Viernes 30 de Agosto de 2019
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Noticias estremecedoras: el domingo pasado 25 de agosto por la tarde en Zamora fueron encontradas dos hermanitas de cinco y tres años de edad en condiciones de abandono, ya que habían escapado de su hogar por el maltrato del que eran objeto por su propia madre. Al parecer el papá se encuentra en la cárcel. Un transeúnte las vio solas, agotadas, descuidadas y asustadas a orillas de una avenida, y pidió ayuda a la policía; ahora ya se encuentran bajo el resguardo del DIF municipal; sin embargo hasta donde supe, las autoridades contactaron a los familiares y nadie acudió a recogerlas.

Ese domingo también por la madrugada en el fraccionamiento Riberas del Bravo, en Ciudad Juárez, Chihuahua ultimaron a balazos a tres hermanitas Lindsay, Sherlyn y Arleth Sánchez Gordillo, de 14, 13 y 4 años de edad, quienes fueron asesinadas junto a Rafael Gordillo González, de 25 años de edad, por un comando armado, para llevarse a su papá.

En la CDMX este lunes en el inicio de clases, cuando impera para muchos la emoción del regreso a clases, una madre fue detenida por golpear a su hija de tan solo seis años de edad frente a la primaria “Niño Jesús Guarneros” en Venustiano Carranza.

Y ya en el plano internacional una pareja de Alabama Ashley Elizabeth Catron y Frederick Anthony Frink ocasionaron la muerte por desnutrición de su hijo de tres años, argumentando que no creían en los pediatras, por lo que alimentaban a sus dos hijos solo con Pediasure. Según testimonios de agentes de la ciudad de Huntsville, los hijos de la pareja estaban severamente desnutridos. Hendrix Frink murió de una extrema debilidad con un peso de solo 13 libras y su hermano de cuatro años apenas sobrevivió con un peso de 15 libras.

Lindsay, Sherlyn y Arleth Sánchez Gordillo, de 14, 13 y 4 años de edad.
Lindsay, Sherlyn y Arleth Sánchez Gordillo, de 14, 13 y 4 años de edad.
(Foto: Especial)

En Michoacán hace pocos días se dio a conocer que del millón 613 mil 858 niños y adolescentes de cero a 17 años que hay en el territorio – según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) -, alrededor del 43 por ciento ha sufrido alguna violación a sus derechos básicos como acceso a la salud, vida libre de violencia, a la identidad y acceso a la educación. En este sentido, la encuesta intercensal del Inegi de 2015 indica que el 74.03 por ciento de los menores michoacanos cuenta con algún tipo de seguro: 28.11 por ciento, con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); el 7.82 por ciento, con el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE); el 63.46 por ciento, con el Seguro Popular; el 0.39 por ciento, en los sistemas de salud de Pemex, Defensa Nacional o Marina; 1.53 por ciento, con una institución privada, y 0.79 por ciento, en otro tipo de instituciones. Con estos indicadores, se estima que 25.97 por ciento de los menores en Michoacán no cuentan con ningún tipo de seguridad social que les garantice acceso a la salud.

Otra garantía elemental establecida en la Declaración Universal de los Derechos de los Niños y Adolescentes es el de tener un nombre y una identidad; sin embargo, en Michoacán existe un gran porcentaje de niños que fueron registrados a partir de los cuatro años de edad y por ello no podían acceder a diversos servicios. De acuerdo con la directora del Sistema Estatal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), Yolanda Equihua, de los 97 mil 227 infantes que nacieron en 2016, 21 mil 649 fueron presentados ante el Registro Civil un año después de su nacimiento; 2 mil 776, a los dos años, y mil 500, a los tres años.

Por otra parte, el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) apunta que en México durante el 2018 se registraron a nivel nacional casi 3 mil denuncias por homicidios contra infantes. También la Red de los Derechos por la Infancia (REDIM) documentó que el homicidio infantil en México aumentó un 42 por ciento en los últimos tres años debido a la expansión de grupos del crimen organizado.

¡¿Qué nos está pasando?!



En este contexto desolador valdría la pena resaltar la importancia de brindar atención especial a la infancia. Se trata de la etapa en que los niños experimentan un crecimiento rápido en el que influye mucho su entorno, y es ahí donde se forman los valores básicos, y se establecen los parámetros fundamentales de lo que va ser esa persona hacia el futuro. Una persona que en su primera infancia recibe amor y cariño, va a ser en el futuro, posiblemente, una persona tolerante, una persona amable. La persona, el niño o la niña que reciben una buena nutrición, será en el futuro un ciudadano, una ciudadana, mucho más productivo; tendrá mejores capacidades.

Por otra parte, la educación con énfasis en la llamada Primera Infancia es el factor que más contribuye a que las familias superen la pobreza. Debemos comprender que para garantizar un modelo económico y social, hay que garantizar que los futuros hombres y mujeres sean capaces de adaptarse y resolver los problemas y adversidades que les presente su realidad, por lo que deben contar desde la infancia con los mejores recursos alimenticios, pedagógicos, psicológicos y sociales que podamos brindarles.

En otras palabras, el país no podrá seguir avanzando si es que las niñas, niños y jóvenes no desarrollan las capacidades requeridas, y para ello deben ser atendidos desde sus primeros años de vida. De acuerdo con el Dr. James Heckman, Premio Nobel de Economía, si la sociedad interviene en la edad temprana puede mejorar la capacidad cognitiva y socioemocional de los niños menos favorecidos, así como su salud. Menciona que actuar a tiempo fomenta la escolaridad, reduce la delincuencia, promueve la productividad de la fuerza laboral y disminuye el número de embarazos entre las adolescentes.

Así que no nos hagamos indiferentes ante la muerte de nuestros niños y la violencia en la que están inmersos en el país; de hecho, favorecer su inicio de vida en condiciones armónicas y estables es un deber del Estado y de la sociedad en su conjunto: padres, familiares, maestros, funcionarios, ciudadanos. Intervenir en esta etapa, y protegerlos es sin duda es crucial para el combate a la delincuencia y a la degradación social que nos aqueja. La atención integral a nuestros niños es la clave para crear un mundo donde impere la esperanza y el cambio, en lugar de la privación y la desesperación, así como para fomentar la existencia de un país próspero y libre.

Así que si el futuro está en manos de cada niño, todos los niños en realidad son los niños de todos. Son nuestros niños sin importar quién los haya traído al mundo, y nuestro deber y obligación es velar por cada uno de ellos.

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