Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
Independientes ante el desgaste y la pérdida de credibilidad
Martes 7 de Junio de 2016
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Nada nuevo se obtiene, los partidos políticos se alían para derrotar al de enfrente sin importar ideologías
Nada nuevo se obtiene, los partidos políticos se alían para derrotar al de enfrente sin importar ideologías
(Foto: TAVO)


Querido profesor, mi hijo tiene que aprender que no todos los hombres son justos ni todos son veraces, enséñele que por cada villano hay un héroe, y que por cada político egoísta hay un líder dedicado.

Quiero que aprenda a perder y también a gozar correctamente de las victorias…

Explíquele que vale más una derrota honrosa que una victoria vergonzosa. Que crea en sí mismo y sus capacidades aunque quede solito y tenga que lidiar contra todos.

Enséñele a ignorar los gritos de las multitudes que sólo reclaman derechos sin pagar el costo de sus obligaciones.
Carta de Abraham Honest Abe Lincoln, 1830.


El pasado domingo fueron elecciones en catorce estados de nuestra patria, en todas y cada una existieron candidaturas independientes para diversas posiciones públicas, en todos los estados se dieron también “fórmulas” –entiéndase comparsas o acuerdos sin ideología y con intereses contrarios al progreso social y a la democracia–, en algunos, los azules iban con amarrillos, en otros rojos, verde turquesa y más; en resumen, las boletas eran abanicos de colores las tonalidades se daban según la entidad de que se tratara, pero no existía una constante, eran diversas las combinaciones, así como diversos sus motivos.

Nada nuevo se obtiene, los partidos políticos se alían para derrotar al de enfrente sin importar ideologías. Vemos con desagrado que en un estado se alían unos contra otros y en el siguiente la fórmula es incongruente con la primera, esto revela que solamente se consideran intereses políticos y partidistas, las alianzas se forman pensando en los escaños de mayoría relativa, se forman pera conservar posiciones en el gobierno, se forman para obtener recursos públicos, pero nunca para impulsar el ataque a la corrupción, la transparencia, la justicia equitativa y con bases legales, el progreso individual y social, sin defender el salario mínimo y las Condiciones Generales de Trabajo, sin voltear los ojos a la ciudadanía, esto lo sabemos, lo hemos vivido desde nuestra infancia, lo hemos aprendido en cada elección, en cada campaña, en cada voto comprado –ahora incluso fiado–, en cada omisión de votar, lo ciudadanos sabemos que esos son los partidos políticos, todos, sin distingo y sin excepción, esa es la forma de “hacer política”, ese es el semillero de las frases lamentables como “un político pobre es un pobre político”, “promesas de campaña”, etcétera. Esa es nuestra realidad y esas son las opciones que nos impone el sistema.

Ahora se dio el caso, en cada elección, de la alternativa ciudadana, candidato independiente, así se anuncian como un mote más apegado a mercadotecnia política que al reclamo social o al sentir ciudadano, ¿qué pasó con los independientes?, han perdido terreno o ni siquiera lo pudieron ganar, no han logrado identificarse con la verdadera ciudadanía, vemos con desagrado que los que han iniciado como candidatos ciudadanos en contra de los partidos tradicionales, con propuestas reales de hacer política, con apego a los intereses del pueblo, con transparencia, así han iniciado, pero al final, como en el caso de Tamaulipas, se han unido al que consideran más fuerte, sin importar que sea el PAN, como pudo haber sido cualquier otro partido, igual traicionaron su discurso inicial, igual traicionaron el norte de independiente, igual jamás se enteraron que vale más una derrota honrosa que una victoria vergonzosa. ¿Qué pasó con los independientes que no pudieron obtener los porcentajes mínimos para estar dentro de una contienda?, de verdad los ciudadanos tenemos miedo de votar por otra opción que no sea partidista, de verdad el hartazgo social es sólo una bonita y moderna frase, de verdad los inconformes existen el algo parecido al limbo, al Topus Uranos de Platón, ahora encarnado a una realidad virtual conocido como redes sociales, ¿qué pasa con los candidatos independientes y la ciudadanía?

O acaso es que no hay candidatos ciudadanos auténticos, no hay entre nosotros un héroe por cada villano y un líder dedicado por cada político egoísta, esos sólo existían en el lejano 1830 en la realidad del Honesto Abe, en la política y en general en el saber y actuar humano, no hemos llenado de frases que identificamos con el adjetivo de celebres, frases bien dichas y bien pensadas, frases que se han negado a salir del mundo de las ideas y solamente engalana discurso o columnas como ésta; frases, sólo eso, frases.

Esta elección de catorce estados del país no ha dejado un reto, un reto obligado, los ciudadanos, los héroes, los líderes dedicados, los imprescindibles, tienen que salir a la calle, tienen que ser artífices de nuestro destino. Los ciudadanos, todos, tenemos que luchar por lo único que nos queda, tenemos que luchar por la figura de candidato independiente, arrancarla de esa mercadotecnia, arrancarla de la boca de los políticos tradicionales, hacerla nuestra, es nuestra arma, es el camino para no caer en la desesperación social, es nuestra arma para cambiar pacíficamente las cosas, es nuestra frase, es nuestra idea, es nuestro derecho, pero más somos nosotros… si no somos capaces para luchar por nuestra identidad, si no somos capaces de defender nuestra ideología, si no somos capaces de salir del mundo ideal, entonces no seremos capaces de detener la barbarie y el triunfo de los mismos sobre los mismos.

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