Viernes 5 de Julio de 2019
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I. El modelo alpha



Pareciera que hoy en día prevalece una confusión en el discurso público porque a todos los jóvenes de la época se les denomina como millennials, cuando en realidad ya están aquí la generación Z y a partir del 2010 hasta el 2025 la generación Alpha.

De acuerdo a los mercadólogos y especialistas, los cambios se medían antes en términos de los movimientos sociales que marcaron épocas: hoy es conforme evoluciona la tecnología. Recordemos que el escritor canadiense Douglas Coupland acuñó a mi generación como X (baby boomers) nacidos entre 1965 y 1979, quienes crecimos oyendo hablar de dispositivos electrónicos. Luego llegó la generación Y (los famosos millennials) nacidos entre 1980 y 1993, quienes tienen un mayor uso y familiaridad con las comunicaciones y las tecnologías digitales. Posteriormente vino la generación Z (centennials y acerca de los que escribí hace poco), nacidos entre 1994 y 2010, cuyos miembros utilizan internet desde muy jóvenes y se sienten cómodos con la tecnología y el mundo digital.

Ahora los hijos de los millennials son denominados generación Alpha (como ya se terminó el alfabeto latino, se continuará ahora con las letras del alfabeto griego para no romper con la tradición). Estos chiquitines tienen hoy en día nueve años y son la primera generación que es 100 por ciento digital. Según los expertos cada semana nacen más de 2.5 millones de niños alfa en todo el mundo, lo cual quiere decir que para 2025 (cuando tengan 25 años, es decir que sean adultos), podrían ser más de dos mil millones (después seguirá la generación Beta, supongo, y eso me hace recordar los video cassettes que conocimos los x cuando pasaron de Beta a VHS…). La generación Alfa inicia en el 2010 y coincide cuando Apple lanzó el primer iPad al mercado.

La generación Alfa, también conocida como los “hijos de los millennials”, se trata de un concepto creado por el demógrafo australiano Mark McCrindle, aunque evidentemente hacer este tipo de cortes generacionales y proyecciones de conducta es muy aventurado. Sin embargo, a decir del centro de estudios Pew Research Center en el 2018, analizar las generaciones ofrece "una manera de entender cómo los acontecimientos globales y los cambios tecnológicos, económicos y sociales interactúan para definir la forma en que la gente ve el mundo". Así, los pequeños alfa observan su entorno a través de una pantalla digital.

Los niños alfa son un reto para toda la sociedad. Ojalá estemos a la altura para modelarnos nosotros mismos y ayudarles en su propio camino que será el nuestro cuando dependamos totalmente de ellos.
Los niños alfa son un reto para toda la sociedad. Ojalá estemos a la altura para modelarnos nosotros mismos y ayudarles en su propio camino que será el nuestro cuando dependamos totalmente de ellos.
(Foto: Especial)

II. Sus retos



Los pequeños alfitas tendrán sus propios retos, y sus padres y la sociedad también al educarlos. Los papás de estos chicos y su entorno están permanentemente conectados a los celulares y a Internet; los roles tradicionales familiares están más desdibujados que nunca, y se privilegia mucho el equilibrio entre el trabajo y el tiempo libre. Son niños más tecnológicos que tendrán teléfonos celulares cada vez más sofisticados, y prescindirán más de las computadoras; harán más compras en línea y por ello tendrán menos interacción humana. También serán más autosuficientes y preparados para hacer frente a los grandes desafíos ya que recibirán educación a través del aprendizaje en línea y tendrán su propia forma de aprender, y estarán mejor equipados que cualquier otra generación para abordar los problemas que no podemos resolver hoy. La capacidad de atención será mucho menor que los millennials y centennials, toda vez que están acostumbrados a usar varias pantallas y escanear rápidamente la información para encontrar lo que desean; brincan de una aplicación a otra, de pantalla en pantalla, video a video, hasta encontrar algo que les llame verdaderamente la atención. Los estudios señalan que tendrán una gran atracción hacia los dispositivos portátiles y a las interfaces gestuales. También cambiará su dinámica del juego y el tiempo dedicado a la actividad física y al deporte. Por último, quizás sean niños que sientan más la soledad, pero ello será también consecuencia de la tecnología y de la modelación de la sociedad que tenemos.

En lo que refiere a lo que les depara el futuro, los expertos se dividen en opiniones: hay quienes pronostican que tendrán una mejor calidad de vida, con más oportunidades de elecciones, más oportunidades de educación, más cuidados (Joe Nellis, profesor de economía global de la escuela de negocios Cranfield de Reino Unido); sin embargo para el uruguayo Roberto Balaguer, psicólogo, docente, escritor y experto en el uso y abuso de las redes sociales apunta que "han tenido más atención que generaciones anteriores, más presencia paterna, pero también sus vidas están muy atravesadas por la tecnología omnipresente y tienen padres más extendidos hacia afuera, conectados por defecto, y eso claramente es una limitante para la disponibilidad emocional y la calidad de la atención", asegura. Y añade: "Son niños que en general tienen menos interacción a través de historias narrativas y menos intercambio de lenguaje, lo que provoca que haya más patologías de lenguaje que una década atrás, así como mayor incidencia de trastornos oftalmológicos y déficit atencional".

Ante el reto de que estos niños puedan interactuar con el modelo analógico (discos de acetato, relojes de manecillas…) con el que crecimos nosotros, el profesor Nellis cree que el medio ambiente será una gran preocupación para esta nueva generación y la incompetencia analógica le preocupa más bien poco: "No supondrá ningún problema, porque las situaciones analógicas serán una minoría".

Hablar de estos niños tecnológicos nos obliga a replantear el mundo como lo conocemos ahora, y acelerar aún más los procesos de conversión de lo analógico a lo digital: periódicos, televisión, educación, comercio e intercambio de servicios… incluso hasta la manera de hacer política. Acerca de esto último no me imagino por ejemplo a un chiquitín alfa cautivado por el discurso de un candidato con la entonación de voz tipo Salinas de Gortari, Fox, Peña Nieto (hace poco escuché a un joven político expresándose en ese tono). Obviamente que mientras lo escuche estará escaneando su perfil y la información que arroje en Internet y evidencie los hechos reales, simplemente dirá: - ¡Bah! más de lo mismo-. Ello sin duda planteará el gran reto de recrear un nuevo modelo de hacer política: ésta tendrá que ser más transparente, colaborativa, inclinada hacia el medio ambiente y que genere bienestar común.

Para los padres sin duda el reto será calibrar el tiempo que se invierta en su formación para no generar filas de robotitos, sino humanos; inculcar el sentido de trascendencia y transmitir el mundo del espíritu; lograr modelar su calidad de atención fija, y cuidar esa soledad que puede derivar en depresiones o neurosis.

Los niños alfa son un reto para toda la sociedad. Ojalá estemos a la altura para modelarnos nosotros mismos y ayudarles en su propio camino que será el nuestro cuando dependamos totalmente de ellos.

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