Carlos Enrique Tapia
Narcocorridos, violencia contra las mujeres, elecciones
Miércoles 8 de Junio de 2016
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En mayo de 1999, la LXVIII Legislatura del Congreso local aprobó el decreto 20, con el que se instituyó la Condecoración Melchor Ocampo para distinguir a personas o instituciones que hubiesen “prestado servicios eminentes a la República Mexicana o al estado de Michoacán de Ocampo”. Este año se premió la apología musical del narco.

Parecía broma, pues en un estado en el que en los últimos años los narcos y la violencia asociada a su accionar han prevalecido a pesar de las guerritas esquizofrénicas emprendidas desde los tiempos del PAN de Felipe Calderón, equivale a celebrar una expresión musical que evidentemente hace apología de la narcoviolencia.

Las últimas legislaturas del Congreso de Michoacán se han distinguido por su inoperancia, dispendio, viajes con cargo al erario público, reparto de plazas a parientes y amigos, mediocridad legislativa, subordinación al poder federal –caso del Virrey Castillo– y un largo etcétera que refrenda las críticas que cotidianamente se les han hecho.

Narcocorridos
Narcocorridos
(Foto: Cuartoscuro)

Sin duda la entrega de esta presea a un grupo musical que vive de celebrar al narco y sus violencias, ratifica la mediocridad intelectual de los integrantes de la presente Legislatura que decidieron dar el reconocimiento y el desprecio por la historia de un personaje que contribuyó a la construcción de un Michoacán tolerante, ilustrado y avanzado.

La Facultad de Medicina de la UMSNH, también recipiendaria de la presea se ve opacada al ser copartícipe de un desaguisado. La calidad educativa, la posición de esta institución en la educación superior y de la propia máxima casa de estudios del estado, hoy envuelta en una chantajista huelga, es subvalorada en este juego perverso de la política mediocre.
En pocas semanas, la violencia contra las mujeres se ha recrudecido. Acorde con el adefesio burocrático Centro de Justicia Integral para las Mujeres, las denuncias han aumentado un 300 por ciento. En los últimos días varias mujeres han aparecido asesinadas de una manera por demás cruel. Y la alerta de género, bien gracias.

Al parecer, asesinatos y aumento de las denuncias por violencia contra las mujeres son estadísticamente poco importantes para declarar la alerta de género. Incluso el día en que se entregaba la Presea Melchor Ocampo a la apología de la narcoviolencia, una marcha pacífica de mujeres exigiendo alto a la violencia fue bloqueada por la Policía.

El mensaje parece claro. Declarar la alerta de género implicaría cuestionar la perversa propaganda de la que subsiste un gobierno que hasta la fecha no ha cubierto las expectativas por las que fue votado. Se aplaude a un grupo musical que vive de los narcocorridos, se acalla el grito de las mujeres cotidianamente violentadas.

Talleres, conferencias, propaganda, discursos, poco o nada hacen para cambiar el sistema patriarcal de una sociedad conservadora, donde machismo y un modelo de familia centrado en el patriarcado, defendidos por la ultraderecha y el neofascismo en contra de los matrimonios igualitarios, prevalecen y es donde la violencia de género reverbera.

Elecciones
Elecciones
(Foto: Rafael Rivera Millán )

Los resultados de las elecciones del 5 de junio no deberían sorprender. El hartazgo, la estupidez, la reacción conservadora, la manipulación mediática y mercadológica, vía las encuestas, el avance-estancamiento de la izquierda lopezobradorista, el hundimiento de la izquierda derechista (PRD), son parte de la explicación.

Muchos ciudadanos observan que el nuevo primer mundo prometido por el PRI a través de sus “reformas estructurales” no llega; prevalecen corrupción e impunidad, el crecimiento económico no crece a pesar de la propaganda. El voto fue su respuesta parcial, la otra parte se explica por la estupidez mexicana que se niega a cambiar.

Aunado a lo anterior, algunos votos prefiguran la precaria reacción conservadora que ve en los matrimonios igualitarios del PRI una amenaza; las encuestas y “encuestólogos” que manipularon sin rubor la opinión pública; la izquierda lopezobradorista que avanza, pero se estanca; el fracaso del derechista PRD y la violencia que sigue su curso.

Narcoviolencia, violencia contra las mujeres y elecciones que pretenden normalizar fraude electoral, dispendio, abuso de gobernadores, saqueo de recursos públicos, parecen afianzar la idea de que el PRI, contra los “triunfos” del PAN que ya ven su corrupto trasero de nuevo en Los Pinos, hará todo, con PAN-PRD, para que odiemos el cambio.

Obviedades. 1. La CNTE pide tregua al gobierno federal para debatir en sus propios términos, no en los de la educación como bien público. Hay que debatir, pero esa ala sindical tiene que transformarse, hacer a un lado clientelismo, corporativismo, pretensión unilateral de dictar las directrices de la educación, acceso y uso de los recursos públicos y presunción de ser el único actor del proceso educativo. 2. En Michoacán, la televisión y sus lectores de noticias emulan a la abierta nacional, pues hoy son voceros indiscutibles del “nuevo comienzo”; pretenden inmortalizar a sus grises funcionarios en adalides de un desarrollo cuyo eje principal es la propaganda. 3. El New York Times (05/26/2016) recoge de expertos militares que la efectividad de las fuerzas armadas mexicanas esconde ominosas ejecuciones extrajudiciales: ocho enemigos muertos por uno herido, en tanto The Economist (05/07/2016) apunta, “paren de robar”, grito de más de 600 mil firmantes de la Ley 3 de 3, la cual se avizora que no pasará. 4. Para el CEESP, siguiendo las cifras alegres oficiales, el empleo crece pero acota, es el peor pagado, precario, con salarios que ni alcanzan para la canasta básica. Los mejores salarios van en picada. 5. Ese PAN sonriente que ganó siete gubernaturas pretende que se olvide que con Vicente Fox y Felipe Calderón (2000-2012) Pemex obtuvo ingresos por más de siete billones de pesos, los que no tocaron problemas ingentes y estructurales del país. Los despilfarraron y seguro fueron a parar a algunas cuentas bancarias privadas.

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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