

Y la inflación estaba ahí

El tortillazo de la ignominia

El país de la frivolidad

Ligereza a la Calderón

De la paz a la seguridad interior

AMLO: la ruta de la paz

Meade: el eje del olvido

UMSNH y salario mínimo: dos caras del sistema

100 años, sólo un Pedro

Fidel, a un año de tu ausencia

Ayuntamientos en crisis

Uber en Michoacán

En defensa de la política

Michoacán: presidentes vulnerables

La ilusión del Frente Ciudadano

Imposturas en medio de tragedias

La tierra cruje

Por qué López Obrador

No mentir, no robar, no traicionar

Se llama Harvey

El expulsionismo militante

El “casting” del FAD

El ejemplo de Rafa y Julión

México, Venezuela y el TLCAN

El dinosaurio se niega a morir

A la altura de la maestra

El socavón de la corrupción

El origen de la vanidad

PRD: La impericia de la codicia

2018: Comienza el juego de imposturas

Las opciones de Mireles

Después del 4 de junio

Correa: La reivindicación de la esperanza

Burguesía a la mexicana

PRD: El discurso “definicionista”

Carmen Aristegui: La nueva patzcuarense

Yarrington, Duarte y la capacidad de asombro

Todo está en la mente

Cárdenas y la mayoría necesaria

La turbulenta izquierda y el enturbiado país

Patria antes que partido

¿Nueva?, ¿izquierda?

Michoacán, hacia un nuevo interinato

Autodefensas: cuatro años de afrentas

La diáspora perredista

#NoEsTrumpEsPeña

AMLO: ¿El triunfo irreversible?

El contrasentido del acuerdo peñista

Gasolinazo y crisis de confianza

Chávez, el parto pendiente

Postdata: Sobre los buenos fines

Casi al fin del mundo

Casi al fin del mundo

El Buen Fin

Trump: El villano favorito

Estados Unidos: lo que está en juego

De “salvador” a “jodedor”

El caso López Obrador

Tras los recortes

El falaz `paralelismo´ Clinton-Zavala

Los pendientes de los Calderón

Los diez minutos de El Tuca

Movimiento al 18

Las redes y Juanga

Peña Nieto: por si faltara poco

Políticas públicas sin medición

Peña Nieto: entre amistades, disculpas y rechazos

Election day

Inauguration Day

Inegi, acribillado

Una mayoría política, para una mayoría electoral

PRD: Un momento para aprovechar

2018:El tiempo de honrar a Heberto

¿Por qué no le creo a Jesús Ortega?

Después del 5 de junio

Muy al sur de Morelia

Mireles: Sin derecho a la rebelión

Trump: La amenaza de la estulticia

Del “ya me cansé” al “mal humor”

AMLO y EPN, dos caras de la misma moneda

Pedro Infante vive

Al diablo con sus instituciones

Legisladores bizantinos

La cumbre de la usura

Legislativo: Desequilibrio de poderes

Un Eco a la eternidad

Bernie Sanders: La esperanza de lo imposible

Febrero: Episodios de colonialismo y de libertad